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| 11/26/2009 12:00:00 AM

Periodismo y Libertad de expresión

La libertad de expresión es la piedra fundamental de cualquier democracia. La libre circulación de las ideas es lo que permite que los ciudadanos descubran qué sociedad quieren, cómo participar y cómo tomar decisiones.

Y es a los medios de comunicación a los que las sociedades encomiendan desempeñar el papel estelar en garantizar que la gente esté bien informada. En la democracia colombiana en construcción, con instituciones débiles y asediadas por el crimen y la violencia armada, se requiere de mayor libertad para indagar, conocer las decisiones del poder, vigilarlas y ponerlas en el foro público para el debate. De ahí que en Publicaciones Semana tomemos en serio esta responsabilidad de varias maneras. La más fundamental y cotidiana, la de hacer nuestro mejor esfuerzo por ir más allá del registro oficial de los acontecimientos, con periodismo de calidad, investigativo, dispuesto a asumir posiciones fuertes para guiar a la opinión, incluso a veces a riesgo de ir en contravía de la mayoría.

De otra parte, Publicaciones Semana ha emprendido acciones para ensanchar o proteger la libertad de prensa. Es el caso del Proyecto Manizales, por el cual convocamos a otros medios de comunicación para investigar el asesinato del subdirector de La Patria, entre otros casos de ataques contra la prensa. Así mismo, en el 2008 nos unimos a un proyecto de acceso a la información de la Fundación para la Libertad de Prensa (FLIP), que nos asesoró para conseguir información oficial que el gobierno había negado mediante apelación judicial. El caso más exitoso fue uno por el cual la revista SEMANA pidió información al Ejército sobre las condiciones de la muertes de dos jóvenes mineros, y cuando esta fue negada, interpuso una tutela que fue escogida por la Corte Suprema de Justicia y fallada en favor de la revista, con lo que obligó al Ejército a entregar la información.

El Premio al Coraje de un Periodista, que hace parte de los galardones del Premio al Periodismo Regional Semana-Petrobras, es un reconocimiento a aquellos periodistas que en Colombia corren los mayores riesgos al intentar informar con libertad e independencia acerca de lo que está sucediendo en las regiones, donde realmente se puede decir aquello de que los medios hacen parte del campo de batalla.
Varios periodistas de Publicaciones Semana participan además en diversas organizaciones de defensa de la libre expresión o que abogan por un mayor acceso a la información pública, como el Consejo de Redacción, y además algunos imparten cursos y talleres periodísticos a estudiantes y colegas en el país y en el exterior para compartir e impulsar las herramientas profesionales que permitan hacer un mejor uso de ese derecho de informar que nos ha encomendado a los medios la sociedad colombiana.

Falta mucho para que en Colombia se pueda hablar de una prensa del todo libre e independiente. La violencia contra medios y periodistas, una de las peores del mundo, las presiones económicas, las dificultades laborales, entre otras, son las principales causas de la autocensura en Colombia, según lo documentó hace unos años un estudio del Comité para la Protección de Periodistas de Nueva York. Por eso el reto de mantener un espíritu libre e independiente frente a presiones, a veces peligrosas, sigue siendo el desafío de los medios colombianos, entre ellos, por supuesto, Publicaciones Semana.

“Creo que el sueño de cualquiera que sea o quiera ser columnista en Colombia es que un día le abran un espacio de opinión en la revista SEMANA. Por lo menos ese era el sueño mío desde que era muy joven, y se me cumplió hace seis años, en el 2002, cuando Alejandro Santos me ofreció una página semanal en esta revista, la más leída del país. Es como un milagro que a uno le paguen bien por el simple placer de publicar sus ideas cada ocho días. Hicimos un pacto: yo podía escribir lo que quisiera sobre cualquier tema, y la revista no iba a interferir en mis opiniones. Mis únicos límites serían los que me impusieran la honestidad intelectual y mi propia conciencia. La revista cumplió estrictamente lo pactado y durante estos años me dio una libertad absoluta, sin un solo regaño, sin comentarios insidiosos, incluso sin halagos. Yo espero haber hecho lo propio. No creo que se le pueda pedir más a una relación profesional; este era lo que se dice un buen matrimonio”.

Héctor Abad, “La Despedida”

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