Santos tenía un plan Como buen jugador, Santos tejió su llegada a la Presidencia con cálculo. Desde mucho antes de que Uribe lo hubiera nombrado en el gabinete, comenzó a armar su plan para sucederlo. Santos fue el artífice de la U, partido creado para apoyar la reelección de Uribe. En 2009, tras renunciar al gabinete, Santos volvió a tomar las riendas de la organización. Una vez la Corte cerró la puerta a otra reelección, se lanzó al agua. Tras su victoria en la primera vuelta, Santos, de origen liberal, convocó a militantes y ex militantes del Partido Liberal, que, sumados a los apoyos del Partido Conservador y a los de su propio partido, forman una mayoría sin precedentes en las coaliciones de Gobierno recientes. Así, no sólo logró los votos de los militantes de esos partidos, sino aseguró su respaldo en el Congreso.
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La ‘Ola’, virtual, pero insuficiente La campaña de Mockus –sin proponérselo- se convirtió en un fenómeno en Internet. Vertiginosamente jóvenes entusiastas se adhirieron e inundaron la web con sus consignas, videos, banners publicitarios. El optimismo contagió, según lo indicaron las encuestas, los principales centros urbanos. No obstante, ese entusiasmo no se tradujo en una alta participación en la primera vuelta, como lo pronosticaban las encuestas. A Santos sólo le faltaron cuatro puntos para ganar, mientras que Mockus sólo alcanzó la mitad de los votos de Santos. Como señala uno de los seguidores de Mockus en el blog The Man in the hatch, “una cosa es convocar una marcha contra las FARC sin finalidad electoral y con apoyo de los medios, y otra, hacer campaña a presidente”. “Andábamos por la web y los votantes en la tierra”, reflexiona el bloguero. Así como creció el entusiasmo antes de la primera vuelta se esfumó para la segunda.
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