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| 8/30/2012 12:00:00 AM

Transfuguismo: ¿otro proyecto con miras a la paz?

En el primer debate de la reforma constitucional que permitiría a los dirigentes cambiar de partido político, dos congresistas contemplan el escenario de la posible participación en política de desmovilizados.

Es costumbre que cada cuatro años el Congreso se meta en el debate del 'transfuguismo' No es más que la posibilidad de que los actuales congresistas puedan cambiarse de partido político antes de afrontar las próximas elecciones.

Para hacerlo, se necesita una leve cirugía a la Constitución del 91, de carácter transitorio, con el propósito de que los dirigentes políticos no tengan que renunciar a su curul si quieren aspirar a ser reelegidos pero con el aval de otro movimiento político.

La reforma constitucional que actualmente discute el Congreso colombiano pretende autorizar a los miembros de corporaciones públicas para que, por una sola vez, y por un espacio de dos meses (después de que sea aprobada), se inscriban a nombre de otros movimientos sin que con ello pierdan su curul ni incurran en doble militancia, una conducta que es causal de pérdida de investidura, es decir, de muerte política.

En el pasado reciente, concretamente en el 2009, una reforma similar le permitió, por ejemplo, a Simón Gaviria dejar las filas del movimiento de Enrique Peñalosa para regresar al rebaño liberal, del cual hoy es su jefe único. O al actual presidente del Senado, Roy Barreras, abandonar la disciplina de quien hace tres años era su jefe político, Germán Vargas Lleras (Cambio Radical), para incorporarse a la del Partido de La U.

La nueva versión de transfuguismo, la que puede ser utilizada para el 2014, inició con pie derecho en la Cámara de Representantes. El miércoles en la tarde, mientras la atención en el Capitolio se concentraba en los "diálogos de paz", la Comisión Primera aprobó sin mayor inconveniente el primero de los ocho debates que necesita el llamado pasaporte al 'voltearepismo político'.

Sin duda, no tuvo inconvenientes y probablemente no los tendrá en su trámite porque esta reforma puede ser utilizada –eventualmente- por todos los actuales parlamentarios, más aún cuando todos los partidos políticos que hoy tienen asiento en el Congreso andan envueltos en diferencias internas.

Porque el Partido de La U afronta el dilema entre 'uribistas' y 'santistas'; uno de los posibles escenarios de Cambio Radical es el regreso al oficialismo liberal; el Partido Verde conserva en sus filas una tendencia 'mockusista'; el Polo Democrático ha desautorizado a los 'progresistas' de Gustavo Petro y expulsó al Partido Comunista; los partidos minoritarios ven amenazada su permanencia por cuenta del aumento del umbral electoral para mantener su personería; a todos los movimientos políticos les interesa la reforma, incluso al Partido Liberal y el Conservador que pueden ver en la iniciativa un escenario para aumentar su histórica fortaleza electoral.

Pero durante el primer debate de esta reforma, y quizá por el ambiente de los diálogos de paz entre el Gobierno y las FARC, dos congresistas vieron en el proyecto del transfuguismo un escenario pertinente para incluir el tema de la paz.

Guillermo Rivera (P. Liberal) y Alfonso Prada (P. Verde) dejaron constancia de que al tratarse de una reforma constitucional, este puede ser el proyecto que, eventualmente, puede avalar la participación política de desmovilizados o de voceros de quienes por razones políticas se alzaron en armas, un escenario que ha sido materia de discusión en el marco legal para la paz, y recientemente con ocasión de las "conversaciones exploratorias" entre Gobierno y FARC.

"Si más adelante, el proceso de negociación de paz avanza y arroja acuerdos en materia de reformas electorales con miras al debate del 2014, este puede ser el proyecto", dice Rivera. "Y si producto del diálogo sale la posibilidad de crear un partido político, este proyecto podría definir en qué condiciones se puede admitir esta participación política de desmovilizados", argumenta Prada.

Ambos dejaron constancia de este eventual escenario en el primer debate del proyecto de 'trasfuguismo'. Y lo hicieron por una sencilla razón de trámite legislativo. Todos los temas que contemple una reforma constitucional, por ley, deben ser debatidos en cada uno de los ocho debates en el Congreso. Si en alguno no se discute, sencillamente no se puede aprobar porque viola el llamado "principio de consecutividad", según la explicación del representante Prada.

Esa fue una de las lecciones aprendidas en la fallida reforma a la justicia, donde en el último trámite de la conciliación se incluyeron algunas reformas que no se habían debatido en los ocho debates, lo cual declaraba su inconstitucionalidad.

La intención de los parlamentarios es que se deje constancia de este escenario en los siete debates que le faltan a la iniciativa para allanar el camino a la discusión de la participación política de desmovilizados. En palabras de Guillermo Rivera, si en un año se produce un acuerdo entre el Gobierno y la guerrilla, ya se tendría avanzada la plataforma legal para materializar tal acuerdo.

Por eso el proyecto de trasfuguismo, que en principio sólo beneficiaría a los actuales miembros de corporaciones públicas, también se puede convertir en un proyecto para la paz.
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