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| 10/4/2008 12:00:00 AM

Todos en campaña

La pelea que protagonizaron el ex senador Germán Vargas Lleras y el vicepresidente Francisco Santos, esta semana, tiene nombre propio: campaña política.

Pese a que las aspiraciones de uno y de otro son distintas, el ex senador Germán Vargas Lleras y el vicepresidente, Francisco Santos, se encontraron en una discusión sobre la Cámara de Comercio de Bogotá. Una entidad de altísima importancia para Santos, que quiere ser alcalde de la capital, como para Vargas Lleras, que aspira a la Presidencia y la mayoría de cuyo electorado es cachaca.

El asunto que generó la pelea fue una declaración de Santos, en Bucaramanga -ciudad en la que Vargas estuvo de campaña la semana pasada- sobre la intención de Cambio Radical, partido de Vargas Lleras, de apoderarse de la meca de los comerciantes bogotanos. La reacción de ese partido no esperó y en un comunicado exigió al gobierno rectificación, bajo la amenaza de no votar las reformas políticas y de justicia en el Congreso.

Fue ahí cuando se produjo un jalón de orejas de extraña jerarquía. Pues el ministro del Interior, Fabio Valencia, desautorizó al vicepresidente Santos y le pidió que aclarara si su preocupación era a título personal. Y a las pocas horas, el secretario de prensa de la Presidencia, César Mauricio Velásquez, decidió recordarles a los periodistas que "el señor Presidente de la República siempre ha sido respetuoso de las opiniones del señor Vicepresidente, incluso cuando el señor Vicepresidente ha discrepado de la opinión del propio Presidente".

Y en apariencia, hasta ahí llegó la cosa. Sin embargo, lo que quedó en evidencia es que muchos hechos del acontecer nacional están relacionados con una campaña que ya arrancó.

Otro del que se sabe será candidato presidencial, pero que aún no enarbola las banderas, es el ministro de Defensa, Juan Manuel Santos. No obstante, la semana pasada empezó a sacarle tiempo a la apretada agenda de la seguridad democrática, para iniciar el diseño del andamiaje sobre el que soportará la candidatura de cara a 2010 si el presidente Álvaro Uribe finalmente opta por no buscar una segunda reelección.

La semana pasada, en los pasillos del Congreso se empezó a hablar con más frecuencia y en voz alta de los acercamientos del Ministro a los parlamentarios y no sólo del partido de La U, del que es su jefe fundador. Santos ha tenido desayunos privados con congresistas liberales que sienten simpatía por su eventual candidatura y también con algunos de Cambio Radical. Lo que indica que Santos está tanteando el terreno de posibles adeptos de la coalición que puedan acompañarlo. En boca de un parlamentario, esa estrategia se resume en que "Santos está poniendo huevos en todos los canastos".

Al ministro Santos el ministerio todavía le alcanza para seguir sumando en golpes a las Farc y en exposición mediática, así que como aún existe la duda sobre una posible tercera candidatura del Presidente, su idea es esperar lo que más pueda para aparecer en la escena como aspirante. Sin embargo, ya les habla a los de su partido sobre marzo de 2009 como fecha en la que él reasumiría las banderas para desde ahí lanzarse al ruedo. Para entonces, habrá más claridad sobre el referendo y la reforma política, con su 'articulito' que permitiría la reelección de Uribe en 2014.

Como el Presidente ha condicionado el retiro de su aspiración a una segunda reelección a que el uribismo llegue unificado a las urnas, la primera gran prueba es la aprobación del artículo de la reforma política que permitiría la consulta entre distintos partidos y que sería de obligatorio acatamiento. Este es uno de los puntos de la reforma que ya fue concertado incluso con la oposición, a la que también le interesa esa posibilidad de hacer una consulta, como lo dijo en su momento el ex alcalde Luis Eduardo Garzón, después de su charla con el presidente del Partido Liberal, César Gaviria.

El que tiene la vida más complicada es el vicepresidente, Pacho Santos. No sólo su aspiración a la Alcaldía está muy lejos en el tiempo, sino que sus relaciones con los partidos uribistas no pasan por el mejor momento. Sería paradójico que 'Pacho' termine siendo un candidato de oposición al proyecto político que compartió durante ocho años. Pero aún falta mucho para saber qué camino tomará Bogotá con una administración que apenas está empezando su gestión.

Lo único cierto es que en el Congreso ya se percibe el arranque tempranero de las campañas presidenciales. Allí, en medio de los ires y venires de unos proyectos de ley que se discuten, aprueban o hunden, los parlamentarios ya tienen como una de sus tareas dedicarles tiempo a las llamadas de los jefes políticos que enfilan baterías para las presidenciales.
 
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