Domingo, 11 de diciembre de 2016

| 2009/05/07 00:00

Pasó la Reforma politiquera

En medio del desorden y sin discusión, fue aprobada la Reforma Política del gobierno. La reforma prohíbe los reemplazos injustificados, pero no define castigos para partidos cuyos miembros resulten cómplices de grupos armados.

El Ministro del Interior y de Justicia, Fabio Valencia, se mostró confiado durante el debate de Reforma Política. La bancada uribista estuvo presente en toda la sesión. Foto: Juan Carlos Sierra

Tras un intenso debate que duró más de 10 horas, pasadas las 2 de la mañana fue aprobado en su sexto debate el proyecto de Ley que busca establecer las reglas para la financiación de los partidos, sancionar a los que permitan el ingreso de personas con grupos ilegales y aumentar el número de votos para que estos accedan a la personería jurídica, entre otras medidas.

Varios congresistas denunciaron irregularidades en la votación. Hubo incluso quien dijo que no tomaron en cuenta su voto. Al final de la sesión no se le concedió la palabra a la oposición que pidió que la votación del último artículo de la reforma se hiciera con voto nominal y público. No se atendió su petición. El representante Franklyn Legro, del Polo, dijo que probablemente su partido tendría que demandar la sesión debido a las anomalías.
 
El gobierno ha defendido a capa y espada la necesidad de esta reforma, a la que le faltan dos debates para convertirse en Ley, porque establece unas nuevas reglas de juego para las próximas elecciones. No obstante, el proyecto, que originalmente tenía la intención de castigar a los partidos con miembros incursos en actividades ilegales, como reza en su exposición de motivos, poco a poco ha sufrido una metamorfosis en la que sobresale el interés de los partidos de la coalición de establecer nuevas reglas con miras a las próximas elecciones.

El representante David Luna del movimiento Por el país que soñamos, calificó el proyecto como una “reforma tímida”, para las necesidades de la política del país. La razón es que este proyecto, que se concibió para sancionar a los partidos políticos cuyos miembros se aliaron con mafias o grupos ilegales, no establece las sanciones para esta conducta y estas no regirán sino a futuro.

Al final de la sesión fue aprobado el artículo que impide los reemplazos injustificados de los congresistas. Así, un congresista que es condenado no podrá ser reemplazado por el que le sigue en la lista. Sin embargo, este artículo solo entrará en vigencia a partir de 2010, fecha para la cual ya no tiene sentido porque los congresistas condenados por la parapolítica ya fueron reemplazados.

Otra crítica al proyecto es que no define explícitamente cuáles serán las causales de sanción para los partidos. Es decir, no incluye una tipificación de los delitos ni una mención explícita de las sanciones por el manejo irregular de los recursos, por haber recibido dinero de grupos ilícitos o por tener miembros aliados a grupos ilegales, entre otros. Esto será reglamentado por otra Ley cuyo trámite puede quedar para otra legislatura.

El proyecto reglamenta la participación del Estado en la financiación de las campañas y de los partidos. La mayoría de los analistas aducen que la financiación política debe ser preponderantemente estatal, para darle oportunidad de hacer campaña quienes no consiguen donantes privados y ayuda a controlar la financiación ilegal de las campañas. Sin embargo, el proyecto de reforma dice que la financiación estatal será parcial.

El proyecto aprobado aumenta el umbral de votación al 3 por ciento del censo electoral, para que los partidos puedan tener personería jurídica. Actualmente es del 2. Eso quiere decir que los movimientos pequeños que no alcancen la votación necesaria dejarán de existir. Aunque la votación de este artículo fue de 94 votos a favor y 9 en contra, generó duras réplicas por parte de los representantes de los movimientos pequeños como Mira y Por el país que soñamos. Ellos han argumentado que el aumento del umbral no tiene nada que ver con las sanciones que merecen los partidos con integrantes aliados a los grupos ilegales. “Este artículo es contradictorio. Acaba con la posibilidad de que los movimientos pequeños ejerzan su derecho a la participación y al final regresamos al Frente Nacional: dos partidos fuertes y sin oportunidad para los pequeños”, dijo Luna a Semana.com.

“Es paradójico que se apruebe un proyecto que busca fortalecer a los partidos permita el transfuguismo”, agregó el representante. Luna se refería al hecho de que el proyecto aprobado incluye un parágrafo que permite que los congresistas se pasen de un partido a otro, dos meses antes de las elecciones. Hoy esa conducta es prohibida.

También se eliminó el parágrafo que establecía una cuota de género en las listas de los partidos. Esta norma prohibía que la lista de un partido estuviera integrada por más del 70 por ciento con personas de un solo género, con el fin de estimular la participación de las mujeres. No obstante fue eliminado.

La decisión amenazó con la disolución del quórum, pues la bancada femenina en un acto de protesta se salió del recinto. El Ministro del Interior, Fabio Valencia Cossio, acudió para instarlas a que se sentaran nuevamente. Cossio estuvo presente en todo el debate y la bancada uribista se mantuvo incólume casi hasta el final.

En la votación también se aprobó la prohibición para que los concejales y diputados participen en elecciones a otras corporaciones, mientras están en ejercicio. Aún así renuncien no dejarán de estar inhabilitados. Con este artículo se restringe la participación en política. Para los defensores de la medida, ésta establece una responsabilidad a quienes fueron elegidos para esos cargos. No obstante, se vulnera el principio de igualdad cuando no se establece para los congresistas también, con lo cual el argumento demuestra su fragilidad.

En el momento de votar este artículo, el último de la lista de 18, estaba presidiendo la mesa el representante de La U, Odín Sánchez, quien negó la palabra a quienes pedían que este artículo fuera votado de manera nominal (que quedara explícito quienes lo votaron negativa o positivamente).

El hecho motivó duras críticas de la oposición, e incluso de algunos integrantes de la bancada uribista quienes han expresado su desacuerdo con esta parte del proyecto.
Luna le increpó diciéndole “A usted lo ponen a hacer el trabajo sucio. ¡Quién sabe a cambio de qué lo hace!”


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