Domingo, 22 de enero de 2017

| 2010/06/17 00:00

Uribe y Santos: ¿señales que marcan distancia?

Para muchos, aceptar el respaldo de César Gaviria y de Germán Vargas Lleras y su mensaje conciliador a la justicia pueden ser las primeras señales de distancia entre Juan Manuel Santos y Álvaro Uribe. Sin embargo, otros piensan que esos mensajes sólo son parte de un juego político con intereses electorales.

Juan Manuel Santos ha reiterado que si miarará al pasado es para "expresar gratitud o encontrar virtudes que nos inspiren", refiriéndose a Álvaro Uribe Foto: León Darío Peláez - SEMANA

Si Álvaro Uribe pasará a la historia como uno de los presidentes de mayor gobernabilidad, Juan Manuel Santos, el candidato que representa la continuidad de sus políticas, podría superarlo.

Este domingo, de ganar las elecciones y de obtener un respaldo superior a 7.300.000 votos, Santos no sólo superaría el listón electoral impuesto por Uribe en 2006, sino que entraría con una mayor gobernabilidad, si se tiene en cuenta que su apoyo en el parlamento sería superior al que respaldó al gobierno Uribe.

Los votos y los apoyos parlamentarios podrían suponerle a Santos un crédito superior al que tuvo Uribe y podría ser suficiente para que, a pesar de representar la continuidad, marque distancia con su antecesor.

Varios analistas políticos y columnistas de opinión han advertido ese escenario. Desde hace más de un año, y en reiteradas columnas, el abogado Felipe Zuleta, duro contradictor de Santos, ha defendido la hipótesis de que a partir del 7 de agosto, Juan Manuel Santos va a “soltarse” de Uribe, incluso se ha atrevido a afirmar que “Santos sería el primero en poner a Uribe a disposición de la justicia internacional”.

Sin embargo, hay otros analistas que sostienen que Santos dará “gran continuidad a las políticas de Uribe, con nuevos desarrollos y algunos ajustes”, como advierte el columnista de SEMANA Alfredo Rangel, por lo que señala que Santos no se desligará de Uribe, aunque admite que el único cambio será “un nuevo estilo de gobierno”.

Estas dos tesis han tenido sustento, recientemente, por varios episodios políticos que han marcado la recta final de la campaña. Y en ese escenario muchos advierten, por un lado, que puede obedecer a una estrategia electoral, y por el otro, que sí puede significar el fin de la era uribista y el comienzo de la era santista.

Acuerdos políticos, primera señal

Varias pueden ser las señales que soporten la tesis de que Santos se desmarcará de Uribe. Una de ellas está en los apoyos políticos que ha conseguido el candidato de la U.

El primero, el de darle la bienvenida a Germán Vargas Lleras, de Cambio Radical. Hay quienes dicen que desautorizar voces uribistas como la de Roy Barreras, que tras una reunión de parlamentarios con el presidente Uribe descalificó la participación de Vargas Lleras en la coalición santista, puede ser un indicio de apartarse de Uribe.

Sin embargo, el analista Rafael Nieto advierte que Cambio Radical siempre ha hecho parte de la coalición uribista y que sólo hubo un distanciamiento personal entre Uribe y Vargas Lleras motivado por el rechazo de este último a la segunda reelección presidencial.

El segundo, el apoyo de César Gaviria. Antes de que el ex presidente liberal oficializara su apoyo a Santos, el candidato le dio la bienvenida a ese respaldo. Sin embargo, Uribe calificó de “oportunista” el respaldo de Gaviria, antes de trenzarse en una fuerte discusión con el ex presidente porque este había confiado en que Santos no cometería los mismos errores que Uribe.

Pero Juan Manuel Santos, en un comunicado, le dio la bienvenida al respaldo de Gaviria. León Valencia, quien también defiende la tesis de que Santos se está desligando de Uribe, dice que el candidato de la U pudo “haber rechazado” el apoyo de Gaviria si consideraba equivocado los términos en los que manifestó su apoyo. “Pero no lo hizo, y en cambio decidió aceptarlo”.

Sin embargo, Alfredo Rangel tiene otra visión. Dice que Santos, en ese comunicado, sí rechazó los términos utilizados por Gaviria cuando afirmó que “rechazaba y lamentaba” que no se reconocieran “los contundentes resultados del gobierno de Uribe”.

Rangel afirma que para darles continuidad a muchas de las políticas de Uribe, Santos necesita un amplio respaldo parlamentario en el Congreso y que en ese sentido está enmarcada su propuesta de unidad nacional para vincular a todos los sectores políticos y los respaldos que han rodeado su candidatura, incluso los de sectores liberales.

León Valencia tiene otra interpretación. Dice que los acuerdos políticos que busca Santos “tienen el propósito de ‘desuribizar’ el país”.

El analista político Juan Gabriel Uribe tiene otra mirada. Dice que Santos no sólo ha querido mantener la coalición de gobierno, sino ampliarla con el Partido Liberal por una razón específica: Uribe, como ex presidente, se puede convertir en el jefe del Partido de la U, y por eso Santos estaría dispuesto a asumir una jefatura liberal.

Rafael Nieto controvirtió esta hipótesis al considerar que la U es el partido que ordenó Santos y que sería “poco conveniente” para él, en un eventual gobierno, dejar a la deriva el partido más poderoso en el Legislativo.

Además, dice Nieto que así se considere a los parlamentarios de la U “más uribistas que santistas”, sería poco probable que Uribe domine esa bancada: “La actividad de los parlamentarios tiene estrecha relación con quien ostenta el poder y no con quien dejó de tenerlo. Uribe seguirá siendo un referente en la política nacional, pero Santos es el jefe del gobierno”.

Armonía de poderes, segunda señal

En días en que el presidente Álvaro Uribe ha vuelto a tener roces y discrepancias con la rama judicial, motivados recientemente por la detención de Mario Aranguren (ex director de la UIAF del Ministerio de Hacienda) y el fallo contra el coronel (r) Alfonso Plazas Vega, Juan Manuel Santos, en una entrevista con María Isabel Rueda, reveló que su propósito será el de buscar la armonía entre todas las instituciones del Estado.

En esa entrevista, Santos afirmó: “Mi propósito es restituir la armonía entre los poderes públicos. Si soy elegido Presidente el próximo domingo, uno de mis primeros actos será visitar las Cortes para ver en qué forma se reestablece ese diálogo dentro del respeto por la independencia de los poderes”.

Esta afirmación, dice Rangel, sólo muestra que con Santos habrá un cambio de estilo, pero que, en temas sustanciales, por ejemplo una reforma a la justicia, no habrá mayores diferencias.

Para León Valencia, esa afirmación de Santos sí se puede entender como una diferencia sustancial con su antecesor, al afirmar que el candidato “no comprará las mismas peleas que tuvo Uribe”. El analista considera que Santos atraviesa por un dilema, o casa las mismas peleas que tuvo Uribe o se gana una con el propio Uribe, al señalar que en los últimos días el Presidente de la República ha pretendido marcarle la agenda al candidato de la U.

De momento, a pocas horas de las elecciones, Santos sigue representando la continuidad del presidente Uribe y probablemente, en un discurso en la noche del 20 de junio, de ser electo Presidente, le dedique y le atribuya un triunfo a quien será su antecesor. Pero después del 7 de agosto se sabrá si Santos marcará territorio y arranque, antes que una segunda parte, una nueva era.

¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.