Jueves, 8 de diciembre de 2016

| 2004/08/15 00:00

El hombre de la pancarta

SEMANA publica una carta desconocida de uno de los hombres que disparó contra Galán en la que cuenta cómo se planeó y ejecutó ese magnicidio hace 15 años.

El hombre de la pancarta

El testimonio de José Éver Rueda Silva es una revelación escalofriante sobre la muerte del precandidato presidencial Luis Carlos Galán Sarmiento, ocurrida el viernes 18 de agosto de 1989. En la carta que le escribió de su puño y letra Rueda a su mamá, narra con lujo de detalles cómo se coordinó el asesinato, quiénes debían intervenir y revela además, los nombres de miembros de las Fuerzas Militares que, según el asesino confeso, participaron en dos cumbres de la mafia en las que se ultimaron los detalles y se repartieron el dinero y las armas que acabaron con la vida de Galán hace 15 años.

Rueda, quien dice en su relato ser el hombre de la pancarta, decidió contar la verdad porque sentía la muerte muy cerca. La carta tiene fecha 9 de mayo de 1992. Y en efecto, un mes después fue asesinado en el pabellón de máxima seguridad de la cárcel La Modelo, cuando un sicario ingresó a su celda y le propinó un tiro en la cabeza. "Si llegado el caso me asesinan, ya que soy la última persona que me encuentro detenida, porque a casi todos mis compañeros los han asesinado por estar comprometidos en el caso del doctor Galán, dejo este escrito para que mi mamá, Lilia Silva, lo entregue a la justicia en el caso de que no alcance a confesar ahora en julio que empieza a funcionar la Fiscalía". Así comienza su testimonio.

Luego relata cómo se inició con sus hermanos medios Jaime Eduardo (el otro hombre que le disparó a Galán) y Bayardo Rueda en el mundo de la delincuencia. "Trabajamos en la guerrilla en el frente 22. Mi hermano Jaime era el comandante de esa red urbana. El Ejército nos capturó a los tres por porte de armas y estuvimos presos aquí en La Modelo. Yo me hice cargo de las armas y me condenaron a dos años. Entonces las autodefensas dirigidas por Henry Pérez y Gonzalo Rodríguez Gacha, apodado 'El Mexicano', pusieron la persecución a mi hermano para matarlo. Como era imposible seguir en el frente, mi hermano se entregó a las autodefensas en Puerto Boyacá a un comandante que él conocía cuando eran muchachos en Yacopí. Por eso le perdonaron la vida. Pero lo tuvieron tres meses amarrado hasta que le pusieron como condición que Bayardo y yo nos entregáramos a las autodefensas para trabajar con ellos. Así poco a poco nos fueron dando trabajo para hacer vueltas hasta que nos ganamos la confianza de los patrones".

"Nos llevaron a hacer el curso en la escuela de entrenamiento 'la Cuarenta'. Duramos tres meses. Después nos enviaron a Bogotá a hacerles la guerra a los de la UP (Unión Patriótica). Mi hermano Jaime reclutó a amigos que eran sicarios como Martín Olarte, Gonzalo Montero, Orlando y Enrique Chávez, estos familiares de Nubia Chávez, amante de Jaime".

"Nuestro enlace principal, ordenado por 'El Mexicano' y Henry Pérez, era el teniente Flórez, quien dirigía la red de inteligencia del B-2 de la Decimatercera Brigada, así que operábamos con carné de esa brigada. Por eso tuvimos éxito en la muerte del doctor Galán, del doctor Teófilo Forero y Antequera, la bomba de 'El Espectador' y la muerte del hijo de Víctor Carranza".

Rueda cuenta que a su hermano Jaime le tocaba ir hasta Pacho, Cundinamarca, a recibir órdenes de 'El Mexicano'. Unas veces iba solo y otras, él lo acompañaba con el teniente Flórez. Las reuniones eran en las fincas Chihuahua, Cuernavaca y Mazatlán, también denominada Trescientos. "En estos sitios conocimos a los capitanes Barreto, Bautista y Atanasio . A Víctor Linares, Helí Muñoz, Ramón Rodríguez, a 28 y a Javier Rodríguez, J.R. (hermano y sobrinos de 'El Mexicano'). También al calvo Bernal, a Chucho Cortés, a Alfonso Caballero, a Leonidas Vargas, a Libardo Muñoz, alias 'El Flaco' y a Poca Pena. Conocimos además a Justo Pastor Perafán, a la Reina de la coca, a Ángel Gaitán Mahecha, a Santofimio Botero, a Hernando Durán Dussán y a Humberto Madero.

Primera cumbre de la mafia

Más adelante Rueda relata que en abril de 1989, sus patrones, 'El Mexicano', Pablo Escobar y Henry Pérez, les pusieron una cita a él, a su hermano Jaime y al teniente Flórez, en una finca llamada La Isla de la Fantasía. "Era una cumbre de toda la mafia. Estaban Leonidas Vargas, 28, los Galeano, Kiko Moncada, Jairo Correa Alzate, Chucho Cortés, los hermanos de Henry Pérez, Hernán Darío Henao, Popeye, Gustavo Gaviria, primo de Pablo Escobar, el Arete, la Chirusa, el Chopo, Pinina, Tyson, el Palomo, Poca Pena, Helí Muñoz y Jaime Castilla. Allí se trató sobre la guerra que había que hacerle al gobierno y especialmente hablaron los patrones de matar al doctor Galán. Que por eso era que estaba como estaba el país y que tenían que evitar que los extraditaran. Entonces ahí fue que Jairo Correa, Leonidas Vargas y Chucho Cortés dijeron que ellos también aportaban plata para la guerra. Entonces 'El Mexicano' dijo que se encargaba con su gente en Bogotá y Pablo dijo que él trabajaba con su gente en Medellín. Le dieron la orden a Jaime, mi hermano, y al teniente Flórez para que empezaran a hacer inteligencia de los movimientos del doctor Galán. Plata no nos ofrecieron cuánto había por el doctor Galán, porque nos dijeron los patrones que tocaba hablar con otros duros para que aportaran plata. Nos devolvimos para Bogotá a cumplir la orden de los patrones de hacerle inteligencia al doctor Galán y al poco tiempo se nos pegó otro combo tras el mismo objetivo. Ellos eran dirigidos por Poca Pena y Helí Muñoz. También estaba alias Pantera Loco, Germán Peñalosa y alias Cali. Ellos tuvieron más éxito porque Helí Muñoz logró torcer a varios escoltas del doctor".

Segunda cumbre de la mafia

"Cuando ya todo estaba listo, se le comunicó a 'El Mexicano' y en julio hubo otra cumbre de la mafia y volvimos a estar los mismos de la primera reunión. Fue en Pacho, Cundinamarca, en la finca Mazatlán. Allí Pablo Escobar dijo que sus hombres se encargarían de matar al doctor Galán en un viaje que iba a hacer a Medellín. Como no sucedió nada ( 4 de agosto de 1989), esto complicó más las cosas porque creíamos que el doctor Galán se iba a ir del país, pero no fue así. Estuvimos de buenas porque le cambiaron algunos escoltas y metieron a otros que trabajaban con Helí Muñoz aquí en Bogotá: José Antonio Téllez a quien le decíamos Pantera, Pájaro Loco, Germán, Peñalosa y Cali. Entonces todo fue mucho más fácil. Ramón Rodríguez (hermano de 'El Mexicano') nos entregó las armas. Una metra Atlanta calibre 9 milímetros, una metra Ingram, un fusil Galil, una metra MP-5 y 20 millones de pesos. Así que empezamos a trabajar para dar muerte al doctor Galán. Pero mi hermano Jaime y el teniente Flórez acordaron que para esa vuelta no se le podía contar a los otros muchachos cómo se iba a hacer el plan. Entonces empezaron a trabajar Jaime, Flórez, Bayardo, Piña, Enrique y Orlando Chávez. Las armas se quedaron todas en un solo sitio, en la casa de Enrique Chávez".

El crimen

Después, en su carta, Rueda cuenta que se reunían con frecuencia en el apartamento del teniente Flórez en el barrio Metrópolis, al noroccidente de Bogotá. Allí se asignaron las funciones que debía cumplir el grupo del que formaban parte miembros de las Fuerzas Militares. En el último encuentro se dispuso que el miércoles 16 de agosto, dos días antes del atentado, se fuera todo 'el combo' para Soacha para tener en cuenta qué le tocaba hacer a cada uno y no fallar. Su misión: matar a Luis Carlos Galán. "Todo consistía en que Jaime se infiltrara junto a la tarima con su carné del B-2 y con la ayuda de los dos escoltas torcidos del doctor Galán. Todos debíamos usar un sombreo blanco. Mi misión era meterme junto a ellos y tenía que tener una pancarta para disimular y al mismo tiempo con una pistola haría tiros después de que Jaime le disparara al doctor Galán. Esto con el ánimo de crear pánico y que la gente corriera para así poder escapar. Los Chávez, Enrique y Orlando se instalarían en la entrada de Soacha para hacer hostigamiento, el sargento Herrera, que trabajaba con Flórez en la Brigada, nos recogía a los Chávez, a Piña y a mí, para no tener problema, aunque todos portábamos carné del B-2. El combo de Poca Pena también se instalaría a la entrada de Soacha, con eso, si no se lograba matar al doctor, ellos le dispararían un 'rocket' al carro en que sacarían al doctor Galán. Y los otros muchachos se instalaron dentro de una volqueta para entrar a rematar, todos con armas largas. Mi hermano nos decía: tómense un aguardiente pero no se emborrachen que ya casi llega el paciente. Eran como las 6 y media de la tarde. Así lo matamos".

La fiesta de la mafia

Según su relato, después del crimen él se fue con su hermano Jaime y con el teniente Flórez para su apartamento. Los otros se fueron cada uno para su casa. La orden era que ninguno hablara por teléfono, ni portara armas. Al otro día José Éver Rueda se fue con su esposa María del Carmen Mahecha para Granada, Meta. Allí permanecieron 20 días hasta que su hermano le ordenó que regresaran a Bogotá a una reunión. " Nos reunimos con todos los del combo y después me fui con Jaime y el teniente para Puerto Boyacá. Cuando llegamos allá estaban 'El Mexicano', Pablo Escobar, Gustavo Gaviria, Roberto Escobar, Henry Pérez. Ariel Otero y todos sus escoltas. Nos felicitaron y hubo una fiesta muy grande a la que trajeron a un grupo de modelos de Cali para nuestra diversión".

Este testimonio de Rueda Silva les da validez a las sospechas que durante 15 años ha tenido la familia Galán Sarmiento de que se trató de un complot en el que no sólo participó la mafia. Fueron 37 personas las que la investigación involucró con el crimen. Poco a poco fueron siendo liberadas y muchas de ellas asesinadas. Hoy, nadie está detenido. Los primeros en salir fueron los del grupo de Alberto Jubis Hazbum y otros cuatro hombres que pasaron tres años en prisión y quienes lograron demostrar su inocencia. La ligereza con la que actuaron los generales Miguel Maza Márquez, director del DAS de la época, y Óscar Eduardo Peláez Carmona, como director de la Dijin, fue con el tiempo muy cuestionada. En ese entonces, el fiscal Gustavo de Greiff sostuvo que se habían montado pruebas falsas en contra de los detenidos y anunció que castigaría a los responsables.

Cuando Jubiz Hazbum salió de la cárcel en 1993, tenía 62 años de edad. Instauró una demanda a la Nación por 5.000 millones de pesos, pero cinco años después murió de un infarto.

A todos los sicarios, liderados por Jaime Eduardo Rueda Rocha, el asesino de Galán, los mataron. De este grupo hacía parte el autor de la carta, José Éver Rueda Silva, quien fue asesinado en la cárcel La Modelo un mes después de haber dejado su confesión por escrito. Jaime Rueda se fugó de La Picota en 1991, después de un soborno de 200 millones de pesos. Fue asesinado en Honda. Orlando y Enrique Chávez Vargas, quienes habían logrado su libertad a cambio de la delación, fueron acribillados en el barrio Estrada de Bogotá por dos hombres que vestían prendas de la Policía, el 6 de agosto de 1990. Y el 6 de abril de 2000, el Consejo de Estado condenó al Inpec (Instituto Nacional Penitenciario) a pagar la suma de 500 gramos de oro puro a Lilia Silva Cifuentes, la madre de José Éver, por los perjuicios morales que le ocasionaron con la muerte violenta de su hijo en La Modelo.

Por el fracaso del operativo de seguridad policial en Soacha, en donde ese 18 de agosto de 1989 se vivió un carnaval de licor, pólvora y juerga, no se produjo ni una sola sanción disciplinaria. Consultado por SEMANA, un miembro de la familia Galán Sarmiento sigue convencido, con base en los testimonios que están dentro del proceso judicial, de que "algunos políticos cómplices del narcotráfico les dijeron a sus contactos en los carteles que había que atajar a Galán. Hubo muchos elementos que nunca fueron investigados".

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