El acelerado avance de la tecnología ha convertido a la inteligencia artificial (IA) en una herramienta capaz de transformar múltiples aspectos de la vida cotidiana y del mundo laboral.
Su capacidad para agilizar procesos, aumentar la productividad y optimizar el tiempo ha impulsado su adopción en distintos sectores. Sin embargo, también ha despertado inquietudes sobre el impacto que podría tener en el futuro del empleo y en la forma de trabajar.

Su impacto no solo genera inquietud entre los trabajadores, sino que también representa un desafío para las organizaciones. Su alcance es mucho más amplio que el de otras tecnologías, ya que puede incorporarse en casi todas las áreas de una empresa y modificar la forma en que se desarrollan múltiples procesos.
Eric Gorescu, líder de transformación digital de Accenture para Latinoamérica, explicó en una entrevista con el diario argentino La Nación que en los países donde esta tecnología está más desarrollada ya comienzan a observarse cambios significativos en las dinámicas laborales.
Uno de los ejemplos que mencionó está relacionado con el funcionamiento de muchas plataformas de IA, que operan mediante un sistema de tokens que limita la cantidad de consultas disponibles durante un período determinado. Esta característica ha llevado a algunos usuarios a reorganizar sus jornadas de trabajo según los momentos en que esos tokens se renuevan.
“La gente programa su vida basándose en las ventanas de renovación de los tokens. Si se renuevan cada 8 horas, trabajan y cuando se terminan, se ocupan de sus temas personales. Si se renuevan en la madrugada, se levantan a esa hora y siguen trabajando hasta que vuelven a vencerse”, declaró el profesional.

Gorescu también señaló que en las startups de Silicon Valley ya comienza a consolidarse un modelo laboral centrado en el cumplimiento de objetivos y entregables, dejando en un segundo plano los horarios fijos. Aunque esta tendencia todavía no se observa con fuerza en Latinoamérica, considera que terminará extendiéndose en los próximos años.
En cuanto a la adopción de la IA en las empresas latinoamericanas, afirmó que muchas organizaciones todavía la utilizan de manera limitada, enfocándose únicamente en automatizar tareas. A su juicio, el verdadero potencial de esta tecnología está en identificar aquellos procesos donde la intervención humana sigue siendo clave para complementar y potenciar el trabajo colaborativo.
El especialista también destacó que, en un entorno cada vez más impulsado por la IA, las habilidades más valiosas serán contar con una base sólida de conocimientos y saber formular preguntas precisas a los modelos de inteligencia artificial. Esto, explicó, permite obtener respuestas de mayor calidad y aprovechar mejor sus capacidades.

A pesar del avance de la inteligencia artificial, el especialista señaló que muchas compañías aún tienen un amplio margen para fortalecer las habilidades de sus equipos en el uso de estas herramientas. A su juicio, invertir en este tipo de formación no solo facilita la adopción de la tecnología, sino que también puede marcar diferencias frente a la competencia.
De cara a los próximos años, aseguró que la expansión de los agentes de IA provocará una transformación significativa en el ámbito laboral. En ese escenario, explicó, cambiarán los criterios con los que hoy se evalúa el desempeño de los colaboradores y también la manera en que las empresas comparan el costo de las tareas realizadas por personas con aquellas ejecutadas mediante sistemas automatizados.
