La protección del agua, la conservación del medio ambiente y la preparación frente a los efectos del cambio climático fueron el eje de la formación que culminaron más de 390 habitantes del territorio de la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR).
Los participantes recibieron capacitación para desarrollar iniciativas que contribuyan a mejorar las condiciones ambientales de sus municipios y fortalecer la respuesta de las comunidades ante fenómenos climáticos.

Formación para responder a los retos ambientales
La nueva cohorte hace parte de la Escuela del Agua y Cambio Climático, un programa impulsado por la CAR en alianza con la Universidad Jorge Tadeo Lozano, cuyo propósito es fortalecer los conocimientos de ciudadanos y líderes comunitarios para que puedan promover acciones de protección ambiental en sus regiones.

Los participantes cursaron diplomados enfocados en temas como el cuidado del agua, el uso responsable del suelo y las estrategias para adaptarse a los cambios que generan fenómenos como El Niño y La Niña. Estas capacitaciones buscan que los conocimientos adquiridos puedan convertirse en soluciones aplicables dentro de cada comunidad.
El territorio de la CAR comprende 98 municipios de Cundinamarca, seis de Boyacá y la zona rural de Bogotá, áreas que en los últimos años han enfrentado los efectos de la variabilidad climática, reflejados en temporadas de sequía o de lluvias intensas.
Una apuesta por líderes con impacto en sus municipios
Además de la formación académica, el programa promueve que cada participante diseñe una propuesta para atender alguna necesidad ambiental identificada en su territorio.
Las iniciativas abarcan proyectos relacionados con la conservación de fuentes hídricas, el manejo sostenible de los recursos naturales y estrategias para fortalecer la capacidad de las comunidades frente a los cambios del clima. De acuerdo con la CAR, las mejores propuestas recibirán acompañamiento para facilitar su implementación.
Como parte del proceso, cerca de 600 estudiantes también participaron en 22 recorridos técnicos por distintos municipios, donde conocieron experiencias de conservación ambiental y gestión del agua desarrolladas en diferentes localidades.
Educación para fortalecer la adaptación al cambio climático
Desde la Universidad Jorge Tadeo Lozano destacan que este tipo de iniciativas buscan que el aprendizaje tenga un efecto directo en los territorios y no permanezca únicamente en el ámbito académico.
En ese sentido, Édgar Jiménez, decano de la Facultad de Ciencias Naturales e Ingeniería de la Universidad Jorge Tadeo Lozano, aseguró que “el cambio climático exige respuestas construidas desde el conocimiento y el trabajo conjunto con las comunidades”.

El directivo agregó que “esta alianza permite que la educación trascienda las aulas y se convierta en una herramienta para transformar los territorios y fortalecer su capacidad de adaptación”, al referirse al impacto que busca generar la Escuela del Agua y Cambio Climático.
Un programa que sigue creciendo en la región
La Escuela del Agua y Cambio Climático ha ampliado su cobertura desde su creación y ya ha llegado a 87 municipios del territorio CAR. Con la certificación de esta nueva cohorte, el programa se acerca a las 3.000 personas formadas en temas relacionados con la protección ambiental y la gestión sostenible de los recursos naturales.
Quienes finalizaron satisfactoriamente los diplomados también podrán homologar parte de los estudios realizados para continuar su formación en programas de pregrado y posgrado de la Facultad de Ciencias Naturales e Ingeniería de la Universidad Jorge Tadeo Lozano.
Al hacer un balance del alcance de la iniciativa, el decano Édgar Jiménez señaló que “con esta nueva cohorte, la Escuela del Agua y Cambio Climático se acerca a las 3.000 certificaciones entregadas en municipios de Cundinamarca, Boyacá y Bogotá rural, consolidándose como uno de los programas de formación ambiental más amplios del centro del país”.
