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A las 3 y 40 de esta madrugada fue aprobado en segundo debate, en el pleno de la Cámara el proyecto del referendo que busca la reelección, como venía de la Comisión
Primera de la Cámara, por 86 votos a favor. O sea que después de que pase otros dos debates en el Senado y sea revisado, y si los colombianos consultados lo aprueban en las urnas, el Primer Mandatario podría aspirar a una nueva elección, pero en 2014.
Fue una jornada atípica por muchas razones. Se anunció el fallecimiento de un congresista, el gobierno decretó una sesión extraordinaria para continuar con la discusión del proyecto de referendo reeleccionista pasadas las 12 de la noche, y a pesar de la falta de claridad en las cuentas con las que se recogieron las firmas que respaldan la iniciativa, los representantes discutieron el proyecto.
En el Salón Elíptico, como en la sesión plenaria del Senado del día anterior, se notó la presencia de los ministros Diego Palacio, de Protección Social, Fabio Valencia Cossio, del Interior y Andrés Felipe Arias, de Agricultura. También rondaba a los congresistas la Viceministra de Justicia María Isabel Nieto.
Valencia, como si fuera un director de orquesta, dio órdenes, agitó las manos, hizo señas, con lo que intentó influir en las decisiones de la bancada del gobierno, a pesar de que el propio Ministro había reiterado que el gobierno se mantendría al margen de la discusión.
El Ministro del Inerior explicó que “el gobierno no intentó influir en el contenido de la iniciativa, pero no se ve bien que siendo una consulta de iniciativa popular no fuera discutida”. Con este argumento el Ministro justificó la promulgación de un decreto firmado por Uribe, que pidió que la Cámara sesionara extraordinariamente. El decreto fue leído por el presidente de la Cámara, Gérmán Varón, cuando faltaban 20 minutos para las doce de la noche y convocaba a plenaria a partir de las 12 y 5 minutos.
Cuando arrancó la discusión -ya era miércoles-, el representante liberal Guillermo Rivera dijo que el gobierno “quedó como un mentiroso por que dijo que no empujaba la iniciativa pero tuvo que decretar una sesión extraordinaria”. Rivera, además denunció que el decreto era ilegal, pues el reglamento dice que las sesiones extraordinarias las debe convocar el gobierno cuando el Congreso esté en receso, y sin embargo, la convocatoria fue cuando todavía la Cámara estaba sesionando.
La jornada
A las once de la mañana del martes comenzó la discusión con los reclamos de varios colegas a Rivera. En la jornada del día anterior el congresista del Putumayo había denunciado que varios representantes habían ingresado licor al Salón Elíptico, lo que no cayó bien al representante Constantino Rodríguez de Alas Equipo Colombia y en la reanudación del debate pidió a Rivera que se retractara de sus acusaciones.
La discusión se dilató entre inculpaciones y defensas a Rivera, y solo hasta pasadas las 2 de la tarde, la plenaria de la Cámara votó el orden del día. A la hora de conciliar el proyecto de Reforma Política que fue aprobado en el pleno del Senado, varios representantes se declararon impedidos por enfrentar un conflicto de interés. Esta decisión complicó nuevamente la dinámica de la discusión. Hubo quienes propusieron votar las inhabilidades de manera individual y otros que pidieron votarlas colectivamente.
Superado el escollo, los representantes votaron favorablemente el texto de conciliación de la Reforma Política. Después la plenaria se enredó en la votación del trámite a seguir, hubo quienes pidieron adelantar la votación del proyecto de iniciativa popular que permite que el actual presidente Álvaro Uribe aspirar a un tercer período presidencial.
En medio de la discusión, el representante liberal, Carlos Piedrahita, dio a conocer la noticia de que el representante vallecaucano Orlando Duque, de Convergencia Ciudadana, había fallecido. Piedrahíta pidió un minuto de silencio y que se levantara la sesión, petición que fue secundada por varios congresistas. Cada partido a través de sus voceros expresó sus condolencias a la familia del fallecido.
Por un momento, los presentes en el Salón Elíptico, pensaron que se levantaría la sesión. Sin embargo, la mayoría de los representantes votaron a favor de continuarla y enseguida se dio la votación del proyecto de referendo que busca la reelección.
Las jugadas de los partidos estaban fríamente planeadas. Cambio Radical y el Partido Conservador se habían puesto de acuerdo para aprobar el proyecto de referendo como fue radicado, es decir, para que Uribe pueda aspirar a la presidencia en 2014. Los liberales sólo votarían positivamente esta iniciativa en caso de que algún partido de la bancada uribista intentara revivir la iniciativa para que Uribe pueda aspirar a la presidencia en 2010. El Polo intentaría dilatar la discusión con el argumento de que las cuentas de la financiación con la que los promotores de la iniciativa recogieron las firmas, todavía no están claras. La U persistiría en salvar la iniciativa de referendo para una nueva reelección inmediata.
La discusión comenzó con los consabidos impedimentos. Esta vez toda la Comisión de Acusaciones tuvo que declararse impedida para votar el proyecto pues ésta es la que investiga al Presidente. La mayoría negó los impedimentos de los representantes que la integran, no sin que antes se debatiera el asunto acaloradamente. Causó sorpresa la declaración de Roy Barreras, quien dijo que “votar la iniciativa no es reelegir al Presidente. Aquí no estamos reeligiendo a nadie”. Se escucharon exclamaciones de rechazo de varios congresistas.
Carlos Motoa, representante y ponente de Cambio Radical, señaló que en la plenaria no se encontraba el principal vocero de los promotores del referendo, Luis Guillermo Giraldo. Motoa dijo que su presencia era necesaria para la resolución de las dudas que se ciernen sobre la iniciativa.
Acto seguido, el representante del Polo, Germán Navas, leyó un documento expedido por el Consejo Nacional Electoral en el que el organismo explica que todavía no hay claridad en el origen de los dineros con los que se financió la recolección de firmas que respaldan la iniciativa y que todavía está pendiente la certificación de este requisito.
Minutos después Wilson Borja, representante del Polo, pidió la palabra para argumentar las razones por las que se declaró impedido. Dijo que había denunciado al Presidente por injuria, pues este lo sindicó de guerrillero. La mayoría aprobó el impedimento y entre rechiflas, Borja salió sonriente.
Ahí fue cuando la presidencia de la Cámara anunció la sesión extraordinaria inmediata y volvió a comenzar el debate. La diferencia con la sesión anterior fue que a los congresistas ya se les notaba el cansancio, y comenzando un nuevo día, no podían dilatar otras 24 horas más el debate.
Así que cerca a las 4 de la mañana quedó aprobada la iniciativa en la plenaria de la Cámara. Era muy dificíl que los congresistas le dieran la espalda a los casi cinco millones de ciudadanos que votaron el referendo. Así que, con los motores del gobierno de Álvaro Uribe a toda marcha, pasó la iniciativa para que éste pueda aspirar a la Presidencia de nuevo.
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