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| 7/20/2012 12:00:00 AM

"Uribe se ha retirado del Partido de La U": Roy Barreras

En su primera entrevista como presidente del Congreso, el senador indicó que el exmandatario se pasó a la oposición; declaró la independencia del Congreso frente al Ejecutivo y dijo que seguiría trabajando por la paz.

Roy Barreras es el nuevo presidente del Senado, fue elegido con 79 votos a favor y 13 en blanco. Es médico de profesión, nacido en Bogotá, pero figura política del Valle del Cauca. Tras su posesión, concedió su primera entrevista a Semana.com.

Semana.com: Usted va a presidir el Congreso en su peor crisis institucional. ¿Cómo mejorarle la cara?

Roy Barreras: La prioridad del nuevo legislativo será restablecer la comunicación con los ciudadanos, primero que todo, y con el Gobierno, bajo los parámetros del respeto a la autonomía de poderes. Vamos a acometer las reformas necesarias para recuperar la confianza el respeto, porque sin Congreso no hay democracia. 
 
Semana.com: ¿Cómo recuperar esa confianza cuando el sistema presidencialista supone un desbalance de poderes?

R.B.: En su pregunta está la nuez del asunto. Llevamos 20 años de desequilibrio de poderes y mecanismos reglamentarios perversos que generan errores legislativos crasos como el que se dio con la conciliación de la reforma a la Justicia. Las reformas terminan aprobándose en un plazo absurdo de 24 horas en la conciliación y con la presión de los gobiernos (no solo de este sino de todos) a pupitrazo. Eso se va a acabar. Estamos trabajando a marchas forzadas en un proyecto para reglamentar las conciliaciones y no volver a votarlas reformas a las carreras e impedir la aparición de artículos que no han sido discutidos en debates anteriores. 
 
Semana.com: ¿Qué otras iniciativas legislativas estudian?

R.B.: Vamos a trabajar un nuevo reglamento del Congreso para abrir de par en par las puertas de la participación ciudadana permanentemente y en línea. Y hay que acometer una reforma política para garantizar dos cosas: la rendición de cuentas del elegido frente al elector y la representación real del territorio que elige a esa persona.
 
Semana.com: ¿Y la posibilidad de un Congreso unicameral?

R.B.: Yo descarto por completo esa propuesta que favorece un modelo autoritario que ve con buenos ojos un Congreso más pequeño y más sumiso. La realidad geográfica y política exige la representación de las regiones muchas abandonadas y sin vocería.
 
Semana.com: ¿Cómo será la posición del Legislativo frente al Ejecutivo?

R.B.: El 20 de julio celebramos el Día de la Independencia, también de la independencia de las tres ramas del poder. Recuperar la autonomía del Congreso es una necesidad. Un Legislativo arrodillado y amenazado es tan inútil como es inconveniente un Congreso impune. Pero también se trata de garantizar que las políticas públicas que benefician a los colombianos tengan éxito, por encima de las distancias con el gobierno. Con independencia, el Congreso podrá aportar reformas y leyes inaplazables como las de salud, educación pública, desarrollo rural, el código minero, las consultas previas…
 
Semana.com: ¿Pero la Mesa de Unidad Nacional debe replantearse para que dé resultado?

R.B.: La MUN es una estrategia bien pensada por el presidente Santos para trasmitir sus políticas públicas, pero se deformó porque terminó en reuniones a puerta cerrada en Palacio en las que cinco señores anunciaban en ruedas de prensa las decisiones y los congresistas se enteraban por los medios de comunicación. La MUN debe seguir funcionando pero para trasmitir las políticas de gobierno a las bancadas. 
 
Semana.com: ¿Cómo garantizar la independencia cuando a usted lo identifican como un hombre del presidente Santos?

R.B.: Cuando un partido es de gobierno tiene que buscar que al Gobierno le vaya bien y su bancada tiene que apoyar las políticas públicas del ejecutivo. Eso tampoco quiere decir que el Congreso de Colombia olvide la independencia, autonomía y respeto por las ramas del Poder. Hasta ahora los congresos han sido apéndices de todos los gobiernos, pero esa época de legislativo de bolsillo va a terminar. Aquí nadie va a ser un muñeco de ventrílocuo de nadie.
 
Semana.com: ¿Quién se necesita más: el presidente al Congreso o el Congreso al presidente?

R.B.: Los dos necesitan la confianza de los ciudadanos. Y ambos tenemos que trabajar para recuperarla.
 
Semana.com: ¿Como vocero del Congreso, qué le pide al gobierno?

R.B.: El Congreso no le hace ninguna petición al Gobierno. Le hacemos una recomendación: haga el mejor esfuerzo, como nosotros lo vamos a hacer desde esta orilla, para restablecer una comunicación fluida con las ramas del poder; trasmita a sus ministros y a sus funcionarios el respeto por el Congreso, como nosotros le trasmitimos a nuestros electores el respeto por el Ejecutivo. Y a los ciudadanos les hago una petición: que participen más activamente, que se vinculen a las actividades de su Congreso.
 
Semana.com: El Gobierno anunció una inversión de 41 billones de pesos. ¿Cómo debe ser la comunicación en discusiones como ésta?

R.B.: Vamos a hablar claro y con franqueza. Los ciudadanos esperan del congresista que defienda sus intereses y que esos intereses se reflejen en el presupuesto. Cada congresista sabe cuál es la necesidad de su región y no puede ser un menesteroso haciendo fila a un ministro despreciativo para ver si le cae una migaja para construir el tejado de un centro de salud de un pueblo. La pregunta es cómo se va a hacer. ¿Aprobando a las medias noches a pupitrazo y en desorden? Vamos a asegurarnos de que la discusión presupuestal sea ordenada, de cara al público y tramitada a tiempo.
 
Semana.com: El enlace natural entre las dos ramas es el ministro del Interior, Federico Renjifo. ¿Cómo ha visto su desempeño?

R.B.: Es del absoluto resorte del señor presidente la selección de sus ministros. Hay que darles tiempo para que demuestren sus capacidades. No así a ministros que llevan dos años en el gabinete y que no han demostrado ser eficientes en lo técnico ni inteligentes en la política. El gobierno tiene que meterle el acelerador a ejecución y para eso se necesitan ministros con menos Louis Vuitton y con más pantaneras puestas. 
 
Semana.com: ¿De quiénes habla?

R.B.: Yo no voy a pedir cabezas. Pero basta con revisar lo que se ha dejado de hacer… 
 
Semana.com: Usted va a encontrar un ambiente enrarecido por la división que hay entre santistas y uribistas…

R.B.: No es un ambiente de oposición al interior del Congreso. Ojalá lo fuera, porque es el escenario natural del debate democrático. Pero hoy en Colombia hay una oposición de izquierda y una de derecha. Este es un gobierno de centro que quiere acertar y hay una Unidad Nacional que le apuesta al éxito de Colombia y no al fracaso del Gobierno de Santos. Que bueno que esas oposiciones en sus versiones más extremas se jugaran al interior de los escenarios democráticos y no por fuera de las instituciones, apostándole a la destrucción del Congreso y del gobierno
 
Semana.com: ¿Se refiere al expresidente?

R.B.: Apostarle al fracaso de la relación con los vecinos, a la ley de víctimas, entre otras, es por lo menos irresponsable… Yo tengo un inmenso cariño por Uribe y una valoración exaltada de su tarea. Pero lo que más me llamó la atención de su discurso en el Nogal es que se ha retirado del Partido de la U porque ha fundado un nuevo partido: el Puro Centro Democrático. La aparición del purismo implica, para tristeza nuestra, que el expresidente Uribe va a militar en ese partido y no son pocas las voces que han dicho que tendrá su propia lista al Senado y candidato presidencial.
 
Semana.com: ¿Se necesita una reforma para que los congresistas interesados se puedan cambiar de partido?

R.B.: Eso es un asunto de mecánica política que le interesa a dos o tres personas para su proceso electoral, pero no es un asunto de interés nacional. No se necesita reforma para salir a recoger firmas y una vez que tengan el resultado electoral apostarle a esa oposición de derecha.
 
Semana.com: Usted será quien deba pedir un informe médico para resolver el vacío institucional que ha dejado la enfermedad del vicepresidente Angelino Garzón…

R.B.: El congreso tiene la responsabilidad de resolver el vacío institucional que se presenta ante la ausencia temporal o permanente del vicepresidente. Pero los que somos médicos sabemos que las lesiones neurológicas necesitan un tiempo mínimo para hacer un diagnóstico cierto sobre la capacidad de recuperación de un paciente.
 
Semana.com: ¿Pero cuánto se debe esperar?

R.B.: Es una decisión eminentemente médico-científica. Hay que saber que no antes de tres meses se puede evaluar la capacidad de recuperación. Yo supongo a pesar de que ha habido demasiado hermetismo hay razones para suponer que su capacidad cognitiva está intacta. Lo cierto es que en un día el Congreso puede resolver ese vacío, por eso no hay que precipitar la decisión.
 
Semana.com: Los seres humanos tomamos decisiones por intereses personales. ¿Por qué buscó la presidencia del Congreso?

R.B.: El más importante es la paz. Y lo digo en el momento más adverso para hablar del tema. Pero la responsabilidad de los dirigentes es decirles la verdad a los ciudadanos y mostrarles el camino de salida. Aquellos que solo se guían por encuestas y le dicen a los ciudadanos lo que quieren oír no son verdaderamente dirigentes. El país debe cerrar el conflicto y buscar la paz.
 
Desafortunadamente las guerrillas no han entendido el momento y ha respondido con una demente arremetida militar en el Cauca. Uno podría suponer que las Farc consideran estratégico fortalecerse militarmente para llegar fuertes a una negociación. Eso pudiera se entendería si no hubiera muertos y heridos de por medio. Pero eso le duele a los ciudadanos colombianos y nos aleja de la paz. Es un gran error que nos conduce a la conclusión inevitable de que si no hay una voluntad de paz le compete al Estado aplicar toda su fuerza legítima contra quienes ejercen el terrorismo y el secuestro.
 
Semana.com: ¿Después de que salga del Congreso qué va a hacer?

R.B: Me comprometí con mi partido que si me daba la presidencia del Congreso este año no iba a ser competencia electoral. Y yo quiero ayudar a entregar este país en paz. Aclaro de una vez que yo no voy a ser comisionado de paz. Ni más faltaba. Para empezar, no tengo una comunicación con los grupos ilegales y un comisionado debe tener algo de comunicación con la contraparte. Pero hay muchas maneras de ayudar a ese propósito.
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