Martes, 6 de diciembre de 2016

| 2016/10/19 22:38

“Ni Facebook ni Twitter se pueden lavar las manos con el ciberacoso”: Ministro de las TIC

El ministro de las TIC, David Luna, aseguró que las redes sociales también son responsables a la hora de prevenir los abusos contra usuarios. Se abre un nuevo frente de debate.

“Ni Facebook ni Twitter se pueden lavar las manos con el ciberacoso”: Ministro de las TIC Foto: Guillermo Torres - Semana

No es usual que el ministro de las TIC haga declaraciones polémicas. Desde que David Luna llegó al cargo en 2015, siempre ha sido medido en sus palabras, casi milimétrico. Pero durante el foro ‘Conductas de los estudiantes en redes sociales digitales’, organizado por la Universidad de los Andes, el ministro entregó una declaración digna de titulares.

En una de sus intervenciones durante el foro, Luna aseguró que “las grandes plataformas no se pueden lavar la manos” a la hora de ayudar a prevenir y controlar los casos de ciberacoso que se han propagado como una pandemia en el tiempo reciente y que han cobrado la vida de más de una decena de jóvenes en Colombia. Para el ministro, redes como Facebook o Twitter son “corresponsables” por los comportamientos que tengan los usuarios en sus espacios.

Lo que plantea el ministro es un tema de análisis mundial. ¿Qué tanta responsabilidad tienen las plataformas en los casos de ciberacoso? La posición de autoridades como el ministro señalan que redes como Facebook o Twitter (donde más fácil es propagar las amenazas) tienen la tecnología suficiente para identificar a los usuarios peligrosos, pero se han quedado cortas a la hora de censurar mensajes ofensivos de los círculos cercanos de las víctimas.

Actualmente, plataformas como Facebook utilizan poderosos robots que son capaces de predecir las marcas que más quieren lo usuarios o señalar los amigos que más van a frecuentar en las próximas semanas. Pero estos potentes algoritmos no han sido capaces de prevenir mensajes ofensivos contra menores de edad o grandes cantidades de perfiles falsos que propagan diferentes formas de violencia cibernética. “Es una paradoja que los robots de Facebook o Twitter solo sirvan para vender, pero no ayuden a prevenir casos violencia en la web”, aseguró un experto en seguridad digital a Semana.com.

En todo el entorno web, las recomendaciones apuntan al control personal. El ministro Luna aseguró que la “autorregulación no es suficiente”. No le falta razón al funcionario. La responsabilidad de protegerse en la red ha recaído en los propios usuarios, que han tenido que aprender a los golpes los peligros de tener una cuenta en una red masiva. Para Edgar Rojas, experto en temas de seguridad informática, “básicamente, los usuarios no deben hacer en el mundo cibernético lo que no haría en el mundo real”.

El escenario que planteó el ministro abre un espectro amplio de debate. El mensaje que llega desde las plataformas es que “las redes son neutras” y son los usuarios los que le dan un buen o un mal uso. Sin embargo, esta lógica no deja satisfechas ni a las autoridades, ni a los propios usuarios que cada día ven cómo los acosos en redes crecen como una avalancha incontrolable.

Y en medio de esa anarquía, en la que Facebook, Twitter o Instagram se hacen los de la vista gorda, los más afectados son los niños y jóvenes. Los índices de ciberacoso en países emergentes como Colombia aumentan cada año y los casos reportados usualmente involucran a menores de edad que pasan por edades escolares. En el caso de los adultos, los conflictos que comienzan en el terreno físico se trasladen a la espacios en la web, pero en el caso de los niños y jóvenes el ciberbullying es una cuestión más virtual, y aún así más grave.

Problema mayor

Según el estudio Growing Up Online – Connected Kids, llevado a cabo por Kaspersky Lab e iconKids & Youth, el acoso cibernético es una amenaza mucho más peligrosa para los niños de lo que muchos padres creen. Las consecuencias para la mayoría de los jóvenes víctimas de acoso en línea incluyen serios problemas con la salud y la adaptación a la sociedad.

El ciberacoso es la intimidación intencional, la persecución o el abuso que los niños y adolescentes pueden encontrar en Internet. Curiosamente, los niños de 8 a 16 años de edad son más cautelosos con esta amenaza que sus propios padres. Según el estudio, el 13% de los niños y el 21% de los padres consideran que es inofensivo. Al mismo tiempo, el 16% de los niños encuestados tienen más temor de ser intimidados en línea que fuera de línea, mientras que la mitad (50%) temen de igual manera el acoso en la vida real y en la virtual.

“Los padres no deben restar importancia a los peligros del acoso cibernético. A pesar de que el estudio encontró que sólo el 4% de los niños admitió ser intimidados en línea (en comparación con 12% en la vida real), en 7 de cada 10 casos las consecuencias fueron traumáticas”, aseguró Andrei Mochola de Kaspersky.

El acoso en Internet afectó seriamente el bienestar emocional de los menores de edad: los padres de un 37% de las víctimas informaron de una disminución en la autoestima, el 30% observó un deterioro de su rendimiento en el colegio, y el 28% mencionó la depresión. Además, el 25% de los padres dijo que el acoso cibernético había interrumpido los patrones de sueño de sus hijos y le había causado pesadillas 21%. Otro 26% de los padres notó que sus hijos habían comenzado a evitar el contacto con otros niños, y el 20% descubrió que sus hijos sufrían de anorexia.

Expertos señalan que, al final, la tecnología no debe ser etiquetada como algo bueno o malo, sino como algo natural que sucede en el mundo de los niños y las niñas. “Es importante anotar, que el tiempo adecuado para el uso de esta herramienta, debe darles la posibilidad de hacer otras actividades para su desarrollo, se deben formar hábitos donde no haya excesos en ningún tipo de tarea.”, puntualizó la psicóloga Marcela Castañeda.

¿Qué hacer?

La pregunta que surge es, ¿deben las autoridades sancionar a las plataformas por posible complicidad con los casos de ciberacoso? El tema está siendo debatido a nivel mundial. En Irlanda, por ejemplo, una joven denunció a Facebook por permitir que un hombre difundiera fotos de ella desnuda cuando apenas tenía 14 años. A pesar de las argucias legales que trató de imponer la red, un juez abrió el caso y dictará sentencia en contra del agresor y la propia plataforma.

El tema es que cualquier sanción o sentencia sería abrir una caja de pandora. El poder de las redes sociales no sólo se queda en número de usuarios, con los recursos que tienen empresas como Facebook, los gobiernos deciden no emprender batallas con monstruos que después no podrán controlar. Al menos en Colombia, el ministro de las Tecnologías, por lo menos habló de frente de un tema al que muchos le rehúyen en el mundo.

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