Sábado, 10 de diciembre de 2016

| 2008/10/07 00:00

“Tenemos que reestructurar la asistencia a otros países”: Obama

Barack Obama habló de la actual crisis financiera mundial y explicó cómo, de ser elegido presidente, tendrá que cambiar su plan inicial de ampliar la asistencia económica de los Estados Unidos al resto del mundo. Entrevista de Inter Press Service.

Barack Obama, candidato presidencial por el partido demócrata de los Estados Unidos se ha declarado en contra de los Tratados de Libre Comercio con países que no respetan la libertad sindical. AP Photo/Alex Brandon

El candidato demócrata por la Presidencia de los Estados Unidos, Barack Obama dijo a la agencia de prensa Inter Press Service, que su plan de aumentar la asistencia estadounidense al exterior deberá reestructurarse a raíz de la crisis financiera que tiene en jaque la economía global.

"Puedo asegurar que no recortaremos la asistencia al extranjero, que la aumentaremos. Tal vez no podamos hacerlo tan rápido ni en tal magnitud como quería cuando armé mis planes el año pasado", afirmó Obama, quien fue entrevistado por el corresponsal de IPS en la campaña, Bankole Thompson.

La entrevista se concentró en la política exterior de Estados Unidos para el próximo periodo presidencial, a la luz del paquete de rescate de 700.000 millones de dólares a Wall Street que el Congreso legislativo en Washington terminó de votar el pasado viernes. Semana.com presenta a continuación una parte de la entrevista publicada por la agencia de prensa:

IPS: Se supone que el rescate a Wall Street incluye medidas de protección a la clase media y a los pobres. ¿Cómo se asegurará usted, de llegar a la presidencia, de que esas salvaguardias se mantengan?

Barack Obama: Lo que hemos propuesto consta en el proyecto. Habrá una junta de supervisión independiente para controlar lo que haga el Departamento del Tesoro (ministerio de hacienda). El dinero de la venta de activos se dirigirá en su totalidad a reducir la deuda nacional, por lo que ese dinero será devuelto a los contribuyentes.
Pero eso obligará al próximo gobierno a ser diligente respecto de esas protecciones. Será muy importante que la próxima administración haga todo lo que esté a su alcance para fortalecer el mercado inmobiliario subyacente y para impedir las ejecuciones hipotecarias, tan devastadoras para tantas comunidades, en particular la afroestadounidense y la hispana (de origen latinoamericano).

IPS: Usted habla mucho de las compañías petroleras, en especial de los entre 20.000 y 40.000 millones que reciben cada año en subsidios del gobierno estadounidense. ¿Un gobierno suyo los eliminará o recortará para invertir en energías alternativas?

BO: Bueno, creo que no hay dudas de que no deberíamos seguir librándolos del pago de impuestos cuando ganan 12.000 millones de dólares por trimestre. Ya pasaron tres trimestres consecutivos en los que ExxonMobil obtuvo casi 12.000 millones en cada uno. La idea de que necesitan subsidios no tiene sentido.

Debemos tratar establecer un plan exhaustivo de energía para asegurarnos de que esos subsidios se vuelquen a alternativas como la solar y la eólica. El biodiésel también puede ser importante para nuestro futuro energético a largo plazo.

IPS: ¿Estados Unidos, bajo un gobierno suyo, le dará más importancia a la política exterior y a los Objetivos de Desarrollo de las Naciones Unidas para el Milenio?

BO: Para nosotros es importante aumentar la asistencia al exterior. Ahora bien, debo aclarar que mi programa estaba estructurado antes de esta crisis financiera. Por lo tanto, debemos ver si eso será posible para el presupuesto del año próximo. Puedo asegurar que no recortaremos la asistencia al extranjero, que la aumentaremos. Tal vez no lo podamos hacer tan rápido ni en tal magnitud como quería cuando armé mis planes el año pasado.

IPS: Usted dijo que China está comprometida con América del Sur y Estados Unidos está ausente de la región. ¿Qué haría un gobierno suyo?

BO: Bueno, creo que la cuestión es dialogar con esos países y preguntarles no sólo cómo podemos trabajar con ellos en cuestiones críticas como las campañas antidrogas y la represión de las bandas criminales. Debemos pensar cómo ayudar a esos países que aún hoy tienen millones de pobres, a darles oportunidades de empleo y de crecimiento.

En parte, se trata de estructurar el comercio no sólo para las corporaciones sino para los trabajadores. En parte, se trata de infraestructura básica, de salud pública, de educación. Eso hace una enorme diferencia.

IPS: Usted habló sobre el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN-Nafta). Dijo que le hará algunas modificaciones de llegar al gobierno. ¿Qué sucederá con el Acuerdo de Libre Comercio de Estados Unidos, América Central y República Dominicana (DR-Cafta)?

BO: Creo que cualquiera de nuestros acuerdos comerciales debe tener fuertes cláusulas de protección laboral y ambiental y que tenemos que hacerlas regir. No hemos sido buenos en poner en vigor nuestros acuerdos. Eso es algo que cambiará en mi administración.

IPS: ¿Intentará atender las repercusiones de la crisis de Wall Street en México, dada el profundo vínculo entre las economías de los dos países?

BO: Bueno, no se trata sólo de México. Toda la economía mundial está profundamente vinculada. Europa tiene ahora enormes problemas, similares a los que vemos en Wall Street.

Por eso es importante que coordinemos con los miembros del Grupo de los 20 (que reúne a los ocho países más poderosos del mundo, grandes economías del Sur en desarrollo y a la Unión Europea y se dedica a la estabilidad financiera internacional) para asegurarnos de tener regulaciones que se cumplan en todos lados, que haya un sistema único de reglas con las que deban jugar los capitales globales.

IPS: Pakistán concita la atención del mundo y surgió como problema en su debate sobre política exterior con su rival, John McCain. ¿Cómo sería la relación con ese país en un gobierno suyo? Mucho dinero de los contribuyentes estadounidenses se dirige hacia allí.

BO: Bueno, Pakistán es un problema difícil. Tenemos allí una democracia frágil después de años de régimen militar. Las colinas y montañas de Pakistán donde tienen sus bases y campamentos (los movimientos extremistas) Talibán y Al Qaeda son de muy difícil acceso. A los pakistaníes les preocupa que, si perseguimos (a esas organizaciones) con demasiada fuerza, haya más atentados como el ocurrido en el Hotel Marriott (el 20 de septiembre).

Lo que haremos será trabajar diligentemente con ellos, explicarles que seguiremos dándoles nuestro apoyo y asistencia. Pero los pakistaníes tendrán que tomar la cuestión del terrorismo con mucha más seriedad que ahora, mostrar su voluntad de cooperar y atrapar a aquellos que mataron a 3.000 estadounidenses.








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