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| 2/9/2015 10:00:00 AM

Sistema promete reducir los odiados retrasos en los vuelos

Los controladores de tráfico aéreo del Reino Unido inventaron un nuevo sistema para que las aeronaves que aterrizan sean espaciadas por tiempos y no por distancia.

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BBC
Pero transformar esta idea en un programa aplicable y seguro les llevó cuatro años de estudios a los investigadores del servicio de control de tráfico aéreo británico, NATS por sus siglas en inglés. El sistema fue aprobado y ahora el aeropuerto de Heathrow en Londres será el primero en usarlo.

Viento    

La clave es el viento, que constituye la principal causa de demoras en Heathrow, donde hay retrasos en los aterrizajes al menos 65 días al año.

Si una aeronave vuela con viento en contra, aún si mantiene la misma velocidad tardará más en tocar la pista de aterrizaje.

Para entender por qué pensemos en una situación similar. Si bajamos por una escalera mecánica que sube y ésta se acelera, nos llevará más tiempo descenderla. Un viento fuerte es como una escalera mecánica que aumenta su velocidad.

El nuevo sistema se llama Separación Basada en el Tiempo, Time-Based Separation, o TBS por sus siglas en inglés. El sistema simplemente hace que las aeronaves estén más cerca, por lo que disminuye las demoras.

"En los días ventosos hacemos ocho aterrizajes menos cada hora, durante cada hora del día", dijo Paul Haskins de NATS.

"Con el nuevo sistema basado en el tiempo veremos menos demoras y una operación mucho más resiliente en condiciones de vientos fuertes".

Espacio y velocidad

Actualmente, los controladores de tráfico aéreo adjudican un límite de velocidad a cada avión que se acerca a una de las pistas en Heathrow.

Las aeronaves no deben pasar de 160 nudos o 184 mph cuando se encuentran a cuatro millas de distancia. Esto da tiempo suficiente a los pilotos para desacelerar el avión, desplegar el tren de aterrizaje y dar otros pasos necesarios.

Esto no cambiará. Las aeronaves se mueven en tres dimensiones y miden su velocidad en el aire, no en distancias en tierra. Y el aire se mueve.

Por ejemplo, si volamos sobre el Atlántico rumbo a Europa puede ser que el velocímetro indique una velocidad de 500 nudos en relación al aire.

Pero el viento de cola puede hacer que la aeronave se mueva a 550 nudos en relación al agua.

Vórtices

Para entender el nuevo sistema hay que tener en cuenta los vórtices, flujos turbulentos de aire en rotación espiral generados al paso de un avión.

Si un avión pasa por el vórtices creados por otra aeronave el piloto puede perder el control. Por ello los controladores de tráfico suelen dejar espacios grandes entre los vuelos.

En el caso de aeronaves de grandes dimensiones, como el Airbus A380, los controladores dejan una brecha de seis o siete millas náuticas. Con el Boeing 737, la distancia suele ser de tres millas náuticas.

Pero los investigadores de NATS constataron que los vientos en contra fuertes dispersan estos flujos peligrosos mucho más rápido. Por lo que si el viento es intenso, las aeronaves pueden volar más cerca entre ellas en forma segura.

El viento además cambia constantemente y genera ráfagas. Es por eso que los sensores en los aviones comunican continuamente a los controladores en tierra los cambios en el viento.

Para dar una idea del impacto que podría tener el nuevo sistema basta con ver las estadísticas de Heathrow, donde el promedio es de 40 a 45 aterrizajes por hora.

En condiciones ventosas la cifra puede reducirse a 32. Pero con el nuevo sistema, podrían realizarse hasta 40 aterrizajes por hora.
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