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| 11/3/2011 12:00:00 AM

¿Qué hay detrás de la rebelión de La U contra Simón Gaviria?

La bancada de representantes del Partido de La U retrasa la agenda legislativa y cuestiona la decisión del presidente de la Cámara de suspender la millonaria licitación de carros para los congresistas. Pero también habría otras razones, según algunos parlamentarios: burocracia, celos políticos, y hasta la mano de Álvaro Uribe.

Desde el 20 de julio, la Cámara de Representantes mantenía un ritmo imparable. No había problemas de ausentismo, las sesiones se cumplían al pie de la letra y al discusión de proyectos iba al día. A tal punto, que desde hace mucho tiempo, su labor legislativa opacaba a la del Senado que dirigía el controvertido Juan Manuel Corzo.
 
Pero esta semana, y luego de las elecciones, la plenaria de la Cámara no ha tenido el quórum necesario para sesionar. Y todo porque los representantes de La U, el partido que tiene más curules, decidieron ‘sublevarse’ contra el presidente de la corporación, el liberal Simón Gaviria.
 
No sólo dejaron sus curules vacías, sino que otros partidos siguieron el mal ejemplo.
 
Las razones públicas que esgrimieron para sublevarse fueron las condiciones de seguridad de los parlamentarios.
 
Como se recordará, semanas atrás el presidente de la Cámara tomó dos decisiones que fueron impopulares dentro del capitolio, aunque muy reconocidas por la opinión pública.
 
La primera, suspender la millonaria adjudicación para dotar a los representantes de carros blindados. Gaviria decidió que los parlamentarios, que no tuvieran problemas de seguridad, deberían comprar vehículos blindados de su bolsillo.
 
La segunda decisión fue la de reemplazar por meritocracia a Jairo Jaramillo Matiz, director administrativo de la Cámara quien fue destituido por la Procuraduría.
 
Por la primera decisión, el representante de La U Héctor Javier Vergara, miembro de la Comisión de Acusaciones, y quien ha denunciado amenazas en su contra luego de haber recogido el testimonio del narcotraficante Hernando Gómez Bustamante, alias ‘Rasguño’ (por la investigación del homicidio de Álvaro Gómez), rechazó la decisión de Gaviria y le pidió reversar esa disposición.
 
“La profesión más peligrosa del país es ser congresista”, dijo Vergara al insinuar que todos los parlamentarios tienen razones de seguridad para tener vehículos blindados. Y por eso exigió a la mesa directiva de la Cámara “responder por la seguridad de los parlamentarios”.
 
Vergara había mencionado como antecedente que el pasado 30 de octubre, día de las elecciones, murió en un atentado el conductor del representante Albeiro Vargas (La U), primer vicepresidente de la Cámara.
 
Otro parlamentario de La U, Didier Burgos, le pidió al resto de representantes no sesionar hasta tanto Simón Gaviria revirtiera la decisión relacionada con los vehículos blindados, al advertir que tal determinación era populista: “No pretenda, doctor Gaviria, madurarse como los aguacates: a punta de periódico”.
 
Aunque el “florero de Llorente” pueda ser la seguridad de los representantes, otras razones se ventilan en los pasillos del Capitolio.
 
El representante Juan Carlos Salazar (PIN) dice que en la Cámara de Representantes “asustan”, que ya no viene nadie a sesionar. “Por algo será. Algo no marchará en la presidencia de la Cámara”.
 
Por su parte, el representante Guillermo Rivera insinúa que el tema de seguridad es sólo un pretexto. “Si sólo fuera la seguridad, el mejor mensaje para los violentos es venir a sesionar, retomar la agenda y demostrar que nada puede intimidar el trabajo legislativo”.
 
Entonces, ¿qué hay detrás?
 
- ¿Burocracia de La U?
 
Otras voces en la Cámara dicen que el malestar de algunos representantes de La U es por la forma como Simón Gaviria decidió reemplazar al director administrativo de la Cámara, Jairo Jaramillo Matiz, a través de un proceso meritocrático.
 
Dicen que Jaramillo Matiz era “cuota burocrática” de La U, y que el partido perdería la dirección administrativa de la Cámara, una dependencia que maneja 220 mil millones de pesos anuales.
 
Jairo Jaramillo había sido escogido por la plenaria de la Cámara en agosto de 2010, gracias al respaldo de La U. Jaramillo había sido alcalde de Cúcuta y fue postulado para ese cargo por el representante Didier Burgos (La U), precisamente uno de los que lidera esta rebelión.
 
La elección de Jaramillo había sido cuestionada por el Polo y el Partido Verde. En ese entonces el representante Alfonso Prada denunció públicamente los presuntos nexos de Jaramillo con el exalcalde de Cúcuta Ramiro Suárez Corzo (detenido por nexos con paramilitares).
 
Por eso el representante liberal Hugo Velásquez afirmó que ante las irregularidades encontradas por la Procuraduría contra el exfuncionario, el partido de La U tiene que asumir la responsabilidad política.
 
“Tengo frescas todavía las razones por las cuales el Polo se oponía a esa elección. Vinculaba al señor Jaramillo Matiz con grupos paramilitares de la Costa, y tengo también claro que el Partido Verde lo vinculó con grupos de Cúcuta, del exalcalde (Ramiro) Suárez Corzo, que todos sabemos en qué andaba y cómo terminó”, explicó Velásquez.
 
- ¿El triunfalismo liberal?
 
Otros consideran que a Simón Gaviria La U le está cobrando sus recientes apariciones triunfalistas en medios de comunicación.
 
El presidente de la Cámara, antes de las elecciones, salió de una reunión en Casa de Nariño advirtiendo que el Partido Liberal se convertiría en la principal fuerza política del país.
 
Y han sido reiteradas las opiniones de Gaviria en el sentido que el presidente Juan Manuel Santos es el jefe natural del liberalismo.
 
El representante liberal Guillermo Rivera considera que ese es el verdadero malestar de La U: “Los hechos que están detrás del telón, que son los reales, es la incomodidad porque las ideas liberales son las que gobiernan y también los hombres liberales entran al Gobierno”.
 
Ángel Custodio Cabrera, miembro de la bancada de La U, no oculta cierto malestar en ese sentido. "Acabamos de terminar un tema electoral y al otro día se nombra un ministro liberal. El partido de La U no siente que haya una representación política dentro del Gobierno, y eso es lo que la U le ha manifestado al Gobierno nacional", dijo.
 
- ¿Los hilos de Uribe?
 
Que la bancada de La U sabotee las sesiones de la Cámara de Representantes, dicen otros parlamentarios, es “obra y gracia” del expresidente Álvaro Uribe.
 
La tesis la defiende el representante liberal Hugo Velásquez al señalar que la oposición de Uribe al Gobierno ya empezó en el Congreso.
 
Dice Velásquez que Uribe “está manipulando a los congresistas de La U” y reveló que “un congresista de ese partido me mostró un mensaje en su teléfono en el cual el presidente Uribe los invitaba a ser solidarios con el partido de La U y por consiguiente a manifestarse en contra del Gobierno”.
 
El representante Antonio De Luque (La U) desmiente estas tesis y dice que “no se trata de frenar el trabajo legislativo, lo que se pretende es que nuestras condiciones de seguridad se conozcan ante la opinión pública”.
 
Las consecuencias
 
La rebelión de La U en la Cámara, que no permitió el desarrollo de las plenarias esta semana, tendría graves consecuencias para el Gobierno Santos, ya que este partido, como ningún otro, es definitivo para la aprobación de proyectos, gracias a que tiene la mayoría de curules.
 
Porque si los parlamentarios de La U siguen sin comparecer, la reforma a la Justicia, que en 15 días entrará a la Cámara, y el proyecto del llamado marco jurídico para la paz, que ha sido reclamado por Santos como un instrumento necesario y que deberá votarse el martes en la plenaria, estarían a punto de fracasar.
 
La fórmula del Gobierno y del presidente de la Cámara es la reunión del próximo 8 de noviembre en la que el director de la Policía, general Óscar Naranjo, escuchará a todos los representantes de La U y analizará sus condiciones de seguridad.
 
Ahí se sabrá si ese era el verdadero motivo para dilatar la agenda legislativa o si las auténticas razones son otras y pueden ser insuperables. Simón Gaviria tiene, por lo tanto, una tarea difícil, pero de la que dependerá, en buena parte, el futuro de las iniciativas del Gobierno.
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