PUBLICIDAD
Los ex secuestrados de las Farc que aspiraban pasar de la selva al Congreso no consiguieron convertirse en un fenómeno electoral. Desde el momento en que varios de esos políticos cautivos durante años por la guerrilla, recién liberados, hicieron declaraciones en tono de campaña, muchos observadores se preguntaban si el calvario por el que atravesaron los podría convertir en una fuerza importante. Los despachos de la prensa internacional destacaban que seis de ellos buscaban curules en el Congreso en estas elecciones. Pero aunque eran un símbolo poderoso que encarnaba el valor de la libertad y, hasta cierto punto, el rechazo popular a las Farc, la mayoría terminaron ‘quemados’ en su intento.
Los rehenes liberados entre 2008 y 2009 no representaban un bloque, ni tenían la bandera de un solo partido, pues hacían presencia en las listas de varias fuerzas políticas. En el Partido Liberal estaban Sigifredo López, Clara Rojas y Consuelo Gonzáles de Perdomo. Jorge Eduardo Géchem se presentó por el Partido de la U. Luis Eladio Pérez era la cabeza de lista de Compromiso Ciudadano. Y Orlando Beltrán terminó en la coalición Opción Huila. El profesor Gustavo Moncayo, padre del cabo Pablo Emilio Moncayo, también aspiraba por el Polo Democrático.
El único que garantizó su presencia en el próximo senado sin mayores inconvenientes fue Jorge Eduardo Géchem, quien llevaba cuatro periodos en el Congreso cuando fue secuestrado en pleno vuelo en el año 2000, lo que puso fin a los diálogos de El Caguán. El político huilense fue uno de los beneficiados del resultado del Partido de la U, que logró el mayor número de curules, y él obtuvo más de cuarenta mil votos.
De los que hacían parte de las listas liberales el mejor librado fue Sigifredo López, el único sobreviviente del grupo de 12 diputados del Valle secuestrados y después masacrados por las Farc. López está muy cerca, y apenas le faltan unos cientos de votos para alcanzar la última plaza del partido Liberal, pero en el último boletín de la Registraduría (con más del 93 por ciento de los datos) sus 31.487 apoyos no le alcanzaban para llegar al Senado.
Los otros no llegaron. Clara Rojas, la compañera de Ingrid Betancourt que tuvo en cautiverio a su hijo Emmanuel, aspiraba al Senado, pero se quedó corta con poco más de seis mil votos. Consuelo Gonzáles de Perdomo, que había llegado a la Cámara por el Huila cuando fue secuestrada por las Farc en septiembre de 2001, aspiraba a recuperar su lugar, pero no lo consiguió. Los cerca de catorce mil votos no le alcanzaron para lograr uno de los cuatro escaños asignados al departamento.
Cuando las Farc lo plagiaron en 2001, Orlando Beltrán también era representante a la Cámara por el Huila, donde está la representación más grande de ex secuestrados. Y al igual que Perdomo, tampoco logró regresar al Congreso en estos comicios y se quedó con menos de diez mil votos.
Luis Eladio Pérez, secuestrado en junio de 2001 y liberado en febrero de 2008, fue otro de los derrotados. El ex congresista y ex gobernador de Nariño perdió su apuesta por el movimiento Compromiso Ciudadano del candidato Presidencial Sergio Fajardo y no regresará al Senado. La lista de Fajardo probablemente ni siquiera supere el umbral, e incluso si lo lograra sólo tendría un congresista. Pérez era el número uno de la lista, pero tuvo la segunda votación, menos de diecinueve mil votos, con lo que no llega.
También hace parte de este grupo de víctimas que no alcanzaron curul el profesor Gustavo Moncayo, el padre del sargento secuestrado Pablo Emilio Moncayo, quien lleva 12 años privado de la libertad. El maestro de Sandoná aspiraba al Senado por el Polo Democrático y prometía abogar por una salida negociada del conflicto armado. Se quedó en poco más de siete mil votos. Su gran consuelo podría llegar con la liberación de su hijo, anunciada por las Farc desde abril de 2009 y que, después de muchas dilaciones, se espera en los próximos días.
Este es un espacio de participación de los usuarios. Las opiniones aquí expresadas pertenecen exclusivamente a los internautas y no reflejan la opinión o posición de Publicaciones Semana S.A..
Publicaciones Semana S.A. se reserva el derecho a eliminar aquellos comentarios que considere innecesarios para la sana participación de los internautas.