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| 7/14/2011 12:00:00 AM

Primero mi primaria (léase Perú)

Blog de opinión sobre la Copa América y la Selección Colombia, por Juan Pablo Machado.

Si el pulpo Paul aún estuviera vivo, al final de esta primera ronda ya lo hubieran linchado o, peor, habría termino servido, sin piedad, en un plato de un refinado restaurante español. El oráculo del Mundial pasado habría puesto en esta Copa, como muchos hicimos en las ‘pollas’ previas, a Argentina, Uruguay, Brasil y Paraguay como finalistas. Y dos de esos cuatro se quedarán a mitad de camino este fin de semana. ¡Las apuestas de casi todos terminaron como una palabreja que rima con “disimulo”!

Venezuela, Perú y Colombia (¡no me digan pues que alguien daba a Colombia de primera en el grupo con esos dos previos amistosos que jugó!) dieron pasos de animal grande y los llamados intocables sufrieron mucho para ganarles a sus rivales y, sobre todo, a sus propios miedos. Los dos invitados centroamericanos, México y Costa Rica, estaban desahuciados desde antes de comenzar el torneo por la absurda decisión de la Concacaf de enviarlos con equipos juveniles. Bolivia, con un fulgurante pero mentiroso arranque frente a la confundida Argentina, y Ecuador, la gran decepción, completaron la deserción inicial.

Varias lecciones quedan de esta primera ronda: nadie gana de camiseta, el nivel se ha emparejado más por lo bajo que por lo alto, no existe regla de tres en este deporte y Colombia nos calló la boca a sus críticos.

‘Bolillo’ Gómez, de quien ya dije que no me gusta como técnico actual pero admiro
por su rica trayectoria y por ser un noble tipo, armó un equipo de atrás para adelante muy sólido, ordenado, solidario y alrededor de una táctica grupal y no de un solo jugador. Él nos repitió hasta el cansancio, con toda razón, que el objetivo no es ganar esta Copa sino regresar a un Mundial de fútbol. Y para volver al Mundial, más que hacerle partidazos a Argentina, hay que ganarles y sacarles puntos a los rivales directos en las últimas eliminatorias como Ecuador, Venezuela, Bolivia, Paraguay y Perú.

Justamente este sábado Perú nos dirá cómo está realmente nuestra Selección. Ya olvidémonos de la pasada victoria moral frente a Argentina (¡a ese moribundo había que liquidarlo, pues no he visto al primero equipo que por seis llegadas de gol en un empate le den más de un punto en la tabla!). Y, como no hay regla de tres, los peruanos también se crecerán, de pronto amanecen poseídos por sus gloriosos antecesores y nos mandan a la casita antes de tiempo. Pero el fútbol es un estado de ánimo. Y si fuera por eso esta Colombia de la primera ronda debería estar en la final.

Si sucede eso, si Perú nos aterriza y nos devuelve el sábado, calma. No pidamos la cabeza de ‘Bolillo’, quien ya tiene un terreno ganado complicado de sumar a estas alturas. ¡No he visto a la primera Miss Colombia enviada a la hoguera por no ganar Miss Universo en los últimos diez años, pese a que una y otra vez nuestras imparciales secciones de farándula de noticieros colombianos les ponen la corona por anticipado!

Todavía no pensemos en Colombia en alquilar el carro de bomberos ni en comenzar con las comparaciones del título de Copa hace diez años. Ojalá ‘Neco’, Zúñiga, Yepes, Armero, Guarín, Falcao y los demás lleguen más lejos y sigan con esa humildad que ellos han aprendido, pero que a nuestro exitista país se le olvida cada vez que lo ponen de candidato a algo. Si pasamos este partido, a enfrentar al ganador de Argentina contra Uruguay. Pero como diría un comercial, “primero mi primaria”. Apaguemos el carro de bomberos por ahora. ¡Ayúdanos Paul, donde quiera que estés!
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