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| 6/7/2012 12:00:00 AM

“Petro, congresista, no se opuso a los toros; confiamos en que Petro alcalde cumpla la ley”

Felipe Negret, gerente de la Corporación Taurina de Bogotá, le aclara al alcalde de Bogotá que la lidia de toros está consagrada por una ley que el mismo Petro respaldó, y avalada por cuatro sentencias de la Corte Constitucional. “Veo en Gustavo Petro a un demócrata y como tal debería actuar”, dice.

Felipe Negret, gerente de la Corporación Taurina de Bogotá, explica el trasfondo del debate que desde el pasado mes de abril sostiene con alcalde Gustavo Petro en torno a las corridas de toros en la capital.

Más allá de que una mayoría de la sociedad promueva la prohibición de la fiesta brava y una minoría exija el respeto por sus gustos y libertades, Negret, en diálogo con Semana.com, dice que la discusión es jurídica, abierta por una sentencia de la Corte Constitucional que enfrenta dos deberes constitucionales: la protección de la fauna y el respeto a la diversidad cultural.

Dicha sentencia, la C-666 del 2010, de autoría del magistrado Humberto Sierra Porto, declara exequible la práctica de las actividades de "entretenimiento y expresión cultural con animales, siempre y cuando reciban protección especial contra el sufrimiento y el dolor durante el trascurso de esas actividades"

La interpretación que el alcalde Petro le ha dado a la sentencia es que se debe prohibir la muerte pública del toro de lidia. Negret asegura lo contrario.

-Semana.com:¿Cuál es la postura que ha encontrado en el alcalde Gustavo Petro frente a las corridas de toros?

-Felipe Negret: Hemos tenido dos reuniones que atendieron la convocatoria que el alcalde Petro hizo en febrero. En la primera reunión el alcalde nos manifestó que su obligación era acatar el alcance de la sentencia C-666 del 2010, y que en ese sentido, de acuerdo con su interpretación, buscáramos las posibilidades de que el toro no se matara en el ruedo.

-Semana.com: Según la sentencia, ¿la Corte Constitucional ordena la prohibición de la muerte de los toros en las corridas, como lo afirma el alcalde Gustavo Petro?

-F.N.: Esa sentencia en ningún momento prohíbe la muerte, pero es cierto que enfrenta dos deberes constitucionales: la protección de la fauna y el respeto a la diversidad cultural. Buscamos a uno de los artífices de la Constitución del 91, el expresidente de la Corte Constitucional Manuel José Cepeda. El concepto iba dirigido a preguntarle si el alcance de la sentencia era eliminar la muerte de los toros en público, en la plaza. Cepeda le explicó el alcance de la sentencia.

-Semana.com: ¿Hubo respuesta del alcalde Petro a ese concepto?

-F.N.: Terminada la exposición de Manuel José Cepeda, ninguno de los asesores del alcalde, ni el propio Gustavo Petro, dijeron nada. Luego me dirigí al alcalde y a su secretario general, Eduardo Noriega, y les explique que, a nuestro entender, consideraríamos desvirtuado que la sentencia C-666 haya tenido el alcance de prohibir la muerte de los toros. Y aunque los conceptos no obligan, cuando vienen de una autoridad ameritan ser tenidos en cuenta y valorar las imprecisiones jurídicas que ellos deben tener.

-Semana.com: Entonces, ¿habrá toros o no habrá toros en Bogotá?

-F.N.: Terminada la reunión, el alcalde nos invita a esperar el pronunciamiento definitivo de la Alcaldía.

-Semana.com: ¿Cree que ese próximo pronunciamiento será una estocada a las corridas de toros en Bogotá?

-F.N.: Veo en Gustavo Petro a un demócrata y como tal debería actuar. A la plaza vamos 13.000 personas, algunas de esas personas votaron por él, otros no. Pero cuando Petro quedó alcalde, la sociedad respetó la decisión porque esa es la democracia. Pero la democracia también se sustenta en la seguridad jurídica y en la obligación de los gobernantes de respetar las leyes y las decisiones judiciales. La invitación que le hacemos al alcalde es que aquí cabemos todos y que no nos condene a un éxodo. Pedimos respeto por una manifestación que hace parte de la actividad cultural de la ciudad. Es muy grave prohibirle a la gente su derecho de ir o no a cualquier espectáculo. Esa no es función de los mandatarios.

-Semana.com: Ustedes, como empresarios taurinos de Bogotá ¿estarían dispuestos a llegar a un punto medio con el alcalde para que haya corridas pero sin la muerte de los toros?

-F.N.: Al pedirnos que no se mataran los toros, el alcalde nos pidió un imposible. No podemos transformar la esencia ni la logística de las corridas de toros porque están consagradas en la ley. Esto es como si el alcalde de Zipaquirá pretendiera eliminar de la misa la Comunión con el argumento de que de esa manera se puede dar la misa. Y comoquiera que la misa y los toros son una liturgia, una cosa es el querer y otra cosa es cómo está expresado en la ley.

-Semana.com: ¿Por qué una autoridad, o ustedes como organizadores, no pueden hacer ajustes al espectáculo?

-F.N.: Porque la Ley 916 del 2004, que regula los espectáculos taurinos en Colombia, señala que "el desarrollo del espectáculo se ajustará en todo a los usos tradicionales", y como en Colombia no ha sido tradición las corridas incruentas, no se puede eliminar la muerte del toro del espectáculo, pues sería ir en contra de una ley que además ha sido declarada exequible por la Corte Constitucional.

-Semana.com: ¿La muerte pública del toro, principal argumento de los antitaurinos, nunca se podrá modificar?

-F.N.: La Corte Constitucional dice que hay que buscar elementos que conlleven a aminorar el dolor del animal. Se podría pensar en disminuir los intentos de muerte, pero el debate no es si la muerte del toro de lidia es en la plaza o fuera de ella. En todo caso, la Corte exhortó al poder legislativo para hacerlo. El único camino es el Congreso. Si allí, mediante una ley, se establece que no habrá muerte de los toros en el ruedo, será una decisión soberana y habrá que respetarla. De momento, ninguna autoridad puede modificar el espectáculo de la lidia porque ya está consagrado en la ley.

-Semana.com: Entonces, si el alcalde Petro no autoriza la realización de la temporada taurina porque el toro muere en la plaza, ¿estaría suplantando una ley de la República, o como máxima autoridad de la ciudad lo puede hacer?

-F.N.: Hay que partir del deber de cumplir las leyes. Apelamos al buen criterio y a la prudencia y al deber de las autoridades a que cumplan con la ley. No entendería cómo el alcalde de Bogotá, siendo un progresista, supera los límites del incumplimiento de la ley. La Corporación Taurina no viene a negociar un contrato, ni somos voceros de la afición taurina. Somos parte de un colectivo al que le gusta ir a los toros, y aquí con estas actitudes se le está prohibiendo a la gente ir a los toros, y lo más grave, se está modificando una ley por el querer o por la indebida interpretación de unas sentencias.

-Semana.com: ¿Interpondrían algún recurso legal si el alcalde Gustavo Petro decide reversar el contrato que la Corporación Taurina de Bogotá para programar corridas de toros en la plaza de Santamaría?

-F.N.: Repito, no estamos pensando en un contrato, ni en la programación de unos festejos. Estamos en una cruzada por la defensa de las libertades, de las de 13.000 personas que acudimos libremente a la plaza para presenciar un espectáculo que está consagrado por la ley. Llegará el momento en el que la afición deje de ir a los toros porque la sociedad se transformó, porque la gente no sienta el gusto de ir a las corridas, si es una decisión libre, bienvenida; la prohibición es señal de autoritarismo.

-Semana.com: Si el alcalde no concede el permiso para las corridas, ¿las organizarían fuera de Bogotá?

-F.N.: Conservamos la ilusión de que el alcalde reflexione, que nos dé cabida dentro de su mandato a quienes somos aficionados a los toros y no nos condene a un éxodo. Confiamos en que las libertades consagradas por la Constitución del 91, de la cual Gustavo Petro es un defensor a ultranza, nos sean respetadas. Hay que tener sindéresis en la vida. Las corridas de toros están amparadas por una ley que fue expedida en el 2004 y que Gustavo Petro, siendo representante a la Cámara, votó a favor, pues no existe en los anales del Congreso, en las actas del trámite de esa ley, ninguna manifestación en contra por parte de él. Confiamos en que el alcalde cumpla con la ley.
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