Viernes, 9 de diciembre de 2016

| 2005/10/02 00:00

"El acceso a la sociedad del conocimiento"

Domingo 2. En el 2003, Colombia invirtió en ciencia y tecnología un 0.19 % del PIB, menos del 1% recomendado por la UNESCO y del 0.67% prometido por Uribe en campaña. El padre Gerardo Remolina, rector de la Universidad Javeriana, escribe sobre los desafíos del país en este campo.

Frente al hecho indiscutible de que estamos en la "sociedad del conocimiento", es cada vez más claro que la ciencia y la tecnología son decisivas para el desarrollo económico y social de los pueblos. Esto ha hecho que la actividad de investigación en ciencia y tecnología haya crecido notablemente en Colombia desde 1992, cuando se produjo la Ley 30. En 1992, según el primer conteo de Colciencias, existían grupos de investigación en 15 universidades. Diez años después, a finales de 2002, había investigación en 49 universidades del país; es decir, se había triplicado en 10 años. Poco después, en 2004 (teniendo como referencia las base de datos GrupLac, no suficientemente depurada y sin suficiente control de calidad), podemos afirmar que existen 90 instituciones de educación superior que tienen al menos un grupo de investigación. Al mismo tiempo se ha generado un sistema de análisis de la calidad de esta actividad.

Los avances realizados en el campo de la investigación se deben a un gran esfuerzo, no sólo científico, sino también económico de las universidades, con un mérito especial de las instituciones privadas que deben conseguir sus propios recursos para la investigación. Un ejemplo notable de impulso a la investigación en el país ha sido la creación del Sistema de Investigación Universitaria (SIU) de la Universidad de Antioquia, con el apoyo de los empresarios antioqueños, y la construcción del centro destinado exclusivamente a la investigación.

Por otra parte, es necesario poner de relieve que la inversión en ciencia y tecnología en Colombia en relación con el Producto Interno Bruto (PIB) es extraordinariamente baja: en los últimos seis años se ha invertido  (con certeza) entre 0,14% (1998) y 0,19% (2003); y (con un margen de incertidumbre) entre 0,32% (1998) y  0,45% (2001). En el año 2003 se invirtió ciertamente  un 0,19%  y con incertidumbre hasta un 0,39%. Estos datos contrastan de manera impresionante con la recomendación de la Unesco de invertir en ciencia y tecnología al menos el 1% del PIB. Los países desarrollados invierten desde un 4%; y los tigres asiáticos, el 3%, factor al cual se debe su extraordinario desarrollo y su competitividad en el nivel mundial. La promesa del presidente Uribe en su campaña fue la de invertir en ciencia y tecnología hasta el 0,67%; y la esperanza para el año 2010 es la de llegar a invertir el 1,00%; y para 2019, II Centenario de la independencia, el 1,5% del PIB.

Por lo demás, parece necesario integrar, de manera ponderada y equilibrada, los diversos elementos que componen actualmente el sistema de ciencia y tecnología  del país, para hacerlos más eficientes. Es preciso trabajar, de manera concertada, entre el gobierno, las empresas y las universidades, en políticas de Estado sobre ciencia y tecnología, a mediano y largo plazo, lo cual ya se viene haciendo.

El interés y la urgencia de la sociedad colombiana de ingresar decididamente en la "Sociedad del Conocimiento" han hecho que diversos organismos estatales y privados, además de las universidades, y estrechamente relacionados con ellas, asuman posturas y tomen decisiones claramente orientadas a dar respuesta a este reto. Tales son, por ejemplo, el Instituto Colombiano para el Desarrollo de la Ciencia y la Tecnología (Colciencias), el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología, el Instituto Nacional para la Innovación Tecnológica. Igualmente, se ha comenzado a poner en marcha algunas iniciativas conjuntas como el "Pacto Nacional por la Innovación Tecnológica", orientado a procurar la síntesis de ciencia, tecnología e innovación.

Quiero referirme, en primer lugar, a Colciencias , organización que ha venido asumiendo el liderazgo en la generación de políticas y capacidades que permitan incorporar la CT&I en la cultura del país, y convertir el conocimiento en motor de desarrollo local, regional y nacional. Su propósito ha venido siendo el de construir nación con base en la generación y el uso del conocimiento.

Colciencias se encuentra actualmente en un proceso de redimensionamiento estratégico que busca poner en marcha un auténtico y sostenido proceso de desarrollo científico y tecnológico. Para ello ha formulado varias propuestas, entre las cuales vale la pena mencionar: el Plan Estratégico Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación 2020; la formulación de una Política para fortalecer la innovación tecnológica; la formulación de un Proyecto de Ley de Ciencia y Tecnología que fortalezca la institucionalidad del Sistema Nacional de CT&I; y, para la Agenda Interna 2019, las Iniciativas para la Transferencia de Tecnología y Generación de Capacidades para las Negociaciones del TLC con los Estados Unidos.

Recientemente ha propuesto una "Reforma de los Programas Nacionales de Ciencia y Tecnología", todavía en estudio para su aprobación definitiva, pero ya en aplicación en algunos de sus aspectos. Esta reestructuración pretende hacer la transición de los 11 Programas Nacionales de Ciencia y Tecnología que venían funcionando, hacia áreas del conocimiento como nuevas estructuras de gestión y producción de conocimiento.

Otro elemento que es necesario tener en cuenta para orientarnos en la realización de la labor investigativa y tecnológica es el "Pacto Nacional por la Innovación Tecnológica", firmado el 17 de febrero de 2005 por el gobierno, el empresariado, el sector financiero, los científicos colombianos y un selecto grupo de universidades.

En dicho pacto, cada uno de los sectores firmantes se comprometió a "elevar la conciencia de nuestra sociedad sobre la importancia de la innovación tecnológica para contribuir a un futuro próspero de las nuevas generaciones." Además, de acuerdo con la naturaleza de su actividad específica, a aumentar "los niveles de inversión en este importante frente", y a fortalecer "la formación del capital humano vinculado a las actividades productivas".

Los compromisos asumidos por la Academia y los actores de investigación y desarrollo tecnológico, entre los cuales, obviamente, están las universidades, se concretan en cinco puntos muy precisos:

1. Formar más recurso humano de alto nivel -maestrías y doctorados- para la investigación y la innovación, en áreas estratégicas de la ingeniería y la ciencia.
2. Otorgar prioridad a la investigación requerida por el empresariado y en general por el sector productivo.
3. Vincular de manera orgánica una red de universidades a la investigación del tema tecnológico y la innovación, a partir de la información provista por la II Encuesta de Desarrollo Tecnológico.
4. Fortalecer el trabajo nacional en red y su asocio con redes internacionales de investigación.
5. Fortalecer la educación temprana para la ciencia y la tecnología, elevar la calidad de la educación básica y media y fortalecer en calidad y cobertura, la educación tecnológica, como construcción de capacidades fundamentales para el desarrollo económico y el bienestar.

En esta rápida visión panorámica, no puedo dejar de mencionar el último documento gubernamental sobre la nueva conciencia del país acerca de la "Sociedad del Conocimiento"; a saber, la "Visión Colombia II Centenario - 2019", promulgada por el señor Presidente de la República el pasado 7 de agosto. La "Visión" que presenta este documento es la de que "En 2019 Colombia tendrá una economía cimentada en la producción, la difusión y el uso del conocimiento, el cual será un elemento fundamental para la productividad y la competitividad internacional".

Dicha visión estará orientada a partir de cinco principios:

· La contribución de la ciencia, la tecnología y la innovación al incremento de los estándares de vida, generación de riqueza y progreso económico sostenido.
· La creación y la consolidación del capital humano; una mayor acumulación de conocimiento en términos de educación, entrenamiento y pensamiento innovador.
· La promoción de la ciencia, la tecnología y la innovación con la colaboración de los generadores, mediadores y usuarios del conocimiento, así como de los canales de comunicación.
· La promoción de actividades científicas y tecnológicas por parte del Estado, orientadas a la comprensión y la solución de problemas nacionales y regionales.
· La preservación de la comprensión y el respeto de la vida en todas sus dimensiones y, en especial, de la vida y la cultura universal humana.

No cabe duda de que este documento, con las metas que se propone alcanzar a partir de las acciones concretas señaladas en el mismo, constituye una pieza fundamental para el desarrollo de la ciencia, la tecnología y la innovación en nuestro país; y es una ventana de esperanza, aunque todavía bastante estrecha, dados los escasísimos recursos económicos de que podremos disponer. En efecto, se propone, como gran logro, que la inversión en actividades de ciencia y tecnología "será al menos de 1,5% del PIB, con una participación privada en este gasto del 50%".

Es claro el énfasis tecnológico e innovativo exigido a la investigación y asumido por nuestras instituciones. De este enfoque surgen, no obstante, interrogantes epistemológicos, sociales y humanos que es necesario discernir. Las pautas están dadas, pero se impone un discernimiento, especialmente humanístico, que nos permita orientar el conocimiento y la investigación por los senderos correctos de una sociedad auténticamente humana.

De todas maneras, el mismo documento gubernamental afirma de manera categórica: "Ante los riesgos de la ciencia moderna como poder económico, político y militar, debe erigirse una ética del uso del conocimiento por parte de gobernantes, científicos, tecnólogos, profesionales, educadores y comunicadores, no sólo en la elección de sus objetos, sino en sus métodos, medios y destinatarios."

Los retos están planteados. Nos toca a nosotros, como universitarios, estar a la altura de los mismos.
          

*Apartes de la Intervención Rector de la Pontificia Universidad Javeriana en la Inauguración del VIII Congreso "La Investigación en la Pontificia Universidad Javeriana"                                              

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