Sábado, 25 de octubre de 2014

| 2013/03/05 00:00

Siete horas con las FARC en La Habana

Congresistas revelan lo que ocurrió con las FARC en La Habana.

La comisión de seis congresistas con las FARC en La Habana. Foto: AP

Riendo. Así como los pescaron en Cuba, junto a Iván Márquez y todos los voceros de las FARC, aparecieron en el Capitolio Roy Barreras y los otros cinco congresistas que fueron autorizados por el Gobierno para sentarse a dialogar con los voceros de la guerrilla.

Si las risas en La Habana eran por el carácter “confidencial” de la reunión, las que se veían en Bogotá eran por una convicción: los seis congresistas aseguran que les fue muy bien en esta polémica misión.

Una misión que había sido autorizada por el Gobierno desde hace tres semanas. Precisamente luego de la reunión que Barreras, Guillermo Rivera, Iván Cepeda, Gloria Inés Ramírez, Alfonso Prada y Juan Mario Laserna sostuvieron con los negociadores del Gobierno y el presidente de la República en la que les explicaron que el principal enemigo de la paz, más allá de los opositores del proceso, es el tiempo. O en palabras de Roy Barreras: “la realidad política inevitable: las elecciones del 2014”.

Estos seis congresistas, multipartidistas, pues tienen el carnet de La U, del Polo, del Partido Liberal, del Partido Conservador, y del Partido Verde, coincidieron que es inevitable que la paz se politice, y por eso se tiene que sellar este año.

Para Roy Barreras, presidente del Congreso, antes de agosto debe tramitarse la ley que selle el acuerdo de La Habana. Por eso, las partes “tienen cinco meses para firmar el fin del conflicto”.

Todo porque en agosto será el último chance de este Congreso que tiene que refrendar ese acuerdo de paz de La Habana, pues así lo exige la Constitución. Y además porque será la última oportunidad que Juan Manuel Santos tenga mayorías en el Congreso en favor de la paz. “Este Congreso tiene fecha de vencimiento. Si la paz no se hace pronto se echará a perder este momento histórico”, palabras de Barreras.

Aunque para Iván Cepeda no se trata de un ultimátum, si hay preocupaciones porque si no se hace la paz en el proceso electoral esta probablemente fracasaría. Pero que si se hace antes de agosto la paz tiene las mejores posibilidades de éxito.

En el viaje todo fue buen ambiente hasta que aterrizaron en La Habana. Pero en el taxi del aeropuerto al hotel se percataron que la expedición ya no era confidencial y que en Colombia ya no era un secreto. Prada sugirió devolverse. Al mismo tiempo las FARC, vía comunicación telefónica, cancelaron la reunión prevista para la noche del domingo.

A las 8.30 de la mañana del lunes los fue a recoger en una buseta Rubén Zamora, de quien se dice es la mano derecha del jefe de las FARC, alias 'Timochenko'. En el mismo lugar donde dialogan con el Gobierno los recibió Andrés París quien los condujo a un salón interno. Iván Márquez los recibió con una carta formal que Roy Barreras calificó como “más que protocolaria”, en la que los voceros de las FARC saludaron su presencia en Cuba, y legitimaron al Congreso colombiano.

“Las FARC dijeron hace algún tiempo que el Congreso no era legítimo, en esta ocasión por la forma como nos escucharon y por sus opiniones creemos que por primera vez le dieron legitimidad al Congreso”, dice Guillermo Rivera.

Los congresistas se sentaron en la mesa con Iván Márquez, Rodrigo Granda, Jesús Santrich, Marcos Calarcá, el propio París, Zamora y luego entró Tania Niejmaier -o 'Alexandra Nariño'-, la holandesa, quien les entregó el documento de las propuestas de las FARC en el tema de tierras.

Rompieron el hielo al hablar de la confidencialidad de la reunión, y para entrar en confianza un negociador fue clave, Jesús Santrich. Hombre de pocas palabras pero con el apunte en el momento indicado. “Era el del humor negro”, recuerda Rivera.

Además Santrich se mostró como un protagonista estelar. Aunque hablara poco, recuerda el propio Rivera, Márquez, que era la voz cantante y fuerte de las FARC, siempre miraba a Santrich cada vez que hablaba. “Como esperando la aprobación” del hombre de las gafas oscuras. “parece el cerebro de las FARC”.

Todos los voceros de las FARC apuntaban todo cuanto decían los congresistas “hasta una larga respiración”. El que siempre las comentaba era Márquez, pero Granda eventualmente intervenía.

Las FARC les explicaron a los congresistas los avances con el Gobierno. “Hay 40 páginas de acuerdos”, dijo Barreras quien además se trajo las propuestas sobre reforma rural con las que las FARC llegaron a la mesa y han avanzado en los acuerdos.

Pero lo crucial de la reunión fue cuando los congresistas explicaron las razones para firmar la paz antes del 20 de julio, pese a que las FARC han dicho que no tienen tiempos, y el Gobierno habla de noviembre.

Los congresistas les dijeron de forma rotunda no a la Asamblea Nacional Constituyente. Alfonso Prada fue quien les explicó que la Constitución del 91, gracias al recién aprobado marco para la paz, es la única forma que les puede dar garantías en justicia transicional y participación política, “si lo que queremos es cambiar las balas por la ideas”, según Prada.

El presidente del Partido Verde explicó que el marco para la paz, aprobado por este Congreso, es la vía más ágil, flexible e idónea, para determinar la suspensión de las penas, la participación política y que el Congreso no se saldrá de lo acordado en La Habana.

“La receptividad a este acuerdo nos dejó sorprendidos. Esperaba ver al frente unos guerrilleros que despotrican de la Constitución porque se levantaron contra ella pero encontré unos guerrilleros en proceso de negociación de paz que respetan ese marco constitucional y que entendieron que parte der la llave la tiene el congreso”, dice Prada.

Los congresistas, al explicar las bondades de la Constitución, incluso les dijeron que si no existieran garantías y equilibrio de poderes, Uribe aún estaría de presidente del país.

El parlamentario Guillermo Rivera explicó la forma como la ley de víctimas reconoce a las víctimas de agentes del Estado, y recordó cómo esa propuesta fue rechazada por el gobierno de Álvaro Uribe, pero aceptada por el de Santos.

También les recordó que el presidente Santos, en dos oportunidades, ha pedido perdón a las víctimas de Estado, una de ellas por la muerte de Manuel Cepeda, padre de uno de los congresistas de la delegación, y que próximamente hará otro acto de perdón en Jiguamiandó (Chocó). “Falta el perdón de ustedes”.

Los mensajes que recibieron de las FARC fueron “alentadores”. “Les dijimos que (los congresistas) íbamos a recorrer el país y hablar con todas las víctimas, que incluyen a las de las FARC, y le haríamos llegar esas expresiones. Dijeron que las víctimas tendrían respuesta”, dijo Rivera.

Prada recordó que las FARC, en el pasado, no reconocían el marco para la paz porque lo hizo un Congreso ilegítimo, “pero luego de esta visita manifestaron que esas explicaciones no las habían escuchado y hubo un intercambio constructivo”.

Juan Mario Laserna, el conservador de la delegación, dijo que pasó del escepticismo al optimismo, y confirmó que en La Habana Iván Márquez dejó entrever su interés de hacer política.

Rivera también reveló una confidencia. “Márquez, a cada rato, insiste en una frase. De La Habana no nos levantamos sin acuerdo”.

Todo transcurrió durante siete horas sólo interrumpidas por un café y un jugo, ofrecidas por los guerrilleros. Una reunión en la que los congresistas no presentaron propuestas, pero que pidieron firmar la paz cuanto antes. La reunión la concluyó una frase de Santrich. El mismo guerrillero que le dijo en Oslo a Humberto de la Calle “tranquilo Bobby, tranquilo”, esta vez le dijo a Roy Barreras “en el camino hacia la paz ya vamos en Quito”.

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