Martes, 27 de septiembre de 2016

| 2016/09/21 21:26

Las lecciones que dejaron los Emmy a la industria televisiva

Si algo quedó claro después de una nueva edición de los premios Emmy es que ahora los usuarios sólo buscan contenidos de calidad Premium sin importar horario o plataforma.

Ganadores de la 68ª edición de los premios Emmy. Foto: AFP

Las plataformas bajo demanda arrasaron por segundo año consecutivo en los premios Emmy. Para los usuarios es un hecho que pasa desapercibido, pero para la industria de la televisión es una señal del momento histórico y de ruptura que debe atravesar en poco tiempo. Que Netflix y Amazon hayan impuesto un modelo de contenidos de altísima calidad hizo que la relación entre los usuarios y los canales cambie radicalmente.

La ruptura es tal que no son pocos los que se preguntan si la televisión tradicional se quedó relegada solo a la transmisión de los eventos en vivo. Los premios Emmy volvieron a premiar a las producciones épicas, que gastan miles de millones de dólares en producción, libretistas y actores. Contenidos que pueden ser vistos en cualquier momento, en cualquier dispositivo (con internet) y cualquier lugar. La revolución que quedó plasmada en los Emmy llega a tal punto que hoy la famosa franja ‘prime time’ desapareció.

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Además de ganar decenas de premios, la revolución Netflix hizo que para los usuarios todo horario será horario Premium. Antes, los productores de contenidos desarrollaban sus franjas de acuerdo con horarios y segmentos de público. De hecho, la inversión fuerte de los canales se realizaba para aquellas producciones que congregaban más público después de las ocho de la noche.

El problema es que muchos canales siguen con el mismo modelo y los usuarios fueron los que cambiaron. La relación entre los televidentes y la TV lineal desaparecieron en lo que respecta a series, novelas hasta los realities. Quienes producen contenidos deben ver lo que ocurrió en los Emmy en 2016 como una fórmula para su supervivencia. Hoy, todas las producciones que salgan al aire deben cumplir estándares que hace cinco años no existían.

Cada producción deber tener característica de universalidad y ajustarse para ver en cualquier momento. Y eso sólo se puede lograr con inversión en actores, historias e innovación narrativa. Considerar la realización de producciones para las franja de las dos de la tarde, por ejemplo, es pensar de forma obsoleta. Ese tipo de interpretaciones quedaron en la historia. Hoy, todo el día es prime time.

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La violencia se impone

Los canales de cable como HBO utilizan la violencia y el sexo desde hace tiempo para atraer a los telespectadores en medio de una oferta cada vez más saturada.

En 1997, la serie "Oz" -sobre la vida en una prisión de alta seguridad- no escatimó en cabezas decapitadas ni genitales arrancados. Luego, con "Los Soprano", sobre la vida de un jefe mafioso con dudas existenciales, se abrió a principios de los años 2000 una era en la que las series de gran calidad tenían una constante: la brutalidad.

Vinieron entonces "Breaking Bad", sobre un profesor de química devenido en traficante de metanfetamina, y "The Wire", sobre el tráfico de drogas, además de los gángsters de "Boardwalk Empire" y los asesinos en serie de "Dexter".

Esta ferocidad contaminó a los grandes canales, que lanzaron entre otros el thriller "Hannibal" sobre el célebre psicópata. El subgénero de los zombis y los vampiros también tuvo su edad de oro con el éxito de "The Walking Dead", que batió récords de audiencia en el mundo, o "The Strain".

Mike Flanagan, director de la cinta de horror "Ouija: Origin of Evil" (2016), dice que la violencia intensa, sangrienta, las torturas y las violaciones se han banalizado en las horas de mayor audiencia desde principios del siglo XXI. "Nos hemos des-sensibilizado".

¿Es esta irrupción de la brutalidad un síntoma de la sociedad estadounidense? Para Robert Thompson, profesor de cultura popular en la Universidad de Syracusa, "siempre hemos vivido en una sociedad violenta". "La Biblia, la Ilíada, son historias llenas de brutalidad; Shakespeare era violento. Lady Macbeth no puede lavarse la sangre de las manos", recuerda.

Pero para Jonathan Kuntz, "Juego de Tronos" tiene hechizados a millones de espectadores porque su universo fantástico evoca al mundo de la actualidad. "Habla de intrigas políticas y de problemas que recuerdan a los de hoy en día en Estados Unidos y Europa, como el de las familias que luchan por mantenerse en el poder, los conflictos entre distintas etnias, etc".

Mientras, el impacto de las imágenes sobre los espectadores es motivo de controversia: seis organizaciones médicas escribieron al Congreso estadounidense en 2000 que "la violencia en el entretenimiento puede aumentar las actitudes agresivas".

No obstante, para Flanagan, las películas ofrecen al público un "lugar seguro" donde liberar las pulsiones más sombrías de la naturaleza humana.

*Con información de AFP.

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