Viernes, 9 de diciembre de 2016

| 2004/04/25 00:00

Las 100 empresas más grandes de Colombia

Un clima favorable, nuevas oportunidades de exportación y la expansión internacional de algunos pusieron a crecer a las mayores compañías del país en 2003 a un buen ritmo.

Las 100 empresas más grandes de Colombia

Veinte años no es nada dice la canveción. Pero en el mundo de los negocios eso es relativo. No es nada si se tiene en cuenta que muchas de las 100 empresas que hoy figuran entre las más grandes del país son las mismas que publicó SEMANA por primera vez en 1984. Al mirar las que ocupan los primeros renglones de la tabla, queda aún más claro cuán poco han cambiado las cosas en estas dos décadas. Cinco de las 10 primeras han permanecido siempre en el club de las top 10: Ecopetrol, Bavaria, ExxonMobil, Almacenes Éxito y Avianca. Más impactante todavía es que de las 100 empresas de este año no hay siquiera 15 que hayan sido creadas después de 1984.

Pero también 20 años son mucho tiempo si se tiene en cuenta que el escenario de negocios en Colombia y en el mundo ha cambiado de manera dramática. Primero, porque la ola de privatizaciones ha ido sacando del camino al Estado empresario. Hace 10 años, 25 de las compañías del listado eran estatales, en cambio ahora son 14. Y segundo, porque con la apertura aumentó la presión competitiva que ejercen las multinacionales. De hecho, de las 100 mayores empresas de este año, 24 son multinacionales.

A pesar de la apertura y la incursión del país en una economía cada vez más globalizada, el tamaño de las empresas locales sigue siendo diminuto en comparación con el mundo. Las ventas de las 100 más grandes del país en 2003 (87 billones de pesos, unos 33.229 millones de dólares al cambio de hoy) no logran igualar los ingresos de las tres primeras compañías de la Fortune 500, pues estas últimas suman 34.386 millones de dólares.

Es cierto que Wal-Mart, ExxonMobil y General Motors -las tres primeras en ventas de Estados Unidos- operan en una economía mucho más grande que la colombiana. Pero también es verdad que si se hace esta comparación con las empresas de un país más similar, por lo menos en tamaño, las colombianas no quedan muy bien paradas. Una compañía de golosinas como la argentina Arcor, por ejemplo, vende al año cerca de 1.100 millones de dólares. Es decir, 50 por ciento más que Inversiones Nacional de Chocolates, la empresa más grande del sector de alimentos en Colombia. Una proporción muy similar a la que se encuentra al comparar Almacenes Éxito -el principal actor del comercio al por menor en el país- con la cadena chilena de supermercados D&S, que incluso sacó a la multinacional Carrefour del mercado de su país.

Para los industriales que dependen del consumo interno, 2003 fue regular, pese a que la economía creció a un ritmo del 3,7 por ciento, mucho mejor de lo previsto. Las ventas nacionales de productos lácteos, aceites y grasas cayeron 3,6 por ciento; las de frutas y legumbres, 1,6 por ciento y las de todos los productos alimenticios solo aumentaron 0,9 por ciento. Los grandes perjudicados fueron, por supuesto, las empresas de alimentos y las cadenas de supermercados. Tampoco fue un año bueno para los agroindustriales, ni para los fabricantes de productos químicos, ni del sector automotor, cuyas exportaciones están concentradas a Venezuela, un mercado que sigue deprimido.

En cambio, fue un buen año para los exportadores y las firmas relacionadas con la construcción. Los vientos a favor de la edificación de vivienda mejoraron los balances de cementeras, siderúrgicas y fabricantes de cerámica. Los altos precios internacionales del petróleo y del carbón aumentaron los ingresos de las petroleras y mineras. Y los textileros continuaron beneficiándose de las preferencias arancelarias para exportar a Estados Unidos. Pero, como no hay felicidad completa, las ventas por exportación se vieron frenadas por la caída del dólar en el segundo semestre del año.

En 2003, a pesar de los sinsabores en algunos sectores, solo 11 de las 100 empresas más grandes arrojaron pérdidas. Las ventas conjuntas de las 100 representaron 36 por ciento del Producto Interno Bruto el año pasado, o sea una tercera parte del total de la producción en el país. Así mismo, son las que más pagan impuestos. Se calcula que una tercera parte de lo que recauda el gobierno por impuesto al patrimonio proviene de las arcas de las 100. Justamente, muchas de ellas decidieron invertir en grande en 2003 para aprovechar los beneficios tributarios del gobierno que incentivan la compra de bienes de capital.

¿Qué se puede esperar en 2004 entre las 100 mayores empresas colombianas? Más de lo mismo, a juzgar por lo que ha sucedido en los primeros meses del año. La caída del dólar va para largo y los precios de algunos productos -como el petróleo, acero o carbón- podrían seguir por las nubes según las perspectivas internacionales, lo que redundará en mayores utilidades de las empresas minero-energéticas.

Una vez más, este año continuarán acentuándose dos tendencias observadas durante la década de los 90: el avance del fenómeno de la concentración (como el de Inversiones Nacional de Chocolates o Grupo Argos), la continua presencia de empresas extranjeras (como Telefónica de España, recién entrada al mercado de telefonía celular), la expansión internacional de algunos grupos (como Bavaria o Carvajal) y la desinversión gradual del Estado en algunos negocios (por ejemplo telefonía y bancos).

Claro está, que sigan las buenas noticias implica que se mantenga el clima de inversión favorable. Y para esto es clave la profundización de los logros en seguridad, pero también que salgan adelante reformas económicas indispensables para subsanar el déficit fiscal, como son la pensional, la tributaria y la reforma del Estado. Es así mismo importante que avancen iniciativas, hoy en el Congreso, que dinamicen el sector privado como la que elimina trámites para la creación de empresas y la que pretende dar mayor seguridad jurídica a los inversionistas.

El país puede avanzar por esta senda, sin necesidad de mayores trastornos institucionales, y abrir definitivamente el camino para que dentro de 20 años las 100 empresas más grandes puedan por lo menos equipararse con las de países de la región que tengan el mismo tamaño de Colombia.





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