El tema del traslado de la Base Naval no es nuevo, desde hace cerca de 20 años el sector de Bocagrande, Castillo Grande y El Laguito han crecido y han empezado a generar presión en términos de movilidad y organización dentro de la ciudad. Esto sumado al crecimiento de la Base, ha hecho que desde hac
e varios años se contemplará la posibilidad de trasladarla a otro lugar. No obstante, sólo hasta el pasado 12 de junio durante la ceremonia de ascensos de la Armada, el Presidente Santos anunció la construcción de una moderna base naval en la isla de Tierrabomba.
Esta isla perteneciente a la jurisdicción de Cartagena si bien es un lugar que resulta apropiado para el establecimiento de la Base, por su ubicación geográfica, está fuertemente amenazada por la erosión, no cuenta con el servicio de agua potable y la mayor parte de la población de los 4 asentamientos (Punta Arena, Bocachica, Caño de Loro y Tierrabomba) que la conforman se encuentran reconocidas como afro descendientes e indígenas, los cuales temen, valga decir, por sus propiedades.
Según Wilman Herrera, representante legal del consejo comunitario de Caño de Loro, el tema de los títulos de propiedad es uno de los que más preocupación causa entre la comunidad, porque si bien la Armada tiene sus propios terrenos y el Incoder emitió una resolución que dice que se respetarán los títulos de los nativos, existen propiedades que fueron tomadas por la población y no existe ningún certificado de que ellos son los dueños, a pesar de que llevan mucho tiempo allí.
Hoy en día, el Dane y el Instituto Agustín Codazzi se encuentran haciendo una actualización catastral que sirva de insumo para generar un proyecto de renovación urbana en la isla de Tierrabomba, puesto que el proyecto del traslado de la Base implica también el desarrollo y reestructuración urbana de la isla.
Este proyecto se ha convertido en la esperanza de que las cosas cambien en la isla, pero, por un lado, el proyecto de la base se tardará aproximadamente, 8 años en ser entregado y por otro lado, la responsabilidad de la isla es del gobierno distrital no de la Armada.
Silvana Giaimo, asesora del alcalde y ex viceministra de minas y energía, explica que los problemas de la isla de Tierrabomba se socializaron a nivel nacional en el marco de un consejo comunitario realizado por el ex presidente Uribe, no obstante, el actual alcalde de la ciudad, Campo Elías Teran Dix, ha tratado de solucionar los problemas desde el primer día de gobierno.
Así, el 2 de enero de este año, la Secretaría de Infraestructura anunció la construcción de un espolón en forma de ‘L’ en material rocoso de 120 metros de longitud, que debería estar terminado a mediados de julio. Pero cuando se abrió la licitación para esta obra, la oferta del único candidato excedió el presupuesto oficial en $18.126,36, razón por la cual fue rechazada.
Cuando se abrió por segunda vez la licitación, el Consorcio Obras de Cartagena 2012, integrado por las firmas R & M ingeniería Ltda y la Corporación para el Desarrollo Integral Cordin logró hacerse a esta y tiene como misión entregar, en cuatro meses después de legalizado el contrato, el espolón y la instalación de una estructura en geotubos.
Hay que destacar que el Gobierno Nacional dispuso alrededor de 27.000 millones de pesos para las obras que hacen parte del Plan de Emergencia de la isla de Tierrabomba. Se espera que con esta primera etapa no sólo se frene un poco la erosión, sino que se empiece a consolidar un proyecto de recuperación y diseño urbanístico de la isla.
Por otro lado, el presidente durante su anuncio sugirió entregar "los estudios a la mejor banca de inversión para que en el término de la distancia y el tiempo nos entregue el proyecto diseñado”. Sin embargo, para Enrique Peñalosa, consultor en estrategias urbanas, entregar el proyecto a una banca de inversión sin tener los diseños y estudios pertinentes, podría ocasionar los mismos atrasos, sobrecostos y dolores de cabeza que lo ocurrido en la remodelación del aeropuerto El Dorado de Bogotá. “Esta es la oportunidad de Cartagena de cambiar las cosas. Construir aceras, vías, arborizar la ciudad no podemos dejarlo todo al azar”, señala el experto.
De esta forma, si bien el proyecto es a largo plazo es necesario ‘ponerse las pilas’ puesto que un paso en falso y se podría llegar a un error fatal o como lo señala Peñalosa a “otra chambonada”.