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| 8/3/2010 12:00:00 AM

Polo: crónica de una fractura anunciada

La unidad del Polo Democrático no resiste más. El ex candidato Gustavo Petro no descarta su salida del partido y la creación de un nuevo movimiento.

Gustavo Petro, uno de los más acérrimos opositores del Gobierno saliente de Álvaro Uribe, no va más en el Polo Democrático. Esa parece ser su decisión, luego de que el Comité Ejecutivo de esa organización decidió ratificar en la presidencia a Clara López Obregón.

Petro calificó la decisión del Comité Ejecutivo de “definitiva y determinante”. Adujo que la mayoría de las directivas del Polo lo había vetado y que ahora deberá tomar decisiones.

El ex candidato presidencial había solicitado al Comité que considerara su aspiración a ocupar la jefatura del Polo, luego de haber obtenido más de 1.300.000 votos en las pasadas elecciones, y tras haber salido victorioso de la consulta del partido celebrada en a finales de septiembre de 2009, en la que fue elegido el candidato de la colectividad.

La presidenta del Polo, Clara López, adujo que al ex candidato le “gusta tomar decisiones por su propia cuenta”. En su criterio, aunque Petro comparte el grueso del ideario de unidad del Polo, el ex candidato quería imponer su estilo de dirección. “En un partido democrático la dirección es colectiva. A Gustavo le gusta tomar decisiones unilaterales”, advirtió la dirigente en una entrevista con Caracol Radio. 
 
El analista político León Valencia, quien ha sostenido en reiteradas ocasiones que al interior del Polo hay dos izquierdas, una social demócrata y una radical, ha dicho en varias ocasiones que esas diferencias son insalvables.

Los juicios de Valencia le han generado críticas de los propios directivos del Polo, pues mientras ellos propenden por la unidad, él argumenta que “experiencias de otras democracias demuestran que es menos nocivo para la izquierda la separación de los moderados de los radicales”.

Sin embargo, esta decisión supone una dura crisis no sólo en el partido, sino en la izquierda democrática. Más, en un momento en el que la mayoría de las fuerzas políticas pertenecen a la coalición santista.

De prueba en prueba

Fue una escisión anunciada. El último capítulo de la fractura del Polo se vivió cuando Petro le envió una carta al Presidente electo, Juan Manuel Santos, en la que le pidió que abriera un debate nacional sobre temas como la reforma agraria, el derecho al agua y la reparación a las víctimas.

El hecho fue interpretado por algunos de sus copartidarios como “oportunismo político”, una “jugada audaz”, pero también como deslealtad.

Entre las directivas del partido no se hicieron esperar los reclamos. Por ejemplo, el senador Jorge Robledo dijo que la foto de Petro y Santos significaba la “absolución por los gravísimos sucesos del gobierno de Uribe, de los que Santos fue actor principal o copartícipe”.

Sin embargo, según el propio ex candidato del Polo, los problemas comenzaron desde mucho antes. Su victoria en la consulta fue una prueba definitiva a la unidad del partido, de la que no salió del todo bien librado. La mayoría de los integrantes del Comité Ejecutivo, es decir, los 25 votos que refrendaron la elección de López este lunes, estaban a favor de que el candidato presidencial fuera el ex magistrado Carlos Gaviria, y no Petro.

“(El conato de división) ese es un tema que venía de antes, una discusión que arrancó de hace años; arrancó con la carta que yo envié desde el exterior en la cual pedía al Polo tener una posición muy firme por el asesinato de los diputados del Valle”, recordó Petro este martes, en una entrevista con la emisora Caracol Radio.

El ex senador se refería al impasse que se produjo luego de que él le reclamó al Polo una posición más dura contra las Farc por la masacre de 11 diputados del Valle. Petro llamó al delito un “crimen de guerra” y le envió una carta al entonces presidente del partido, Carlos Gaviria, para que pusiera a su consideración el debate sobre la carta.

En uno de los apartes, Petro decía: “Nuestra actuación internacional, en mi opinión, debe conducir a la conformación de una Misión de Observación de la Corte Penal Internacional”.

En ese momento, al final de una extensa reunión en la que estuvieron los integrantes del Comité Ejecutivo, el partido emitió un comunicado en el que se ratificó la unidad del partido y en apariencia quedó subsanado el desencuentro.

Petro después le pidió al partido que marchara el 4 de febrero de 2008 contra las Farc, pero su propuesta fue derrotada. En su lugar, el partido decidió hacer un plantón “por el acuerdo humanitario, contra la guerra y contra el secuestro”.

Pero el pronunciamiento no se concentró en el rechazó a los métodos de guerra de las Farc, sino que incluyó las ejecuciones de la fuerza pública y la estigmatización del Gobierno a los opositores.

Petro, sin embargo, al lado Luis Eduardo Garzón, María Emma Mejía, Samuel Moreno y Antonio Navarro Wolf, decidió marchar.

El periodista Armando Neira, en una columna escrita en Semana.com y titulada "La fractura del Polo", calificó el hecho como un “cisma de consecuencias impredecibles”. Vaticinó: “Un movimiento de izquierda que con lo ocurrido este lunes (4 de febrero) no volverá a ser igual”.

En junio del 2008, renunció Daniel García-Peña a la secretaría del partido, luego de que Gaviria amenazó con irse de la presidencia si García-Peña no tomaba esa decisión. El presidente del partido, al parecer, no estaba de acuerdo con la forma como se manejaron los recursos durante las elecciones de octubre de 2007.

No obstante, ese argumento no convenció a varios integrantes de la colectividad. Desde ese momento, ya se advertía que había un pulso político interno de cara a las elecciones presidenciales. García-Peña pertenecía a la cuerda de Petro.

En febrero del 2009 comenzaron las críticas de Petro a la administración de Samuel Moreno, el alcalde de Bogotá elegido por ese partido. En un foro organizado por SEMANA, sobre el futuro del Polo, el entonces senador dijo que la sociedad empezaba a entender que el Polo no estaba administrando bien la capital, y describió a la Alcaldía como influida por el “nefasto clientelismo político”.

Inmediatamente sus contradictores dentro del partido lo criticaron por lo que consideraron una falta de lealtad. El ex representante Wilson Borja, quien se encontraba en el foro, defendió a Moreno: “Parece que a Petro ya no lo persigue Uribe, sino nosotros”.

En febrero del 2009 vino la renuncia de Petro al Comité Ejecutivo, pues las directivas del partido le advirtieron que él no podría dirigirse a los asistentes del Congreso que se celebró a finales de ese mes. Para él, se trató de una artimaña para cerrarle espacio a su aspiración presidencial.

Petro, sin embargo, logró dirigirse a los militantes. Pero, por decisión de la mayoría de los delegados, Carlos Gaviria Díaz fue reelegido en el cargo de presidente del partido y postulado como precandidato presidencial. El ex senador le reclamó a Gaviria por haberse hecho reelegir, luego de haber sido crítico de la reelección presidencial.

Petro recordó este martes que, sin embargo, “en el Congreso del Polo logramos reivindicar la tesis que está en el ideario de la unidad: que la principal política del partido es un acuerdo nacional alrededor de los problemas fundamentales de la sociedad”.

La estrategia de Petro, dado el amplio apoyo que estaba recibiendo el presidente, Álvaro Uribe, fue convocar a lo que él llamó un “acuerdo por lo fundamental”.

En su criterio, era necesario acordar con todos los sectores un programa de gobierno para resolver los problemas más urgentes. La línea mayoritaria del Comité Ejecutivo del Polo interpretó la propuesta de Petro como una alianza con otros partidos. Su propuesta fue rechazada en una junta directiva.

Este hecho motivó la renuncia al Polo del ex alcalde Luis Eduardo Garzón, en mayo del 2009, mientras se calentaba la campaña por la Presidencia. Petro, por su parte, decidió dar la pelea, permaneció en el partido a pesar de que varios de sus coequiperos ya no estaban. Pero las diferencias persistieron.

“Decidimos mantenernos en el Polo y participar en su consulta interna. La mayoría del Comité Ejecutivo fue derrotada en las urnas, por mi candidatura. Ellos estaban con Carlos Gaviria. No querían que fuera el candidato presidencial del Polo. Pero la ciudadanía determinó otra cosa”, dijo Petro.

Contra todo pronóstico, Petro fue elegido en septiembre del 2009 candidato del partido de izquierda. Nuevamente la unidad del Polo se puso a prueba. El ex magistrado Gaviria renunció a la presidencia, y desde ese momento se escucharon voces que argumentaban que el jefe natural del partido debía ser Petro.

Pero, el Comité Ejecutivo le entregó la presidencia a Jaime Dussán. “Creo que nunca se acostumbraron a ese tema (al triunfo de Petro). Nosotros esperamos que sucediera lo que sucedió cuando Gaviria derrotó a Navarro, cuando Samuel nos derrotó a María Emma Mejía y a nosotros, que era que nos dieran apoyo incondicional. Hubo una especie de parálisis en el partido, yo hice la campaña solo”, dijo Petro.

El candidato se sintió poco respaldado. No obstante, invitó a la entonces Secretaria de Gobierno del Distrito, Clara López, a que fuera su fórmula vicepresidencial. El gesto tenía el propósito de reconciliar a todos los sectores del partido.

Luego, el Polo hizo una manifestación pública a la que asistieron el senador Jorge Robledo y el ex magistrado Gaviria, entre otros de los líderes de la izquierda llamada por algunos “radical”.

Tras demostrar una gran habilidad en los debates y hacer una campaña juiciosa sobre temas fundamentales, Petro obtuvo más de 1.300.000 votos en las urnas.

Fue derrotado, pero sus votos tenían un valor político. Petro propuso al partido apoyar sobre la base de un acuerdo programático al candidato Antanas Mockus, del Partido Verde, quien pasó a la segunda vuelta que se celebró el pasado 20 de junio.

Nuevamente afloraron las diferencias. Sin embargo, al final, Petro se anotó una victoria cuando convenció al partido de proponerles a los verdes un acuerdo sobre puntos clave de su campaña. Los verdes, en un acto aplaudido por algunos y criticado por otros, rechazaron el acuerdo.

¿Qué camino cogerán Petro y sus seguidores? ¿Cuál es el futuro del Polo Democrático? Son dos interrogantes que quedan sin resolver. El tiempo dirá.

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