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| 11/24/2014 10:00:00 PM

Uber, el dolor de cabeza de los gobiernos

La discusión en torno al servicio no es exclusiva de Colombia. Varios países se ven a gatas para regular esta plataforma.

No sólo los taxistas de Bogotá han bloqueado calles para protestas en contra de la plataforma Uber. En Madrid, Londrés, Paris, Berlín y Ciudad de México, los transportadores tradicionales también se han movilizado en contra de este servicio que nació en Estados Unidos a mediados de 2009.

En Madrid, más de 13.000 taxistas mostraron su descontento mediante bloqueos de vías. En Londres, la protesta congregó a más de 10.000 de los míticos automóviles negros. En París, la imagen fue similar: 3.000 taxistas parisinos bloquearon varios accesos y vías arterias de la ciudad. 

En Europa, está presente en unas 25 ciudades y 13 países. Tan sólo en el Reino Unido este servicio se considera legal, pero en Londres los servicios sólo se contratan con conductores profesionales. En España, el servicio es prestado oficialmente en Catalunya, pero por ahora no hay ninguna ley que la regule. 

En Madrid, más de 13.000 taxistas mostraron su descontento mediante bloqueos de vías. En Londres, la protesta congregó a más de 10.000 de los míticos automóviles negros. En París, la imagen fue similar: 3.000 taxistas parisinos bloquearon varios accesos y vías arterias de la ciudad. 

Las razones de las protestas son similares en casi todas las capitales. Las agremiaciones de taxistas sostienen que Uber no es sólo una plataforma tecnológica, que se reduce a una aplicación. Para los transportadores de varias capitales este competidor no tiene las regulaciones suficientes y lejos de dinamizar el mercado se convirtió en “un enemigo sin Dios ni ley”.

Por su parte, voceros y defensores de Uber aseguran que esta plataforma además de legal es necesaria “para el beneficio de los usuarios”. De hecho, voceros como Camilo Aparicio, señalan que Uber no es competencia para los taxistas ya que es un servicio mucho más costoso y para un público exclusivo.

Las regulaciones se quedaron cortas

Bien dicen que las innovaciones tecnológicas van tres veces más rápido que las legislaciones que las regulan. Y no es un problema sólo del gobierno colombiano. El denominador común de las protestas es que los transportadores tradicionales le piden a sus respectivos Estados que regule de algún modo este tipo de aplicaciones.

Lo cierto es que las autoridades de los países a donde ha llegado Uber se han visto sorprendidas por los alcances de esta plataforma. Por ahora, todas coinciden en la legalidad de pedir servicios de transporte particular mediante aplicaciones, pero falta la reglamentación para definir o al menos estandarizar el servicio Premium que comercializa esta polémica plataforma.

Es claro que las regulaciones tendrán que beneficiar algún sector, en detrimento de algún interés contrario. Más temprano que tarde, cada país donde se haya establecido Uber tendrá que tomar decisiones de fondo para equilibrar las cargas entre unos y otros. 

La comisaria europea de Agenda Digital, Neelie Kroes, intentó mediar en esta disputa. Fue tajante al explicar que “Uber no es el enemigo de los taxistas” y señaló, además, que es necesario que se tome el camino del diálogo.

En todo caso, las regulaciones que surjan después tan tantas polémicas debe estar encaminada en mejorar la calidad de vida de los usuarios. Veremos en qué termina esta polémica mundial.
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