A simple vista, el mundo vegetal parece estar reaccionando al cambio climático de una manera lógica: las plantas se mudan; sin embargo, una investigación publicada en la revista científica Science revela que este movimiento es un espejismo de seguridad.
Aunque muchas especies logran “viajar” hacia nuevos territorios para escapar del calor, esto no las está salvando de la desaparición definitiva a nivel global. Se estima que, para finales de este siglo, entre el 7% y el 16% de las especies vegetales del planeta estarán en un riesgo crítico de extinguirse.
El engaño de la mudanza vegetal
Científicamente, se habla de “desplazamiento de rango”, que no es más que el intento de las plantas por encontrar un lugar donde la temperatura y la lluvia les permitan seguir viviendo. Si uno observa un bosque local, podría pensar que está ganando diversidad porque llegan especies nuevas de zonas más cálidas.
“A medida que cambian los patrones de temperatura y precipitación, muchas especies se desplazan para mantenerse dentro de condiciones ambientales adecuadas”, señala la investigación.

De hecho, los datos muestran que la riqueza de especies aumentará en el 28% de la superficie terrestre. Pero aquí está la trampa: que haya más tipos de plantas en un jardín o un bosque específico no significa que la especie, como un todo, esté a salvo. El estudio aclara que estos movimientos ayudan a mantener la salud de ecosistemas locales, pero no frenan la pérdida total de biodiversidad en el mundo.
No es falta de pies, es falta de suelo
Durante mucho tiempo se pensó que el mayor problema de las plantas era su lentitud; que el clima cambiaba tan rápido que ellas simplemente no podían “correr” lo suficiente para alcanzar climas frescos. Pero el hallazgo más preocupante es otro: el 80% de las especies en peligro no se extinguirán por ser lentas, sino porque sus hogares simplemente dejarán de existir.
Esto se conoce como pérdida de hábitat inducida por el clima. Es decir, por mucho que una planta se esfuerce en dispersar sus semillas hacia el norte o hacia las montañas, llegará un punto en que no encontrará ningún lugar con las condiciones de suelo y clima necesarias para germinar. El cambio climático está borrando los mapas de supervivencia más rápido de lo que la naturaleza puede redibujarlos.
El mapa del desastre: del Ártico a los trópicos
La situación varía drásticamente según dónde miremos. En el hemisferio norte, especialmente por encima de los 50° de latitud (zonas cercanas al Ártico), el calentamiento es tan agresivo que las plantas están perdiendo la carrera. Allí, la velocidad de calentamiento —que es la rapidez con la que las temperaturas ideales se desplazan geográficamente— es superior a cualquier capacidad de migración natural.

Por el contrario, en partes de Sudamérica, muchas plantas todavía encuentran refugio en las montañas, donde pequeñas subidas hacia las cumbres les permiten encontrar el frío que necesitan sin tener que recorrer miles de kilómetros. Sin embargo, si las emisiones de gases no se reducen drásticamente, incluso las zonas más ricas en biodiversidad, como los trópicos, empezarán a ver cómo sus especies desaparecen masivamente.
Nuevas estrategias para un futuro incierto
Este panorama obliga a los expertos a cambiar su manual de auxilio. Si ayudar a las plantas a migrar (un proceso llamado migración asistida) no es suficiente porque el hábitat final va a desaparecer de todos modos, ¿qué se puede hacer?.
La respuesta la señalan que está en tres pilares fundamentales:
- Protección de refugios climáticos: Identificar áreas que, por su forma o ubicación, se mantienen más frescas y estables a pesar del calentamiento global.
- Bancos de semillas y jardines botánicos: Lo que se llama conservación ex situ (fuera del lugar de origen), que funciona como una “caja negra” o seguro de vida para rescatar el ADN de las plantas antes de que mueran en la naturaleza.
- Reducción de emisiones: El estudio es tajante: si no se frenan los gases contaminantes, el riesgo de extinción se duplicará, afectando no solo a las plantas, sino a toda la historia evolutiva de la vida en la Tierra.
