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| 5/15/2012 12:00:00 AM

¿Quién fue el autor del atentando terrorista en Bogotá?

Si bien la Policía señala a las Farc de la autoría de la acción criminal, no hay que descartar ninguna hipótesis. Análisis de SEMANA

Si bien los ojos de todos se concentraron en la bomba dirigida contra la camioneta blindada en la que viajaba el exministro Fernando Londoño hay un detalle importante al hacer el análisis de lo ocurrido: tres horas antes, también en Bogotá, las autoridades interceptaron otro carro-bomba que según información de la propia policía iba a explotar al frente de la estación de la Policía Metropolitana.

Si los dos casos están conectados –de lo contrario sería una coincidencia muy extraña- eso querría decir que se intentaba atacar varios blancos con algún tipo de representación o que causaran algún impacto significativo en el país. Y habría que revisar cuáles serían los motivos que hay detrás de esa arremetida.

Los más evidentes podrían ser: uno, el comienzo hoy de la aplicación del TLC con Estados Unidos, después de más de ocho años de tiras y aflojes; y dos, la aprobación en sexto debate en el Congreso del Marco para la Paz.

Si fuera el TLC, podría pensarse que la guerrilla estaría detrás de la bomba. Por la línea de que fueron las FARC está el general Luis Eduardo Martínez, comandante de la Policía de Bogotá, quien afirmó que tiene evidencias "contundentes" de que el atentado fue perpetrado por esta organización subversiva.

Pero entonces uno se puede preguntar ¿cómo lograron entrar esos explosivos y ponerlos a funcionar en Bogotá? ¿Así se ha deteriorado el control de la ciudad? Estos no son propiamente petardos, como los que estaban construyendo hace unas semanas universitarios, los cuales causaron una tragedia en una casa en Suba. Esa hipótesis no se descarta.

Sin duda la guerrilla hizo algo similar –aunque menos sofisticado a lo ocurrido hoy- en el caso del atentado contra Caracol Radio en agosto del 2010. Sobre ese carro-bomba el presidente Juan Manuel Santos dijo que fue puesto por las FARC luego de que en el computador del Mono Jojoy apareció un mensaje que decía: "Felicitaciones a los que le movieron el piso a JMS con la pequeña bomba a Caracol. Esas son las estratégicas".

Si la bomba fue por la aprobación del Marco para la Paz entonces se podría pensar que vendría de sectores de extrema derecha que consideran que con esa reforma constitucional se está cocinando el perdón para la guerrilla. La pregunta ahí sería ¿por qué querrían atentar contra Fernando Londoño que es un representante de la derecha? En este país, eso también puede pasar. En el caso del asesinato de Álvaro Gómez, aún no resuelto, una de las hipótesis más fuertes siempre ha sido que a los sicarios los mandó la derecha extrema.

Sin embargo, a diferencia de ahora, en ese momento según la hipótesis, habrían matado a Gómez porque quería poner al descubierto los planes macabros de la extrema derecha contra el gobierno de ese entonces.

Pero además de esos motivos, también hay otros menos evidentes: como por ejemplo los de quienes quieren crear malestar para poner en aprietos al gobierno. El propio presidente Santos ya los ha destapado desde mediados del año pasado cuando habló de la existencia de una "mano negra" y dijo que había no una, sino "dos manos negras que están al acecho. Manos negras de extrema izquierda y de extrema derecha".

A la primera le puso nombre y apellido: las FARC. A la de derecha, la definió como la que se oponía en ese momento a la Ley de Víctimas y de restitución de tierras: "asesinan a los líderes campesinos que están queriendo recuperar su tierra [y] no quieren que se reparen las víctimas, solo los victimarios". La vinculó al narcotráfico, la responsabilizó de un petardo que en ese entonces pusieron al busto de Laureano Gómez y la señaló como "la que también quiere exagerar la inseguridad".

Hay una última hipótesis, que para algunos puede resultar más peregrina, y es la que habla de que en medio de la crisis que se está dando en el Ejército (por los choques entre dos de sus cabezas) y los cambios en la Policía (con la salida del general Naranjo de la comandancia) habría algunos sectores de no muy buena recordación que quieren provocar zozobra para abrirse camino en esas instituciones.

Al fin y al cabo no es un modus operandi extraño a la historia de la ciudad. Un mes antes de la segunda posesión del presidente Álvaro Uribe, en 2006, el Ejército dio cuatro golpes (desactivó un taxi-bomba en un parqueadero, dos carros bombas más en sitios críticos y una casa bomba en Ciudad Bolívar) sobre los que luego El Tiempo reveló que al menos tres de ellos eran 'falsos positivos' para demostrar eficiencia en momentos de zozobra.

Una de las bombas explotó al paso de una caravana militar, cerca de la Escuela José María Córdova, que dejó un civil muerto y varios militares heridos. El Ministerio de Defensa, con Juan Manuel Santos al frente de la cartera, en un comunicado admitió: "Estos engaños podrían haber sido perpetrados por personas inescrupulosas entre las que se encuentran dos oficiales del Ejército".

Los investigadores tienen pues tela de donde cortar. La evaluación de los restos materiales y del modus operandi puede darles algunas pistas. Curiosamente, el exministro Fernando Londoño que se recupera del atentado, cuando el presidente Santos habló de la mano negra, se quejó en una de sus columnas: "Santos dividió al país en dos. Él y sus amigos son los demócratas liberales. Las FARC son la extrema izquierda. Y los que pensamos que su gobierno está fallando en muchos y decisivos asuntos somos de la extrema derecha. Con todo y bombas incluidas".

¿Cuál es la mano negra?

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