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| 6/25/2010 12:00:00 AM

Presidencia de Cámara Representantes: el primer pulso de la coalición 'santista'

Conservadores y Liberales aspiran a convertirse en el segundo vagón de la ‘unidad nacional’. Quien obtenga la presidencia de la Cámara podrá ostentar esa jerarquía. Santos espera que la coalición se ponga de acuerdo para no comprometerse con un guiño.

Las presidencias de Senado y Cámara son el primer pulso político que dirimen los partidos de la coalición de ‘unidad nacional’ de Juan Manuel Santos. Y aunque en el Senado todo está resuelto (Armando Benedetti, del partido de gobierno -la U-, será el próximo presidente), las mayores ambiciones se concentran en la Cámara de Representantes, donde conservadores y liberales son los principales protagonistas de esta prueba.

El representante Simón Gaviria, quien obtuvo la mayor votación para la Cámara (75 mil votos aproximadamente), es la principal carta del Partido Liberal. Pero los conservadores también han reclamado la presidencia de esta corporación y, entre otros, representantes como Heriberto Sanabria (Valle), Oscar Fernando Bravo (Nariño) y Telésforo Pedraza (Bogotá), aspiran a ejercerla.

La presidencia de Simón Gaviria parecía estar cocinada. Pero el reciente ingreso del Partido Liberal a la coalición de Juan Manuel Santos, motivó que un grupo de conservadores, muy filiales al presidente Uribe, decidiera embolatarle la aspiración a Gaviria.

Liderados por el ex ministro Andrés Felipe Arias, uno de los mayores alfiles de Uribe, los conservadores decidieron reclamar la presidencia de la Cámara. Heriberto Sanabria, uno de los representantes más cercanos a Arias, lanzó su aspiración.

El argumento de la corriente conservadora liderada por Arias es que, por haber hecho parte de la “original coalición uribista”, haber respaldado primero al candidato que representaba la continuidad, y recordar que los liberales hicieron ocho años de oposición, tenían derecho, por razones de antigüedad, a la presidencia de la Cámara.

Pero más allá de esta dignidad, lo que en realidad está en juego entre los partidos que mantienen este pulso es convertirse en la segunda fuerza política de la coalición. Y en eso están centrados conservadores y liberales. 

Sobre el papel, en la Cámara de Representantes, conservadores y liberales estarían parejos, pues a falta del escrutinio final del Consejo Nacional Electoral, conservadores tendrían 36 curules y liberales 35.

Numéricamente, ambos están en condiciones de reclamar la presidencia de la Cámara. Pero para el presidente electo Juan Manuel Santos sería mejor que, en aras de la armonía de su coalición, los partidos se pusieran de acuerdo para no verse obligado él a dar un guiño, lo cual podría dejar incómodos a los principales socios de Uribe (los conservadores), o a los dirigentes del partido con el que Santos se siente muy cómodo (los liberales).

El mensaje político de presidir primero

Por eso, para evitar ese malestar, el partido de Gobierno, la U, propuso un preacuerdo para evitar que se generen roces al interior de la coalición. Ese preacuerdo establece que liberales y conservadores tendrán, en el próximo cuatrienio, el derecho a presidir por un año la presidencia del Senado y la presidencia de la Cámara.

En el papel, tendrían un trato equitativo, pero lo que conservadores y liberales ambicionan es que su periodo de presidencia de la Cámara de Representantes sea el primero, el que va a comenzar el próximo 20 de julio.

El miércoles en la noche, cuando los compromisarios de la U propusieron a los conservadores dicho preacuerdo, estos últimos lo recibieron con beneplácito, pero siempre y cuando sean los primeros en presidir la Cámara.

El jueves, cuando los emisarios de la U se reunieron con los liberales, ese acuerdo fue objeto de varios cuestionamientos y en palabras del representante Simón Gaviria “será replanteado”.

Pero si ambos partidos van a tener la oportunidad de presidir alguno de los periodos de la cámara, ¿cuál es el interés de hacerlo en el primer periodo de la próxima legislatura?
El electo senador y actual presidente de la Cámara, el liberal Edgar Gómez, en diálogo con Semana.com, dijo que esa aspiración se traduce en lo que en términos económicos se conoce como “el valor presente”: “no es lo mismo iniciar y tener garantizada una presidencia en este primer periodo que esperar hasta el tercer o cuarto año”. Según Gómez, una vez ya como parte de la bancada del gobierno de ‘unidad nacional’ “aspiramos a tener una participación acorde a lo que el Partido Liberal, históricamente, ha representado”.

Simón Gaviria le dijo a Semana.com que los liberales pretenden un trato “equitativo y digno” como parte de la coalición. “El presidente Santos debe tener confianza en un Partido Liberal serio, de palabra, que tomó la decisión de acompañarlo, y bajo ese acompañamiento, esperamos ver en el acuerdo de unidad nacional los principios de igualdad”.

Personas cercanas a Santos no desmienten que al presidente electo le atraiga la idea de que los liberales sean los que presidan la Cámara, y eso lo saben los congresistas que, incluso, hacen parte de esta negociación con los partidos de la coalición.

El mensaje político que enviaría Santos sería contundente, pues por ejemplo, el próximo 7 de agosto, cuando se posesione como Presidente de la República, podría tener, de un lado, a quien fue una ficha clave del uribismo, como es Armando Benedetti; y del otro, a un exponente de la oposición a Uribe, y más aún, al hijo (Simón Gaviria) de quien la lideró, el ex presidente César Gaviria. Ese podría ser un mensaje consecuente con uno de los principales propósitos de Santos: el fin de la polarización.

Pero por otro lado, es innegable que los conservadores fueron determinantes en su elección como presidente. Santos conquistó a varios dirigentes conservadores, caso de Carlos Rodado Noriega, y por sugerencia de Andrés Felipe Arias, quedó comprobado que la maquinaria azul, especialmente la de los representantes, se tendió, incluso en la primera vuelta, a favor del candidato de la U.

Discusiones internas

Pero en esta especie de ajedrez político, en la que se ha convertido las negociaciones de las mesas directivas del Congreso, también están en juego estrategias internas de los protagonistas de esta discusión, el Partido Conservador y el Partido Liberal.

Quien ha liderado el malestar conservador es el ex ministro Andrés Felipe Arias, quien tiene una gran ascendencia, especialmente entre los representantes a la Cámara de este partido. Algunos dirigentes conservadores han asumido la postura de Arias como un intento de demostrar su poder al nuevo gobierno.

Sin embargo, entre la bancada de senadores conservadores, hay una mayoría que cuestiona las reiteradas intervenciones de Arias, y por eso el presidente del Partido Conservador ha insistido en que las relaciones entre el nuevo gobierno y el partido, “deben ser institucionales y directamente con las jerarquías” del Directorio Nacional. “Arias no es ni congresista ni miembro de la dirección nacional”, recordó uno de los senadores que es compromisario.

El Partido Liberal tampoco es ajeno de debates internos. Hay algunos congresistas, una minoría, muy cercanos a Rafael Pardo que no ven con agrado la eventual presidencia de la Cámara de Simón Gaviria.

Ellos apuestan a que el proyecto de ‘unidad nacional’, propuesto por Santos, se quede solo en palabras, con el propósito de cobrarles a los liberales que decidieron adherir “sin nada a cambio”, una postura que pelearon hasta último momento, y que dilató en el tiempo el apoyo institucional que el propio jefe de la colectividad, Rafael Pardo, oficializó el pasado miércoles 23 de junio.

Semana clave

Por eso, y a pesar de que algunos medios de comunicación adviertan que Simón Gaviria
ya tiene la presidencia de la Cámara embolatada, el representante de la U, Roosevelt Rodríguez, dijo en la tarde de este jueves que aún no hay ningún acuerdo firmado entre la coalición. “Vamos a comunicarles a los voceros del Partido Conservador lo que hemos dialogado con los del Partido Liberal. Ambos partidos tienen la voluntad de acogerlos.
 
"Ambos partidos están de acuerdo en la forma como serán distribuidas las presidencias en la Cámara, falta ponernos de acuerdo es sobre qué tiempo le corresponderá a cada uno”, le dijo Rodríguez a Semana.com.
 
La próxima semana puede que el pulso se dirima. Y en la recta final pueden hacer parte otros partidos políticos con representación en el Congreso, y que además, tengan cierta cercanía con la coalición de ‘unidad nacional’. Incluso, los parlamentarios del PIN podrían definir hacia dónde se inclinarán las fuerzas. 

Falta ver si el acuerdo de 'unidad nacional' se quedará en palabras o si después del 20 de julio toma forma. Las mesas directivas del Congreso son su primera prueba de fuego. Entonces, por ahora, en cuanto a la presidencia de la Cámara, amanecerá y veremos.
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