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| 6/9/2011 12:00:00 AM

¿Para qué son los amigos?

Desde noviembre del año pasado cuando el presidente Santos calificó al presidente Chávez de Venezuela como su mejor amigo, la relación ha mejorado sustancialmente.

Desde noviembre del año pasado cuando el presidente Santos calificó al presidente Chávez de Venezuela como su “nuevo mejor amigo”, en el marco de la Asamblea de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), la relación bilateral entre los dos países ha mejorado sustancialmente, sobre todo en temas cruciales como la seguridad, que tanto preocupó a la anterior administración. No hay porque negarlo, la habilidad internacional que ha demostrado la administración Santos en cabeza de la Canciller María Ángela Holguín, en el manejo de la relación con Venezuela ha dado más frutos que el estilo camorrero y de confrontación de la Cancillería de Jaime Bermúdez (2008-2010).

La colaboración de Venezuela en la lucha contra los grupos insurgentes y terrorista se amplió a la lucha contra las bandas criminales, popularmente llamadas “bacrim”. Venezuela ha demostrado en los últimos meses ser más útil para los intereses colombianos como aliada, que como enemiga. La nueva sincronía y sintonía entre Colombia y Venezuela ha resultado ser benéfica para ambos Estados, de ser vistos como un problema en la región se han convertido en los Estado que lograron solucionar el asunto de Honduras e inyectarle un nuevo aire a la paquidérmica Organización de Estados Americanos.

Sin embargo no todo es tan bueno como se ve en los medios de comunicación, la solución de las diferencias políticas y la colaboración en temas tan sensibles como la seguridad dan una buena percepción de la relación, pero en temas concretos como el comercio bilateral las cosas parecen mantenerse en los mismos niveles que durante la confrontación Uribe-Chávez.

La situación es crítica, transcurridos 10 meses de la administración Santos el comercio binacional sigue por el suelo, los exportadores colombianos de bienes con valor agregado perdieron su mercado más importante y por más que se habla de la diversificación de exportaciones la realidad es muy diferente. Hoy el segundo socio comercial tanto de Venezuela como de Colombia es China, lo cual no estaría mal si el tipo de exportaciones al país asiático no se cimentaran sobre productos primarios. Colombia y Venezuela tenían en su vecino, su principal socio comercial de productos industrializados y con valor agregado, es decir de productos que generaban mayor riqueza para las respectivas naciones.

La recomposición de la relación bilateral a los niveles actuales parecía imposible hace apenas un año, pero gracias a la destreza y conocimiento de la Canciller Holguín y la voluntad del gobierno Venezolano, hoy gozamos de una relación fraterna, que a pesar de las diferencias ideológicas y políticas es lo deseable entre dos países hermanos. Pero -¿para qué son los amigos?- Si el buen clima de la relación no se concreta en los temas tan importantes como el comercio o la frontera binacional. Los exportadores y los compatriotas de frontera reclaman de los dos gobiernos que el dinamismo existente entre las dos administraciones empiece a permear los temas trasversales de la relación.

*Politólogo. Joven Investigador del Observatorio de Venezuela de las Facultades de Ciencia Política y Gobierno y de Relaciones Internacionales de la Universidad del Rosario. Presidente de la Fundación Surcontinente.

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