Jueves, 19 de enero de 2017

| 2010/05/12 00:00

PIN: ¿Quién quiere sus votos?

El veto público de los candidatos presidenciales obligará a este partido, la cuarta fuerza política del próximo Congreso, a no manifestarse políticamente en las próximas elecciones. Sus electores quedarán en libertad de acción.

El casi millón de votos que obtuvo el PIN quedarán en libertad. Ningún partido quiere asumirlos como apoyo. Foto: SEMANA

Los cuadros directivos del PIN están en “asamblea permanente”. Tienen en su poder cerca de un millón de votos, un caudal electoral que podría suponer un auténtico tesoro en medio de una campaña presidencial tan cerrada como la actual. Pero no encuentran a quién endosarlo, o mejor, quién levante la mano para recibirlo.

Ese tesoro parece no ser un crédito rentable para el PIN, que busca afanosamente alguna campaña que acepte semejante cotización y, a cambio, un real reconocimiento como fuerza política.

Pero el PIN, que con ese millón de votos no sólo obtuvo el derecho a nueve curules en el Senado, sino que le sirvió para posicionarse como la cuarta fuerza política, por encima, incluso, del Polo Democrático, Cambio Radical y el Partido Verde, parece que va a quedar fuera de lugar en unas elecciones tan decisivas.

Los directivos de este partido completan cuatro semanas buscando una campaña que los acepte. Según le dijo a Semana.com el senador Édgar Espíndola, vocero de esta colectividad, “ha habido conversaciones entre amigos comunes que tenemos en otras campañas, con todas, incluso las de los candidatos que registran mayores opciones en las encuestas”.

Cuando de amigos de otras campañas se habla, las miradas apuntan hacia Rodrigo Rivera, gerente político de la campaña de Juan Manuel Santos a quien el PIN le ofreció ser su candidato presidencial.

En ese momento, días antes de vincularse a la campaña de La U, Rivera agradeció el ofrecimiento, pero les propuso trabajar en torno a mantener viva una coalición multipartidista que defienda la continuidad del programa del presidente Álvaro Uribe.

Dice Espíndola que “no hay que desconocer que con él (Rodrigo Rivera) existe una amistad y se mantiene”. Pero ha sido el propio candidato de La U, Juan Manuel Santos, el más reiterativo de cuantos están en la contienda electoral en rechazar, públicamente, un eventual respaldo del PIN.

El veto

Eso ha sido asumido por el presidente del partido, el senador Samuel Arrieta, como un veto, el cual obliga al partido a tomar uno de dos caminos: “dejar a nuestros electores en libertad o buscar un acuerdo programático”.

En el PIN parecen admitir que el camino al que se verán obligados será el de la libertad de los electores. Sin embargo, Samuel Arrieta le reconoció a Semana.com que ese “sería un error que nos perjudicaría como partido”.

Las intenciones del PIN eran buscar un candidato que aceptara su apoyo, pero un apoyo en bloque y no individual, y que les permitiera el reconocimiento más de cara a la opinión pública, como la cuarta fuerza política del país.

“Lo ideal sería sentar una posición como partido. Aquí hay personas que han venido trabajando la política, en su mayoría, de manera honorable. Es cierto que hay cuestionamientos; al propio partido de La U le detuvieron, la semana pasada, dos congresistas. Pero esos cuestionamientos debe aclararlos la justicia, y no deben servir para estigmatizar un partido político”, considera Arrieta.

El otro camino que puede tomar el PIN, según varios analistas, es que dirigentes del Partido, por voluntad propia y sin mediar ningún acuerdo, decidan inclinar a sus votantes hacia determinado candidato.

Esa hipótesis la plantea el analista León Valencia, director de la fundación Nuevo Arcoiris, quien señala que en las elecciones presidenciales “los votos no están amarrados como en las parlamentarias”, para advertir que los votos del PIN "se podrán mover con mayor libertad” en los comicios del 30 de mayo y, más aún, en una eventual segunda vuelta.

Eso es lo que no quieren, ni ven conveniente en el PIN. Es por eso que los diálogos con “los amigos de otras campañas” se han intensificado.

Entonces, ¿cómo se moverán los votos del PIN?

Samuel Arrieta dice que el partido no puede apoyar a ningún candidato que haya manifestado su rechazo al PIN. Y advierte que el rechazo al partido es utilizado por algunos para obtener crédito ante la opinión pública.

Camino de la coalición

Por eso los directivos de este partido han querido plantear un acuerdo programático para respaldar de forma conjunta una candidatura.

Según Édgar Espíndola, cuatro puntos tendría el acuerdo programático que les ofrece el PIN a los candidatos.

Primero, el desarrollo de una política pública para reducir la pobreza y el desempleo. Segundo, resolver el conflicto: “Somos amigos de la vía pacífica, la guerra nos cuesta 20 billones de pesos”, dice Espíndola. Tercero, apoyarán al candidato que elimine las cuotas moderadoras y los copagos a los pensionados. Por último, fortalecer la familia como núcleo.

Esos cuatro puntos programáticos hacen pensar que el PIN tiene algún candidato en la mira que, aunque no se atreve a recibirlos, si representaría sus ideas como partido. Y los candidatos serían aquellos cercanos a la coalición que ayudó a gobernar a Álvaro Uribe en ocho años.

“Hemos apoyado al actual Gobierno, hoy somos y nos sentimos parte de la coalición y aspiramos a seguir siendo parte de ella”, dice Espíndola.

En ese sentido, Espíndola admitió que “hay afecto hacia los candidatos Juan Manuel Santos, Noemí Sanín y Germán Vargas Lleras”.

¿Pero ha habido contactos, o acercamientos hacia esas campañas?

Espíndola enfatiza: “Sólo hay sentimientos de afecto a los programas y las ideas que representan”.

Los directivos del PIN no cesan en su empeño de buscar un candidato al cual darle el guiño. Pero desde afuera, el analista León Valencia es de la idea de que como los líderes de este movimiento han sido parte de la coalición, esos votos “irán en esa dirección, así haya o no un acuerdo explícito”.

Valencia también piensa que ninguna campaña acogerá al PIN porque “los candidatos, más en la recta final, se cuidan mucho, y cualquier decisión de recibir el apoyo de este partido tendría un impacto negativo en la opinión pública”.

Otra cosa, advierte Valencia, sucederá en los siguientes cuatro años, tiempo durante el cual la representación de este partido, específicamente en el Senado, va a ser decisiva. Nueve senadores que significarían inclinar la balanza en materia legislativa. Por eso allí, dice el analista, “al PIN no lo van a aislar y los acuerdos serán más explícitos”.

De momento, el PIN sigue su estado de “asamblea permanente” y, como lo dicen sus dirigentes, el ‘humo gris’ aún no le ha dado paso al ‘humo blanco’. Pero probablemente éste no llegará.

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