Sábado, 10 de diciembre de 2016

| 2005/06/12 00:00

En sus marcas...

Superado el congreso liberal, ahora viene la consulta para escoger el candidato presidencial. SEMANA analiza las fortalezas y debilidades de cada una.

Los datos de favorabilidad corresponden a la encuesta Gallup Poll realizada a 1.000 personas mayores de edad, telefónicamente, en las cinco principales ciudades del país, entre el 22 de abril y el 3 de mayo de 2005, con un margen de error del 3 por ciento y 95 por ciento de confiabilidad.

El congreso liberal que tuvo lugar viernes y sábado de la semana pasada es uno de los hechos políticos de 2005. En él se definieron reglas internas y propósitos ideológicos de la primera fuerza electoral del país. Ahora viene la campaña para una consulta popular de la cual saldrá el candidato a la Presidencia que intentará llegar a la segunda vuelta para enfrentarse, si la reelección pasa, a Álvaro Uribe. En la línea de partida hay seis corredores. SEMANA presenta las perspectivas de cada uno de ellos.

Alfonso Gómez Méndez

De todos los candidatos este es el liberal 'histórico'. No tanto por edad, sino por las horas de vuelo en el partido, en el Congreso y en la rama judicial. Durante los últimos meses el ex fiscal ha hecho un juicioso trabajo político en las regiones. Enarbola un discurso de la más pura estirpe liberal, en una versión que rememora los de Alfonso López Pumarejo y su coterráneo Darío Echandía durante la república liberal de los años 30. Está, sin duda, a la izquierda del grupo de aspirantes. La desigualdad social y la exclusión se perfilan como los ejes programáticos de su campaña. Su recorrido público (procurador, fiscal, parlamentario) le ha permitido conocer al Estado por dentro. Aunque combina la experiencia del intelectual (tiene un profundo conocimiento de la historia y una memoria que admiran sus amigos) y las habilidades del político, no es conocido a nivel nacional ni se siente cómodo con los elementos de la política moderna. Sus tres tareas principales son: ganar reconocimiento, corregir la imagen de representante del pasado y construir redes políticas propias. Su imagen favorable es del 27 por ciento y la desfavorable del 11 por ciento.

Cecilia López

Es la única mujer en la foto. Recientemente ha participado en la construcción del proyecto ideológico del Partido Liberal. Su condición femenina es un activo, lo mismo que su personalidad aguerrida y su carácter fuerte. Se suma su importante trayectoria en el sector público como ministra y viceministra de Agricultura, ministra de Medio Ambiente, directora de Planeación Nacional y gerente del Seguro Social. Es identificada como una guerrera capaz de dar grandes peleas por los objetivos que se propone. Pero su perfil técnico, también puede ser visto como una dificultad para que consolide sus aspiraciones. No sólo porque no tiene maquinaria, sino porque la gente puede identificarla como una persona más apta para ser nombrada que elegida. De todas maneras, ella se siente muy segura del papel que puede desempeñar "Lo mejor que ha hecho Uribe es obligar a reaccionar al Partido Liberal", señala. Y dentro de él, aspira a defender una nueva agenda del desarrollo, en la cual el Estado tenga un papel más claro frente al mercado y las políticas de género sean una prioridad. Su reto principal es construir un discurso que entiendan los ciudadanos del común.

Rafael Pardo

Es uno de los senadores con mayor credibilidad. Su favorabilidad alcanza el 30 por ciento. A pesar de su apoyo a la política de seguridad democrática, sus diferencias de criterios con el gobierno frente al proceso de paz con los paramilitares lo llevaron a distanciarse del uribismo y a volver al Partido Liberal. De este retorno pueden derivar elementos a su favor: a la vez que está en capacidad de aglutinar al uribismo de opinión, le da un aire renovador al liberalismo. Cree que el partido puede posicionarse frente a Uribe "mediante la construcción de una opción que se aleje de los extremos de la derecha representada en algunos sectores que apoyan al gobierno, y de la extrema izquierda sujeta a los dictados de la guerrilla". Entre los retos de Pardo está conquistar nuevos electorados fuera de Bogotá -donde obtuvo exactamente la mitad de los votos que lo eligieron senador- consolidar su imagen de candidato presidencial y comunicar adecuadamente los argumentos que lo llevaron a dejar al uribismo y evitar que los defensores del gobierno castiguen electoralmente su salida.

Enrique Peñalosa

Su gestión en la Alcaldía de Bogota lo consolidó como una figura política de alcance nacional, con un alto reconocimiento favorable (49 por ciento). Según las encuestas, es el principal rival de Serpa en la consulta liberal. Por su capacidad gerencial, su mano dura y su acogida en los estratos altos, no genera resistencia entre los seguidores de Uribe y sus credenciales se valorizarían en caso de que la reelección se caiga en la Corte. Peñalosa, además, tiene un programa innovador, con propuestas y formas diferentes. Si convence a los colombianos de que puede ser 'el gran alcalde del país' va a dar mucho de qué hablar. Los principales obstáculos de Peñalosa dependen de sus competidores. Si Rafael Pardo decide entrar a la carrera liberal, podría quitarle votos en la franja de opinión e igualmente podría hacerlo Mockus, desde otra orilla. También ha sido ambiguo en algunas de sus posiciones en materia de mecánica política: se le nota que participará en la consulta sin mucha convicción sobre la necesidad de los partidos, por pura estrategia electoral.

Horacio Serpa

De los precandidatos liberales es el que más bases populares tiene y un importante caudal electoral asegurado. A pesar de las divergencias que ha tenido con las mayorías de su partido frente a la decisión de que éste tenga una jefatura única liderada por el ex presidente César Gaviria y su insistencia en un programa social, es un hombre de partido. Pero esa condición no le impide convocar amplios sectores que se identifican con la oposición radical al uribismo y con la propuesta de armar "un partido de izquierda democrática y moderna con un programa socialdemócrata que tiene que ser la alternativa de poder para 2006". Sin embargo, Serpa tiene que luchar contra la imagen de candidato eterno y perdedor (ya lo ha sido en dos oportunidades), recuperar los apoyos que ha perdido entre los parlamentarios y presentar un discurso más moderno que le permita recuperarse en imagen. Además tiene que retomar el hilo de su larga coherencia de muchos años, que puso en entredicho con contradictorias posiciones sobre la política liberal y la jefatura única de Gaviria. La opinión favorable que sobre él tienen los colombianos es igual a la desfavorable (40 por ciento).

Rodrigo Rivera

Lo que más favorece a Rivera es el fuerte apoyo parlamentario con que cuenta: al menos 27 congresistas respaldan su candidatura. La seriedad en su trabajo legislativo es reconocida públicamente, ha desarrollado una carrera política exitosa y ordenada -pasó de ser concejal a representante a la Cámara y después al Senado- y acerca a diferentes sectores del liberalismo. Es un hombre de partido y, además de eso, conciliador. No por eso deja de tener posiciones firmes frente a temas clave en la coyuntura, como el TLC, frente al cual cree que el Estado debe defender con más fuerza los intereses nacionales. Sin embargo muchos de sus colegas creen que aunque Rivera tiene la imagen de que su tiempo aún no ha llegado y participa en esta contienda para proyectarse hacia el futuro: apenas tiene una favorabilidad del 8 por ciento. Para hacerlo, tendrá que ser más revolucionario en sus propuestas y evaluar su tono conciliatorio que tiende a volverse invisible en e l ambiente pugnaz que reina en la política. Sus temas y formas habrían sido exitosos en los 90, pero los electores han cambiado mucho.

¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.