Sábado, 3 de diciembre de 2016

| 2015/08/24 17:05

Las lecciones que deja la infiltración a Ashley Madison

El robo de información que sufrió el portal de citas generó chantajes y dos posibles suicidios. La privacidad en Internet está en jaque. ¿Podrían acceder también a los datos de Whatsapp y Facebook?

Las lecciones que deja la infiltración a Ashley Madison Foto: Ap

La noticia de la intrusión de hackers en Ashley Madison, un portal que se anuncia con el eslogan “la vida es corta, busca un amante” ha conmocionado al mundo. La posible filtración de las identidades y las preferencias sexuales de más de 39 millones de personas alrededor del globo se está convirtiendo en un problema se seguridad. La crisis dimensiona el poder que tienen los piratas informáticos y el peligro que corre la información personal que se deja en Internet.

¿Qué repercusiones puede tener? El límite comienza a conocerse por estos días. Autoridades en Toronto (Canadá) ya reportan que usuarios están denunciando chantajes. También se han registrado dos suicidios que posiblemente estarían relacionados con esta gigantesca intromisión que fue calificada como “uno de los robos de datos más grande del mundo".

La empresa matriz de Ashley Madison, Avid Life Media Inc, ofreció una recompensa de medio millón de dólares a cambio de informaciones que permitan detener a los miembros de un grupo que se infiltraron en el portal. Por su parte, los ciber-intrusos acusaron a los propietarios del portal de engaño e incompetencia y dijeron que la compañía rechazó sus demandas de que lo cerraran.

En la mitad de esta pelea quedaron alrededor de 39 millones de usuarios que tienen sus nombres, sus costumbres y sus secretos más íntimos expuestos en un buscador a la vista de todo el mundo sin nada qué puedan hacer. La intromisión a Ashley Madison presentó de cuerpo entero el flagelo de la privacidad en internet.

El funcionario policial Bryce Evans, de Toronto, explicó que la intrusión ha tenido "una enorme repercusión social y económica". La información que por estos días está rodando sin discriminación "Nos afecta a todos. Hablamos de familias, niños, esposas, compañeros", dijo Evans.

Ningún sistema es 100 % seguro

Los expertos en seguridad informática tienen una pelea histórica entre ellos: ¿existe alguna plataforma que no esté expuesta al robo de datos? Las empresas digitales contratan ‘contrahackers’ para salvaguardarse de los ataques de los delincuentes, pero los esfuerzos, como quedó demostrado, siguen siendo cortos.

Plataformas como la de Ashley Madison invierte millones de dólares  en seguridad, pone filtros casi infranqueables para salvaguardar la información personal de sus usuarios, sin embargo cayeron ante la insistencia de un equipo que se autodenominó ‘Imapct Team’ y convirtió esa data como objetivo militar.

Existe una realidad irrefutable, cualquier plataforma tiene un punto débil, así sea mínimo y por ahí se puede filtrar la información. Los hackers aducen varias motivaciones para robar datos: desde diversión hasta extorsión, algunos llegan al extremo de ver la información de los demás como un objeto de diversión.

Autorregulación

Pero la lección más importante que deja el episodio Ashley Madision tiene que ser para los usuarios. Internet, a diferencia de la percepción generalizada, no sólo monetiza con dinero también lo hace con algo más valioso: información personal. Redes de citas, por ejemplo, conocen lo más profundo de sus gustos hasta las más oscuras perversiones.

No se trata de dejar utilizar estas plataformas, cada quien es libre de hacerlo, se trata de dimensionar qué tan importantes son los datos que entrega día a día. De fondo, los usuarios deberían entender que las redes sociales o los foros en que participan no recolectan sólo correo o números de teléfono, en realidad guardan gustos, temores, preferencias y sobre todo modos de vida.

A partir de lo ocurrido con Ashley Madision varios sectores se han cuestionado ¿qué pasaría si logran irrumpir en Twitter? O mucho peor ¿si logran acceder a las bases de datos de Facebook o WhatsApp? Los tesoros que están guardados en esos fríos servidores podrían cambiar la historia de vida de cualquier persona y algo quedó plenamente demostrado ningún sistema, plataforma o red social es infalible.

De hecho, los propios expertos insisten en que el eslabón más débil en la protección de datos son los mismos usuarios que en la mayoría de los casos entregan casi inconscientemente la información. La única solución realmente viable parece ser la verdadera autorregulación.

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