Lunes, 23 de enero de 2017

| 2010/06/29 00:00

Santos y Uribe: Tan cerca y… ¿tan lejos?

Siete aspectos en los que el Presidente electo marca distancia frente a prácticas y tendencias de la administración del mandatario saliente.

El presidente electo, Juan Manuel Santos, ha comenzado a marcar distancia del mandatario saliente. ¿Qué tan uribista es hoy?

Días después antes de terminar la campaña política a la Presidencia, Juan Manuel Santos comenzó a marcar distancia del presidente Álvaro Uribe.

En varias entrevistas dejó claro que su estilo de gobierno no sería microgerencial, es decir, que delegará tareas a su equipo. Durante la campaña también indicó en varias entrevistas que, por ejemplo, mantendría un diálogo directo con los colombianos, pero que los consejos comunales acuñados por Uribe podrían “tener variaciones”.

Pero tal vez el síntoma de mayor diferencia con Uribe fue su llamado a la unidad que hizo durante la segunda etapa del debate presidencial. Santos incorporó en el listado de su programa las mejores propuestas de los candidatos derrotados en la primera vuelta. Así, selló la adhesión del Partido Liberal y de Cambio Radical. El primero, de oposición a Uribe, y el segundo, de oposición a la reelección por segunda vez del mandatario.

Una vez elegido, Santos ha mostrado que su gestión tendrá sello propio. “De entrada, tenemos un Presidente electo dispuesto a producir cambios, que si ve que algo no funciona lo va a cambiar”, dijo a Semana.com Rodrigo Rivera, gerente político de la campaña de Santos.

Para el politólogo Fernando Giraldo, “Santos le va a dar un vuelco a todo. Él es muy pragmático y ya ha demostrado que quiere otorgar un mayor protagonismo a las relaciones internacionales y que va a restablecer las relaciones entre el Ejecutivo y la Justicia, entre otras apuestas”.

“Mientras Santos siempre ha sido defensor de la institucionalidad democrática como elemento clave de su discurso del buen gobierno, y ha ofrecido un entendimiento institucional con los partidos, el presidente Uribe sostuvo que los partidos no eran necesarios para la democracia y sus prácticas de cooptación clientelar fueron claramente desinstitucionalizadoras para las organizaciones políticas”, adujo el analista Fernando Londoño en su reciente artículo Uribe y el uribismo en época de Santos y del santismo, publicado en la revista digital Razón Pública.

Por todo esto, aunque Santos se postuló como el continuador de la obra de Uribe, su Gobierno parece que será distinto.

Estas son algunas de las diferencias que se pueden advertir de entrada, entre los dos estilos de gobierno.

1- Integró a la coalición de Gobierno al Partido Liberal

Durante 12 años, el Partido Liberal había estado en la oposición. En ese tiempo, muchos de sus militantes se fueron. Algunos pasaron a integrar Cambio Radical, fundado en 1998, y otros fundaron posteriormente el Partido de La U, con el propósito inicial de reelegir a Uribe.

Quienes se quedaron fueron duros contradictores del actual Gobierno. Se opusieron a otra reelección, cuestionaron la entrega de predios –que estaban destinados a los desplazados– a empresas agrícolas, al tiempo que desaprobaban la reforma política y proponían la Ley de Víctimas.

La llegada de Santos a la Presidencia supone el fin de esa relación hostil entre el Gobierno y el Partido Liberal, pues durante la campaña, llamó a la unidad, se reunió con los dirigentes de la colectividad y aceptó su apoyo.

2- Nombramientos de técnicos en su gabinete

Tras su elección, Santos advirtió que la relación con los partidos no sería para repartir cuotas burocráticas, sino para llegar a acuerdos políticos. Además, dijo que los ministros eran “fusibles”, que debían ser cambiados cuando habían cumplido sus ciclos.

Esa actitud contrasta con la manera como el Gobierno eligió algunos magistrados de las Cortes o al Defensor del Pueblo, entre otras elecciones en las que se presentaron denuncias porque las ternas se conformaron con criterios partidistas. También contrasta con la forma como Uribe protegió a varios de sus ministros como el de Protección Social (Diego Palacio), el de Agricultura (Andrés Fernández) y el de Transporte (Andrés Uriel Gallego), duramente criticados por sus cuestionadas gestiones.

Los primeros nombramientos de Santos, hasta ahora, dan cuenta de su interés de rodearse de un equipo idóneo. Aunque los designados pertenecen a algún partido, no se puede asegurar que sus nombramientos se hayan hecho con criterios partidistas. Cada ministro ha sido escogido por cualidades técnicas, antes que políticas.

En la cartera de Transporte nombró al ingeniero Germán Cardona Gutiérrez; en la de Hacienda, al profesor de la Universidad de los Andes Juan Carlos Echeverry; en la Secretaría General de Presidencia, al ex viceministro de Defensa Juan Carlos Pinzón, y como secretario privado, al abogado Juan Carlos Mira. Todos con cualidades académicas y de probadas gestiones.

3-  Nuevos vientos para la Diplomacia

En la cartera de las Relaciones Exteriores, Santos nombró a María Ángela Holguín, quien fue embajadora en Venezuela. La designación fue bien recibida por analistas de las relaciones internacionales.
Por ejemplo, el experto en Política Exterior Leonardo Carvajal adujo que el nombramiento fue acertado porque le devuelve a la Cancillería su fortaleza diplomática y muestra la intención de Santos de cambiar el tono de las relaciones con Venezuela.

Es “fundamental para el propósito del nuevo presidente Santos de restablecer las relaciones diplomáticas”, dijo el académico tras el nombramiento a la agencia de noticias EFE.

Este hecho se sumó a las declaraciones de Santos, quien dijo que estaba dispuesto a entregarle a Ecuador el contenido de los computadores de ‘Raúl Reyes’, y en su discurso de victoria invitó a los países de la región a mirar hacia adelante y dejar los rencores.

Como se recordará, la señora Holguín fue funcionaria de la administración Uribe, pero se marginó de ella cuando el gobierno pretendió imponerle cuotas burocráticas con familiares de altos dirigentes políticos.

4- ¿Nuevo trato a la oposición?

Santos ha dicho que está dispuesto a impulsar un estatuto para la oposición, además, ha expresado su intención de dialogar para llegar a acuerdos con sus principales contradictores.

Hace una semana, el mandatario electo se reunió con Gustavo Petro, el ex candidato del Polo Democrático. El propio Petro ratificó la disposición de Santos de abrir un debate en torno a tres puntos fundamentales: la Ley de víctimas, la propiedad de la tierra y el estatuto del agua.

Sin embargo, hay quienes creen que la situación para la oposición va a ser mucho más complicada de lo que ha sido hasta ahora. Por esta razón, las directivas del Polo han mostrado su desacuerdo con los contactos entre Petro y Santos y han llamado a la cohesión de su partido.

5- Acercamientos con la Justicia

Una de las primeras reuniones que tuvo el mandatario electo, tras su elección, fue con los presidentes de las altas Cortes. Desde la campaña, Santos mostró voluntad de restablecer el diálogo entre el Ejecutivo y el poder Judicial, agrietado por el descontento del Gobierno con algunas de las decisiones de la Corte Suprema de Justicia, y no menos por la persecución de la que fueron objeto varios magistrados por parte del DAS y otras entidades como la UIAF.

Tras la reunión, los magistrados expresaron su complacencia por la actitud de Santos, a pesar de que el mandatario electo ha propuesto una reforma sustancial a la Justicia que incluye un cambio al mecanismo de elección del Fiscal. La elección del próximo jefe del ente acusador ha sido motivo de tensión; mientras el Presidente ha exigido efectuar la elección, la Corte ha dilatado más de 10 meses esa decisión.

6- Resurrección de Ministerios

Santos ha propuesto reabrir ministerios como el de Trabajo, el de Vivienda y el de Justicia. El primero fue fusionado junto al ministerio de la Salud, en el Ministerio de la Protección Social; el segundo, con el de Desarrollo, en el de Medio Ambiente, y el tercero, con el de Gobierno en el ministerio del Interior y de Justicia.

Todas estas fusiones las hizo el presidente Uribe con el argumento de que había que reducir los gastos del Estado.

No obstante, Santos considera que es necesario reabrir esas carteras para poder atender cada problema de manera separada y con equipos independientes. Rivera explica la resurrección de estos ministerios así: “la obsesión de Santos no es un Estado pequeño, sino eficiente”.

7- ¿Prescindirá del PIN?

En reiteradas ocasiones Santos dijo que no recibiría el apoyo del Partido de Integración Nacional (PIN), luego de que se conocieran denuncias sobre la relación de congresistas electos con ex congresistas involucrados en el escándalo de la parapolítica.

La actitud de Uribe ante las denuncias de posibles relaciones de congresistas con el paramilitarismo fue distinta. Casi siempre, una vez que aparecía una denuncia, Uribe defendía a los legisladores y funcionarios salpicados.

El PIN dijo que apoyaría a un candidato del uribismo, pero que no podría hacer pública su adhesión. En el ambiente, sin embargo, quedó claro que esta organización apoyaría a Santos, aunque de manera secreta.

No obstante, Santos ha insistido en que no gobernará con ese partido.

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