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| 3/14/2011 12:00:00 AM

Santos transforma de "crítico" a "incondicional" el respaldo de los conservadores

Tras tres horas de reunión con parlamentarios conservadores, el presidente Juan Manuel Santos respaldó a su ministro del Interior y se mostró complacido con que ese partido acompañe su gobierno. ¿Fin a la crisis?

Tres horas le bastaron al presidente Juan Manuel Santos para poner orden en las relaciones del gobierno con el Partido Conservador. Ni los parlamentarios “comieron ministro” ni el presidente censuró a los conservadores. Y tras una semana de tormenta, todo pareció volver a la calma. 
 
De algo pareció haberle servido a Santos la crisis política. Pues en una reunión consiguió que el llamado “respaldo crítico” de los conservadores se convirtiera en “respaldo incondicional”, pues así se lo expresaron.
 
Santos estuvo acompañado de Germán Vargas Lleras, a quien algunos parlamentarios habían desconocido como interlocutor con el Gobierno. El ministro del Interior se situó a la izquierda del presidente.
 
Pero en lo que puede ser una jugada estratégica del jefe del Estado para calmar el temporal, también se hizo acompañar por tres de los ministros conservadores del gabinete: Carlos Rodado (Minas), Juan Carlos Echeverry (Hacienda) y Juan Camilo Restrepo (Agricultura). El presidente conservador, José Darío Salazar, se situó a la diestra del mandatario.
 
Los detalles de los casi 180 minutos de diálogo fueron guardados en la más absoluta reserva. Pero al término del encuentro las tensiones se superaron, o por lo menos, entraron al congelador.
 
Santos, en privado, ratificó su respaldo al ministro, algo que ya había hecho en público el pasado viernes. Pero, a la vez, se mostró complacido de contar con los conservadores dentro de su coalición de gobierno.
 
Esta quizás era la respuesta que muchos parlamentarios azules esperaban. Antes de la reunión, el decano de los senadores conservadores, Roberto Gerlein, había reclamado esa respuesta. Una respuesta que llegó sin reservas.
 
El senador José Darío Salazar reveló, textualmente, la complacencia de Santos por contar con ellos como aliados. “Hemos recibido su gratitud y complacencia. Nos expresó, también a nombre de sus ministros, la disposición de su gobierno de trabajar con el Partido Conservador”.
 
Santos reconoció en los conservadores una fuerza política que en los últimos años “ha venido consolidando, junto a otras colectividades, prosperidad, responsabilidad fiscal y seguridad democrática”, reveló Salazar.
 
Pero para disipar las dudas, Santos no se conformó con que las palabras del presidente de los conservadores resumieran el fin de la crisis. En su cuenta en Twitter, el mandatario profundizó: “Celebro que nuestra relación con los conservadores siga viento en popa”.
 
Sin embargo, en todo su pronunciamiento, Salazar no hizo ninguna mención directa al nombre del ministro del Interior, Germán Vargas Lleras.
 
Los logros de Santos
 
Al ratificar la importancia que han tenido los conservadores en su gobierno, y en otras instancias en las que ha ocupado altos cargos públicos, Juan Manuel Santos consiguió dos cosas en la noche del lunes de parte del Partido Conservador.
 
La primera, transformar el “respaldo crítico” de los conservadores por un “respaldo incondicional”. José Darío Salazar reveló que el partido tiene una confianza casi ciega en el presidente de la República.
 
La segunda, que los conservadores cambiaran su discurso en torno al manejo de las relaciones exteriores en cabeza de la canciller María Ángela Holguín.
 
Como se recordará, varios dirigentes azules, como el exministro Andrés Felipe Arias, censuraron que el presidente venezolano Hugo Chávez hubiese sido calificado como “el nuevo mejor amigo”. Y condicionaron que las relaciones con el vecino país estuviesen supeditadas a la entrega de cabecillas de grupos irregulares sobre los que hay pruebas de que se refugian al otro lado de la frontera con Venezuela.
 
En la noche de este lunes ese discurso cambió. “Les hemos ofrecido un apoyo incondicional a su gobierno, a sus políticas, a sus ministros, en especial a sus ministros conservadores y a la canciller María Ángela Holguín que viene haciendo una labor diplomática de lujo”, dijo Salazar.
 
Los nuevos acuerdos
 
Las nuevas relaciones de Santos con los conservadores quedaron pactadas en nuevos compromisos.
 
Los conservadores, por un lado, se comprometieron a votar el proyecto que entrega facultades extraordinarias al presidente de la República para reformar el Estado. Incluso, si es el caso, retirando la propuesta que acordaron la semana de pasada de crear una comisión de parlamentarios que haga vigilancia a los decretos de las facultades.
 
José Darío Salazar recordó que hay una sentencia de la Corte Constitucional que advierte que si se entregan facultades, no es viable el concepto previo del Congreso. “Eso contradice las facultades que se deben otorgar plenamente”, dijo el congresista.

A cambio, el único compromiso de los congresistas es que sea el presidente de la República, de forma exclusiva e intransferible, quien haga uso de esas facultades.

“Votaremos, sin ningún reparo porque su confianza y las garantías de su palabra serán honradas, las facultades extraordinarias para que él y solo él lidera la reingeniería del Estado”, manifestó Salazar.

Los conservadores también se comprometieron a acompañar el acto legislativo que busca reformar la distribución de las regalías, proyecto que entra a segunda vuelta el 16 de marzo, día en que iniciarán las sesiones ordinarias del Congreso.

Otros focos de corrupción

El malestar que ha venido rondando entre los conservadores es que algunos de sus miembros han sido blanco de señalamientos de pasados episodios de corrupción.
José Darío Salazar, en el pronunciamiento que hizo sobre el respaldo a la reforma de las regalías, insinuó que allí hay otro foco de corrupción, en muchos departamentos, y que no son responsabilidad exclusiva del Partido Conservador.

“Esperamos que esas facultades extraordinarias no solo mejoren la administración nacional, las políticas sociales, de moralidad y de lucha contra la corrupción, políticas que el presidente y el Partido Conservador vienen empeñados llevar adelante, por ejemplo, el de redistribuir con más equidad las regalías porque la corrupción en el manejo de ellas en muchos entes territoriales era insostenible”, concluyó Salazar.

Ahí quedan las palabras. Un adagio popular advierte que del dicho al hecho hay algún trecho. El fin de la crisis política tendrá que ratificarse a partir de este martes en el Congreso. Antes, la Mesa de la Unidad Nacional trazará una nueva ruta. Después la plenaria del Senado dará fe de lo conseguido.
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