Viernes, 9 de diciembre de 2016

| 2010/08/11 00:00

¿Por qué se restablecieron las relaciones?

Las necesidades recíprocas de orden económico, comercial y político propiciaron el restablecimiento de las relaciones. La presión de la comunidad de frontera y la comunidad internacional dieron el empujón definitivo. La pregunta que surge: ¿durará?

Hugo Chávez y Juan Manuel Santos fijaron la nueva hoja de ruta para las relaciones entre Venezuela y Colombia Foto: EFE

Para muchos fueron sorpresivos tanto la rápida cumbre de los presidentes Juan Manuel Santos y Hugo Chávez, como el propio restablecimiento de las relaciones diplomáticas entre Colombia y Venezuela, rotas desde el pasado 22 de julio cuando Colombia reveló en la OEA pruebas de la presencia guerrillera en territorio venezolano.

Esa circunstancia había motivado la crisis bilateral más grave entre las dos naciones en la historia reciente. Pero este martes, en tan solo cuatro horas de reunión en la Quinta de San Pedro Alejandrino, en la ciudad de Santa Marta, los dos mandatarios decidieron pasar la página.

Varias circunstancias fueron clave para que Santos y Chávez se dieran la mano y decidieran “empezar de cero” una nueva historia en las relaciones internacionales entre ambos países.
 
Colombia y Venezuela se necesitaban de forma recíproca, esa fue la clave del restablecimiento. Sin embargo, esta nueva etapa tiene más explicaciones de órdenes político, comercial y diplomático.

En términos económicos y comerciales, tanto Colombia como Venezuela, como históricos socios, necesitaban la normalización de las relaciones.

Necesidad comercial

La analista Socorro Ramírez, experta en relaciones internacionales, dice que para Venezuela suponía elevados costos reemplazar a su principal socio, durante dos décadas, que le significaba tener un proveedor de calidad y a buen precio de las principales necesidades de su población. “La ruptura de relaciones comerciales ha generado carestía y desabastecimiento”.

Por su parte, para Colombia, dice Ramírez, la ruptura de relaciones iba camino de convertirse en una situación insostenible, pues “la pérdida de empleo generaría un costo social muy alto”.

Cálculo electoral de Chávez

En términos políticos, el presidente Hugo Chávez “necesitaba bajar la tensión en los estados de frontera, que en su mayoría son de oposición”. Así lo afirma Jaime Duarte, catedrático de Relaciones Internacionales de la Universidad Externado.

Duarte considera que Chávez no podía darse el lujo de perder el orden en esos estados, especialmente en el marco de una campaña electoral, porque de no restablecer las relaciones con Colombia, podría encontrarse con una derrota.

Presión de comunidad fronteriza

La población de las zonas fronterizas es la que paga las mayores consecuencias, dice la analista Socorro Ramírez, y la presión adelantada por “la ausencia de ambos Estados” fue una de las razones para el rápido reestablecimiento.

Jaime Duarte considera que la Cámara de Comercio Colombo-venezolana y la presión de los propios comerciantes hacían rápido e inminente el restablecimiento de la relaciones.

Presión internacional

Socorro Ramírez también consideró “clave” la intervención y la mediación de los países de la región, Brasil especialmente, y el escenario de la Unasur, para la recomposición de las relaciones.

“Los países de la región permitieron entrar en razón que era insostenible la ruptura y los permanentes cruces de amenazas de lado y lado de la frontera”.

Cambio de Gobierno

Para Jaime Duarte, el cambio de Gobierno colombiano y el cambio de las formas del presidente Juan Manuel Santos también fueron decisivos para la normalización de las relaciones.

Según el catedrático, el mensaje de “un nuevo amanecer” del discurso de Santos en su posesión “pasará a la historia”, porque cambió la postura de Colombia por una más propositiva en la región y permitió que países como Ecuador y Venezuela vieran a Colombia como clave para la conformación de un bloque estratégico, y no como un país conflictivo dentro de la región”.

¿Durará la nueva ‘luna de miel’?

La pregunta que surge ahora es si durarán las buenas intenciones, o harán parte de la historia de las continuas rupturas entre los Gobiernos de Bogotá y Caracas.

El tiempo será el encargado de dar respuesta a este interrogante, aunque varias pueden ser las fórmulas para que el tono de esta nueva relación sea duradero y sostenido.

El ex canciller Augusto Ramírez Ocampo abogó por la diplomacia como la fórmula para que las buenas relaciones perduren y sugirió que los diálogos sean institucionales y no personales.

“Es necesario apagar el micrófono. Las relaciones se habían convertido en un pugilato personal entre Álvaro Uribe y Hugo Chávez y con ello comprometieron la suerte de los dos países”.

El presidente del Congreso, Armando Benedetti, es optimista de que las relaciones se mantengan en ese tono, siempre y cuando perduren los compromisos de que “la paz o la salida del conflicto la busca sólo el gobierno del presidente Santos, y el terrorismo se combata conjuntamente por ambos países”.

La analista Socorro Ramírez dice que las relaciones perdurarán si se despersonalizan las relaciones y son acompañadas por las instituciones de ambos Estados, con el acompañamiento de la región, pero sobre todo, “si se incorpora a la población y a las autoridades de frontera”.


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