Lunes, 5 de diciembre de 2016

| 2015/08/10 19:46

En Bogotá los jóvenes se conectan desde los 9 años

Un estudio de la Universidad de La Sabana reveló que a partir de los 9 años los niños acceden solos a internet y abren cuentas personales en redes sociales. ¿Oportunidad o amenaza?

El 68 % de los adolescentes se conecta a internet todos los días. Foto: Archivo Particular

La conexión temprana a internet parece inevitable en un entorno cada vez más individualizado y menos personal. De acuerdo con un diagnóstico que hizo la Universidad de La Sabana, la edad promedio de iniciación de acceso a las nuevas tecnologías y las redes sociales es de 9 años en la capital del país. Una edad que se puede considerar tardía si compara con países desarrollados como Estados Unidos, que en promedio tienen una conexión inicial a los 6 años.

Frente a los tiempos de uso, el informe entregó datos que pueden ser alarmantes: el 68 % de los adolescentes se conecta todos los días; el 30 %, entre tres y seis días, y sólo el 2 %, entre una y dos veces a la semana; ninguno de los jóvenes entrevistados reportó no conectarse al menos una vez.

En cuanto a los objetivos de la conexión de los jóvenes bogotanos, el estudio reveló que el 45 % se conecta para hablar con amigos; el 19 %, para jugar; el 13 %, para descargar música; el 12 %, para hacer trabajos; el 7 %, para buscar información; el 3 %, para conocer gente, y el 1 % para ver pornografía.

En cuanto a las percepciones de los riesgos que tiene internet, el 95 % de los entrevistados temen ser víctima de chismes; el 89 %, de críticas; el 86 %, de burlas y el 83 %, de pornografía. En medio de estas frías cifras, los expertos, una vez más aconsejan acompañar a los jóvenes durante sus tiempos de navegación y en casos específicos prohibir el acceso a la web.

Una vez más surge la duda de siempre: ¿a qué edad puede ingresar un niño a internet? Diferentes estudios aseguran que es inevitable que los más pequeños accedan a la web desde dispositivos móviles, por lo que en vez de acudir a la prohibición, los padres deben enfocar sus esfuerzos en el acompañamiento y la pedagogía.

Quiéranlo o no, los papás deben saber a cuáles redes pertenecen, quiénes son sus amigos y hasta dónde llega el alcance de lo que hacen en el mundo virtual. Varios sicólogos de familia explican que la única forma en que los niños en edades tempranas puedan tener experiencias positivas en la red es “yendo un paso más adelante”. En estos casos el don de la anticipación resulta ser primordial.

“Hoy en día un niño de 7 años ya sabe utilizar tabletas y teléfonos inteligentes mejor que cualquier adulto y los más seguro es que se acerque a internet para ver videos o chatear”, explica el psicólogo Jhon Rubiano. Agrega, además, que los padres deben desarrollar una especie de sexto sentido para saber qué hacen sus niños frente al computador.

Entre los imaginarios que deben dimensionar los padres está uno muy común: los adolescentes fortalecen su vida social cuando están conectados en internet. Los más pequeños encuentran en la red un sitio para hablar y compartir lo que no logran en sus espacios diarios de interacción. En este punto, los padres deben reconocer que este ‘exceso’ de confianza se puede convertir en la mayor amenaza.

De acuerdo con cifras de Red Papaz, en la plataforma Te Protejo se han recibido 15.222 reportes, de las cuales el 48 % se refieren a casos de pornografía infantil; 3%, casos de intimidación escolar; 4 %, de ciberacoso. Este tipo de amenazas son las que tienen que contrarrestar los padres con diálogo y didáctica.

El estudio de la Universidad de La Sabana hizo hincapié en otro punto neurálgico: respecto a qué tanto se desinhiben en la red, el 80 % se sienten más libres cuando están conectados, pero no hasta el punto de comportarse de forma diferente a como son en realidad.

Sumado al estado de inhibición que viven los niños en la red está el factor del anonimato, especialmente en los chat; el estudio reportó que el 20 % de los jóvenes consultados han actuado como si fueran otra persona con el fin de entretenerse, sin afectar a los demás.

¿Qué hacer?

En términos de uso seguro de internet, existen cuatro reglas de oro que todos los niños deben interiorizar para tener una navegación responsable:

1. Contarle a un adulto de confianza si algo lo hace sentir triste, asustado o confundido relacionado con mis interacciones en la web.

2. Preguntarle a un adulto de confianza antes de intercambiar información como mi nombre, dirección o número de teléfono.

3. No encontrarse en persona con nadie que haya conocido en internet

4. Usar siempre buenos modales en el ciberespacio y no ser grosero ni ofensivo en línea.

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