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| 4/2/2016 12:00:00 AM

La guerra apenas comienza

Caso cerrado en el pleito entre el FBI y Apple por abrir el iPhone de unos terroristas. Pero fue solo un primer episodio del conflicto entre gobiernos versus industria por el derecho a la privacidad.

En un efectobúmeran, el FBI logró reunir en su contra un gran movimiento de la industria y la opinión pública en defensa del derecho a la privacidad en las comunicaciones. El FBI, adicto como todas las autoridades policiales del mundo a espiar a los ciudadanos, esgrimió el argumento de la lucha contra el terrorismo para intentar hacerse con una llave maestra que le permitiera acceder a cualquier teléfono iPhone. Ya Edward Snowden, el exagente de la NSA que reveló secretos sobre el espionaje electrónico norteamericano, había dicho que el FBI en realidad no necesitaba de Apple para romper la encriptación del móvil. Teorías conspiratorias aparte, prestigiosos analistas de seguridad digital sospechan que el FBI buscaba algo más que revisar el teléfono del terrorista cuando llevó el caso a los estrados judiciales. “La batalla Apple-FBI ha terminado, pero la nueva ‘cripto-guerra’ apenas comienza”, tituló la revista Wired, cuando se supo que el FBI retiró la demanda contra Apple y anunció que logró romper el código de seguridad del terminal del terrorista Syed Farook, autor del atentado en San Bernardino en diciembre pasado.

La presión que sobre el gobierno aplicaron sectores cada vez más amplios de la opinión pública norteamericana, incluidos políticos y personalidades; así como la férrea posición de Apple, que se negó a crear una puerta trasera en su sistema operativo para que el FBI pudiese acceder, y el respaldo que recibió de las grandes tecnológicas (Microsoft, Google, Facebook y demás) contrastan con el apoyo del que gozaban las políticas públicas de espionaje a los ciudadanos desatadas tras los atentados del 11 de septiembre. Pocos se opusieron entonces a Carnivore, el poderoso sistema de espionaje electrónico creado por el FBI. Pero la percepción pública sobre el derecho a la privacidad ha cambiado y también la actitud de las empresas tecnológicas, que en ese punto se han desmarcado de los intereses de los gobiernos. En la guerra entre el Estado, que quiere controlar y vigilar, y el mercado, que quiere la confianza de los usuarios, “gana el mercado”, concluyó el analista español Enrique Dans.

Cerrado el caso, la pregunta es ¿si ya es posible romper la encriptación de un iPhone, en dónde queda la seguridad de los datos de cualquier usuario? Hay que considerar varios ángulos: no existe sistema de encriptación imposible de romper. La mayoría de fabricantes ofrecen recompensas a quien encuentre fallos de seguridad en sus productos, algo que se rumora comenzará a hacer también Apple, una de las pocas compañías que no participa hasta ahora de esta estrategia de control de calidad. El FBI no quiso revelar el método por el cual logró acceder al teléfono de Syed Farook y solo dijo que recibió ayuda de un tercero, que el diario The New York Times cree que es la empresa Cellebrite, que firmó un contrato con el FBI justo pocos días antes de la noticia y que ofrece servicios de seguridad forense digital. Pero en todo caso, se trataba de un iPhone 5c, un equipo ya obsoleto en el catálogo de Apple, que utilizaba una contraseña de cuatro dígitos. Los actuales iPhone 6s utilizan contraseña de seis dígitos, lo cual incrementa exponencialmente la dificultad. Pero los teléfonos recientes, tanto de sistema operativo iOS como de Android, funcionan con mecanismos adicionales de encriptación, como la huella dactilar y el reconocimiento de rostro, que son aún más potentes. No obstante, habría bastado poner el dedo índice del cadáver de Syed Farook para ingresar, si se tratara de un iPhone 6s o de un Samsung Galaxy 6.

Finalmente, la muestra más clara de la guerra que ha comenzado entre la industria y los gobiernos en cuanto a derecho a la privacidad la proporcionó Google, que la semana pasada, justo cuando se cerraba el caso Apple, anunció su herramienta para advertir a los usuarios del correo GMail si están siendo vigilados por un gobierno. Así como suena. Cuando Google detecta que un gobierno intenta acceder a una cuenta de correo advierte al usuario de dicho intento. En las estadísticas de la empresa, solo el 0,1 por ciento de sus usuarios reciben esta notificación, generalmente periodistas y activistas políticos. Esto no gustará para nada a gobierno alguno, por ejemplo, al gobierno chino que está creando un sistema de análisis ‘precrimen’, al estilo de la película Minority Report, basado en big data e inteligencia artificial, para detectar potenciales activistas opositores.

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