Al respecto, Horacio Serpa dice que está satisfecho de que se hayan desmentido todos los infundios que lo vinculaban con el crimen de Gómez Hurtado. También afirma que nunca se reunió con William Rodríguez y que si hubiera pensado en hacerlo, definitivamente no habría sido en la cárcel con Botero. Señala que tendría que ser muy bruto para reunirse en medio del proceso 8000 con un hijo de los Rodríguez Orejuela en la Escuela de Caballería, donde había múltiples testigos y donde quien entraba tenía que registrarse con su nombre y número de cédula. Señala que le despierta suspicacia que la otra persona que Rodríguez pone de testigo, Jairo Chavarriaga, está muerta y que no entiende quien está detrás del intento de revivir un escándalo que, para bien o para mal, es una página doblada.
Durante semanas se había rumoreado que el hijo de Miguel Rodríguez Orejuela, William Rodríguez, podría vincular a Horacio Serpa con el magnicidio de Álvaro Gómez Hurtado. El narcodelfín declaró ante un juez en Estados Unidos, sin embargo, que no tenía ningún conocimiento de esa situación. Lo que sí hizo fue decir que se había reunido con el dirigente liberal, con Fernando Botero y con el excongresista liberal Jairo Chavarriaga en la Escuela de Caballería cuando Botero estaba detenido ahí. El propósito de la reunión sería manifestarle al gobierno de Samper que era un absurdo jurídico considerar el enriquecimiento ilícito un delito autónomo mientras no estuviera demostrado el origen ilegal del dinero. Agregó que el Cartel de Cali había aportado 10 millones de dólares para esa campaña.