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| 5/10/2012 12:00:00 AM

Samper vuelve a hablar de acuerdo humanitario

El expresidente les propone a Santos, a las FARC y al ELN firmar un acuerdo humanitario para sacar a los civiles del conflicto. La izquierda democrática lo respalda.

El expresidente Ernesto Samper volvió a hablar de acuerdo humanitario. Lo hizo en la tarde del miércoles, minutos antes de que parte del país se concentrara en la final del fútbol europeo, en la que brilló el colombiano Falcao García.

Pero, contrario a los que algunos alcanzaron a especular antes del discurso, Samper no lo hizo para referirse a la liberación del periodista francés Roméo Langlois, a quien las FARC admitieron tener secuestrado, desde hace no más de 15 días.

Porque antes de presentar su propuesta, el expresidente fue muy directo al exigirle a la guerrilla la liberación del periodista, "de inmediato y sin condiciones", al señalar que "las FARC deben entender que en un conflicto armado está prohibido tomar rehenes civiles (…). (Langlois) no ostenta la condición ni de combatiente ni de prisionero de guerra".

El acuerdo humanitario que propone Samper tiene como propósito la "humanización de la guerra". Está sustentado en los convenios de Ginebra, y para el expresidente pretendería cuatro objetivos concretos.

Primero, sacar a los niños de la guerra. "12.000 menores de 15 años están involucrados en el conflicto". No sólo por reclutamiento, también como correos humanos, los utilizan para adelantar inteligencia y hasta en campañas cívico-militares que los expone a estar de uno u otro lado del conflicto.

También pretende impedir que los niños sean los llamados "objetivos militares" de las partes. Samper recordó que el 40 % de la población desplazada (que cifras oficiales calculan en casi tres millones de personas), son niños, así como el 30 % de las víctimas de minas antipersona.

Segundo, acabar con el secuestro y las desapariciones forzadas. "No podemos hablar de secuestro sólo cuando se trate de un extranjero, como sucedió con Íngrid (Betancourt), o ahora con Roméo (Langlois). Muchos colombianos siguen secuestrados aún". Este acuerdo humanitario buscaría que las FARC terminaran con la utilización del secuestro como forma de lucha o de financiación.

Y además, que se erradique la desaparición de civiles para ser presentados como bajas del conflicto "como fue el caso de los asesinatos extrajudiciales perpetrados por agentes del Estado".

Tercero, terminar con los bombardeos militares contra objetivos donde se encuentran civiles inocentes. "Otra Bojayá no se puede repetir", dice Samper. Se trata de abstenerse de realizar operaciones de bombardeos en lugares donde exista información sobre la presencia de civiles inocentes.

El compromiso incluye la protección de escuelas, hospitales, centros de salud, depósitos de agua. "No podrán ser utilizados como escudos para 'proteger despliegues u operaciones en medio del conflicto'", explica.

Y cuarto, la terminación de las minas antipersonal. "10.000 víctimas en Colombia. De ellos, 1.680 muertos. El resto mutilados. Colombia tiene una dudosa medalla de plata en el mundo, si no es que es medalla de oro", comenta Samper.
 
Tendría como objetivo no sólo el desminado de los campos ya existentes, sino el compromiso de abstenerse en adelante de utilizar este tipo de explosivos para cualquier operación de protección de operaciones, terrenos o instalaciones militares o subversivas.

El expresidente Ernesto Samper les pidió al presidente Juan Manuel Santos y a las guerrillas de las FARC y el ELN suscribir este acuerdo humanitario que excluya a los civiles del conflicto.

Samper, que valora las intenciones de paz del Gobierno y los gestos unilaterales de la guerrilla, dice que el camino para la paz debe empezar por la suscripción de este pacto.
Porque el acuerdo, dice, es la primera etapa para curar una herida. "Es como detener la hemorragia". El paso siguiente será "cerrar esa herida", que es a través de la justicia transicional. Y finalmente, "curar la infección", un proceso sobre la aplicación de los Derechos Humanos.

"De acuerdo humanitario se ha hablado siempre. Desde aquel que firmaron Simón Bolívar y pablo Morillo tras la Batalla de Boyacá (1819)". Un acuerdo humanitario que se cumplió bajo la consigna de que "aun cuando nuestros enemigos lo levanten, nosotros lo aplicaremos para que no se siga derramando sangre inocente".

Samper por eso considera que hoy se debe volver a hablar de acuerdo humanitario. Una propuesta que acompañó la izquierda democrática, representada en Clara López (presidenta del Polo), Iván Cepeda (congresista y defensor de Derechos Humanos) y Piedad Córdoba (presentada como la presidenta de Izquierda Liberal en marcha).
 
Propuesta que también acogió el fiscal general, Eduardo Montealegre, el mismo día que afirmó que el país debe pensar en “amnistías condicionadas” para alcanzar la paz.

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