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| 1/2/2012 12:00:00 AM

Prohibir el porte de armas: un viejo deseo fracasado

El anuncio del alcalde de Bogotá Gustavo Petro, de prohibir el porte de armas en la capital, revive una propuesta hecha en administraciones anteriores. Más allá de las posturas que celebran la iniciativa y de las que la rechazan, los intentos fallidos anticipan que la medida necesitará más que el simple deseo político.

El nuevo alcalde de Bogotá Gustavo Petro reabrió un antiguo debate en la ciudad, al anunciar durante su discurso de posesión que buscará la prohibición del porte de armas en forma permanente, para brindarles seguridad a los bogotanos. "No se está prohibiendo la tenencia de armas, que la ley autoriza. Lo que no se permitirá es que las porten en discotecas, buses y bares, para que se maten unos con otros. Queremos que Bogotá sea un espacio libre de armas", explicó Petro durante su alocución.

Las reacciones no se hicieron esperar y fue su secretario de gobierno, Antonio Navarro Wolff, quien aunque reconoció que el alcalde no tiene la facultad para prohibir el porte de armas, aseguró que se adelantará un diálogo con el Ejército y con la brigada encargada para poder avanzar con dicha iniciativa. "El Ejército se ha negado anteriormente a aceptar medidas en ese sentido, es un tema que se pone de nuevo en la mesa y veremos cómo se desarrolla”, dijo el exgobernador de Nariño.

La ley que regula las normas sobre armas, municiones y explosivos (decreto 2535 de 1993) dispone que es la autoridad militar local quien puede o no disponer la suspensión general de los permisos de porte de armas, decisión que tomará “previo estudio detallado de las circunstancias y argumentos de seguridad nacional y seguridad pública que la invocan”.

La pelea entre los mandatarios que han buscado la prohibición del porte de armas y las autoridades militares lleva más de veinte años sin que los alcaldes hayan logrado imponerse. A principio de los noventa, cuando la tasa de homicidios alcanzó su pico en la capital, las diferentes administraciones distritales de Bogotá implementaron medidas para reducir la violencia en la capital e hicieron grandes inversiones en infraestructura y equipamiento de la Policía Metropolitana.

Los expertos Katherine Aguirre, investigadora del Centro de Recursos para el Análisis de Conflictos (CERAC) y Jorge Restrepo, profesor de Economía de la Universidad Javeriana, recuerdan que durante las dos administraciones de Antanas Mockus (1995-1997 y 2001-2003) se desarrollaron programas de seguridad basados en cambios culturales en la ciudad y en la construcción de institucionalidad para la seguridad, control de armas y desarme. Sin embargo, y a pesar de haber tenido un impacto notorio y duradero sobre la violencia armada, la prohibición no logró consolidarse y no contó con el respaldo de los militares

Según Claudia Navas Caputo, investigadora del CERAC y analista de Razón Pública, la traba que ha habido en las iniciativas anteriores es el principal obstáculo con el que ha contado dicha medida. “En las alcaldías de (Rodrigo) Guerrero (Cali, 1993) y de Mockus (Bogotá) hubo una reducción de homicidios muy importante, pero la medida, debe ir acompañada de un compromiso por parte de las autoridades para que la lucha contra el mercado ilegal de armas siga adelante”.

Navas reconoce que esta medida va mucho más allá del porte de armas y recuerda que “la seguridad debe estar provista por el Estado (...) esta medida busca que las armas estén en las manos de quienes deben estar”.

Para Aguirre “una de las pocas iniciativas que los alcaldes han reclamado como suyas han sido los programas de desarme ciudadano. Las iniciativas de control de armas mediante la restricción al porte es la principal respuesta a los elevados niveles de violencia armada en el área urbana”.

Otra iniciativa fallida fue la de ‘Lucho’ Garzón,quien durante su alcaldía (2004-2007) en compañía de otros seis mandatarios locales, recogieron firmas para promover un proyecto de ley que les otorgara esa facultad a los alcaldes. Sin embargo “el proyecto se llevó al Congreso con casi 500.000 firmas y los congresistas, dentro de los cuales se encontraba Petro, lo metieron a un cajón sin leerlo”, tal y como relata en su columna el subdirector de Convivencia y Seguridad Ciudadana Héctor Riveros.

Un anuncio efectista


Varios expertos vieron el anuncio de Gustavo Petro como bien intencionado que, de concretarse, busca reducir rápidamente los índices de criminalidad que dejaron el año 2011 con una cifra de 21 asesinatos por cada cien mil habitantes, de los que la mayoría fueron por armas de fuego.

“Los bogotanos se sienten asfixiados por la inseguridad y con esta propuesta se busca calmar la sensación de inseguridad y de anunciar una medida que podría tener efectos a corto plazo”, explica Janiel Melamed Visbal, experto en temas de seguridad nacional.

¿Esta vez sí?

La respuesta positiva por parte de las principales autoridades de la Policía Nacional respecto al anuncio de Petro hace suponer que en esta ocasión la prohibición del porte de armas sí contaría con el respaldo de las autoridades. El subdirector de la Policía Nacional, el general José Roberto León, aseguró "recibimos con satisfacción la propuesta del señor alcalde y respaldamos esa medida. "Ojalá esa propuesta sea a nivel nacional (puesto que) las armas (deben) estar en manos de las autoridades legítimamente constituidas".

Al tiempo que las cifras oficiales indican que anualmente se registran más de 1.600 homicidios en Bogotá, de los cuales el 70 por ciento son cometidos con arma de fuego, la propuesta de Petro de una Bogotá libre de armas despertó el entusiasmo de buena parte de los ciudadanos. Sin embargo, los fallidos intentos del pasado hacen pensar que el deseo del alcalde necesitará contar con la voluntad tanto de las autoridades para que respalden su iniciativa, como de los bogotanos, que no están dispuestos a quedarse indefensos ante los delincuentes. 

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