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| 3/24/2014 12:00:00 AM

¿Qué tan legítimo es invertir en bitcoins?

¿Son ilegales las monedas virtuales? Semana.com le cuenta todo lo que debe saber sobre bitcoins.

El bitcoin, es una moneda digital sin regulador ni intermediario. Funciona para hacer transferencias por internet, como medio de pago para operaciones entre diferentes monedas, para intercambio de bienes o servicios y para almacenar valor como cuando alguien ahorra dólares o euros.

Y aunque Colombia no puede restringir su uso, pues como ocurre en internet, se sale de la jurisprudencia de un país, sí se puede evitar que se hagan transacciones financieras o que un tercero capte recursos de un ciudadano para invertir en bitcoins, con la promesa de aumentar rápidamente su capital.

Como es difícil rastrear una transacción en monedas digitales, este método puede convertirse en vía fácil para lavar dinero y evadir impuestos.

Y aunque de momento no hay quejas que se asocien con este fenómeno, si es materia de investigación por parte de la banca, si las transacciones con bitcoins están relacionadas con la desaparición de dinero de las cuentas bancarias.

Al fin y al cabo, la plata está a un clic de pasar de una cuenta bancaria, al monedero virtual de otro usuario. Y eso lo saben hacer bien los hackers.

Según el diario El Tiempo, la Superintendencia Financiera emitirá este martes una circular en la que declara ilegal las transacciones con bitcoins en el país. La fuente directa no era la Superintendencia Financiera. Semana.com intentó conocer la versión oficial de la entidad y del Superintendente Gerardo Hernández pero no obtuvo respuesta.

Lo cierto es que el Superintendente ha manifestado su preocupación por el tema, especialmente por la dificultad que surge para defender al consumidor.

Dice que en este tipo de transacciones no se puede vigilar qué está pasando con la plata de la gente. Si un usuario pierde su dinero o tiene problemas con una entidad bancaria, la Superfinanciera es la competente para resolver esos conflictos ya que su función es justamente, vigilar las entidades financieras y proteger los derechos de los consumidores.

Pero si estos, deciden transar con bitcoins, la Superintendencia no puede responder. Se sale de su área de competencia.

Así que como no se puede obligar a los ciudadanos a decidir qué hacer con su dinero pero por otro lado hay afán de hacer crecer el capital, la entidad planea ejecutar un programa de capacitación financiera para que la gente sepa dónde invertir su dinero.

La semana pasada la Superfinanciera advirtió de tres negocios de captación ilegal masiva de dinero como Proyecciones e Inversiones DMG, Club de Amigos y Proyecto Yireh 3 3 y recordó a los ciudadanos con la frase “De eso tan bueno no dan tanto”, que se abstengan de participar en estos negocios que prometen rendimientos exorbitantes en corto tiempo.

Esa misma advertencia puede venir con los bitcoins, si se ven como una oportunidad de inversión con crecimiento acelerado garantizado.

La prohibición también puede ser para que los establecimientos comerciales con presencia en Colombia, e incluso el comercio electrónico en páginas locales, no permitan hacer pagos con bitcoins.

Al final, cualquiera puede decidir invertir en esta moneda y generar buenos beneficios en corto tiempo. El riesgo es que de llegar a perder, no hay una entidad a quien reclamarle. Lo ilegal sería el recaudo masivo de dinero de varias personas con una promesa de ganancia.

Freno al crecimiento

Por supuesto, si este sistema no está avalado por la máxima autoridad financiera colombiana, difícilmente crecerá, o por lo menos no lo hará a la luz de lo legal.

Y ese es precisamente el problema que le ven los defensores de la moneda virtual. Carlos Mesa, es el director de la Fundación Bitcoin Colombia. En diálogo con Semana.com, dijo que sería un error que declaren ilegal este sistema ya que lo único que lograrán es que se hagan transacciones ilegales. 

Tecnológicamente no pueden bloquear el sistema, así que al prohibirlo, estarían abriendo las puertas al comercio ilegal y le cerrarían las puertas a las pequeñas y medianas empresas, que pueden ingresar más fácilmente al comercio electrónico con esta moneda, asegura.

A Mesa le sorprendió el anuncio de una posible prohibición, pues el próximo viernes tiene programado un encuentro con los funcionarios de la Delegatura para riesgos operativos de la Superintendencia.

“Ellos mismos me buscaron para hablar sobre el tema y ahora no sé si vayan a cancelarme. Yo esperaría que no tomen medidas hasta no escuchar de nuestra boca, todas las bondades que el bitcoin le puede aportar a la economía”, dijo.

Roberto Borrás, el autorregulador del mercado de Valores, dice que en las bitcoins no tiene competencia algún por tratarse de un tema virtual.

Cristian Lancheros, analista de Divisas, Acciones & Valores, considera que aunque esta moneda esté cobrando fuerza, mientras no esté respaldada por el gobierno, se limita su circulación y se reducen las garantías. “Es difícil verla como una moneda comercial en la medida en que no es emitida por un banco central como la Reserva Federal o el Banco de la República”.

¿Qué ha pasado en el mundo?

Este año las monedas digitales han sido noticia. Lo que ha ocurrido da pie para que en el mundo y en Colombia se trate el tema con pinzas para no repetir, hablando de catástrofes locales, casos como el de la pirámide DMG o InterBolsa.

Rusia las declaró ilegales, China prohibió a los bancos transar con bitcoins pero los usuarios pueden comprarlas y venderlas por internet mientras no se toque a la banca. En Singapur, el sistema no se ve como una moneda sino como una mercancía que igual se compra y se vende y por lo tanto debe pagar impuestos. 

En Japón se determinó que no es una moneda pero se analiza gravarlo como un valor, como ocurre con el oro.
En Estados Unidos, el debate apenas empieza. Este mes, Mt. Gox, una compañía de intercambio de bitcoins, se acogió a la ley de quiebras de ese país, luego de declararse en bancarrota en Japón ya que desaparecieron 850 mil monedas, quedando así con pasivos de 64 millones de dólares, casi el doble de sus activos.

Las declaraciones del homólogo norteamericano de Hernández, el supetrintendente de servicios financieros de Nueva York, Benjamin Lawsky, son tajantes. Dice que es inviable pensar que las monedas digitales desaparezcan, y como está aumentando la cantidad de usuarios, es un tema que no se puede dejar pasar y se hace urgente supervisar lo que está ocurriendo.

El gran temor de Estados Unidos, es el lavado de activos y la evasión de impuestos por medio de este sistema. Pero por otro lado está el temor de establecer una regulación tan restrictiva que haga que las inversiones y las compras se vayan hacia otros países.

El mejor ejemplo de aprobación y convivencia hasta hoy es el de Reino Unido, donde se estableció una herramienta que busca que quienes inviertan en bitcoins, paguen impuestos de 35 % sobre ganancias. De este modo, desde hace un año es permitido hacer transacciones sin problemas.

Comprar con Bitcoins

El mayor desafío es dónde comprar y pagar con monedas virtuales. Todavía son pocos los sitios que lo permiten. Si bien, se puede prohibir que las páginas locales reciban pagos con esta moneda, no se puede restringir el uso en el comercio extranjero.

Aunque las grandes tiendas tradicionales de comercio electrónico como Amazon o eBay no permiten pagar con bitcoins, ya tienen competidores donde este medio de pago es bienvenido.

Tigerdirect.com y Overstock.com son las más populares.
Esta última incluso habla en español. Le ofrece al usuario colombiano pagar con diversos medios de pago y recibir el producto en cualquier lugar del país.

Según Mesa, estas tiendas han cobrado fuerza desde que el mismo gobierno de Estados Unidos ha permitido y promovido el uso de la moneda. A la larga, mientras las compras se hagan en estas tiendas, sea con cualquier moneda, el país y la industria local, siguen creciendo.

Apple por su parte, sacó recientemente de su catálogo la aplicación Blockchain que permitía transar con bitcoins. Todo indica que el cierre se debió a que no es claro en qué países esto es permitido o es ilegal.

En Colombia sobran los dedos de una mano para contar los establecimientos que aceptan pagos con monedas virtuales. Hay un bar en Bogotá, un hotel en Bucaramanga y una litografía en Medellín.

Bitcoin como moneda

El encanto del bitcoin es que además de ser un medio de pago, es una moneda. Tras la quiebra de Mt. Gox, la moneda cayó de inmediato y perdió 23 % su valor, pero al poco tiempo ya se había recuperado.

Los defensores de la moneda dicen que si se tratara de un banco tradicional, el mundo habría colapsado pero aquí, lo interesante es que no hay una entidad externa o una autoridad que ponga las reglas y establezca el valor de la moneda, sino que es el mismo mercado, a punta de oferta y demanda, es el que se encarga de eso.
Lo cierto es que hay usuarios que invierten en bitcoins para especular. Compran monedas, esperan a que su valor suba y luego las venden.

Hay un operador: Secondmarket.com que actúa como canal para inversionistas. Aquí se negocian valores, acciones tradicionales y bitcoins, y por supuesto, se asesora al inversor, lo que fortalece la moneda.

La visión de los defensores locales es mayor. Mesa asegura que en cinco años, Colombia podría ser una potencia económica si entiende estos nuevos modelos que están creciendo en el mundo rápidamente, así que sería un error, “un descache del país si se prohíbe ya que perderíamos muchos años mientras el tema se vuelve a debatir en unos años”.

En Colombia, el Banco de la República no reconoce el bitcoin como una moneda y defiende la fortaleza del peso.
El riesgo es que en una caída del valor de la moneda ¿quién responde?

Temor por lo digital


Dejar pasar esta oportunidad, sería repetir errores que ya ha cometido la industria por no ver el valor de lo digital, dice Mesa. Al respecto hay varios ejemplos, como la bancarrota de Blockbuster por no haber aceptado oportunamente la oferta de compra por parte de Netflix que al final, se llevó el mercado, las noticias de internet que se llevan la audiencia de los periódicos impresos o las tiendas de música digital que acabaron con las discotiendas.

Hoy existen algunos productos de la banca tradicional que perfectamente podría hacer un tercero no bancario, como los giros de dinero. Daviplata es un buen ejemplo de cómo la banca adopta un sistema en el que no cobra comisiones con tal de que el dinero no se vaya a otros negocios ni a otras plataformas.

Es natural que la banca tema que se vuelen sus clientes y empiecen a usar estos sistemas virtuales. Por eso, la propuesta de los defensores del bitcoin es que la banca, los adopte.

Los bancos podrían ofrecer más servicios a sus clientes, con mejores beneficios si se basan en el modelo de las bitcoins. El primero que lo haga, tendrá una ventaja competitiva frente a los demás.

Si una transacción internacional cuesta hoy 50 dólares, podrían valerse de una tasa reducida enviando el dinero por medio del mercado de monedas digitales ya que solo le cuesta 12 pesos, y así trasladarle ese beneficio a los clientes cobrándoles cinco dólares por ejemplo, cuenta Mesa.

Lo cierto es que mientras la Superfinanciera no avale el sistema, la banca no lo implementará jamás pues se deben a este organismo como máxima autoridad del sector.

Pero si no hay bancos que quieran apostarle al sistema, existen otros mecanismos como los puntos de pago Efecty o Baloto que sí están metidos en el negocio y cobran una comisión de 1 % por cada transacción.

Más allá del temor por lo digital, cuando los defensores del bitcoin dicen que esta puede ser una solución efectiva para llegarles a los ciudadanos que hoy no están bancarizados, el sistema se convierte en una clara amenaza para la banca.

¿Cómo opera en Colombia?

En el país es un tema que apenas inicia y es común que se hagan transacciones en efectivo en una cafetería. Hoy apenas 400 personas usan bitcoins eventualmente y solo unas 100 lo hacen de manera regular.

Hoy en Colombia no se pueden comprar monedas digitales con tarjetas de crédito. Existe una plataforma para transar: localbitcoins.com que permite la libre compra y venta de monedas pero solo funciona por medio de transferencia bancaria, Efecty, Baloto o vía Western Union. 

Es decir, el comprador debe ponerse en contacto con el vendedor para obtener los datos, consignar el dinero y de inmediato aparece en la monedera virtual del comprador, la cantidad de monedas que tiene reservadas.

Cuando se haga efectiva la transacción, ya no aparecen reservadas sino disponibles. En ese momento se pueden vender o hacer compras.

En este portal se ofrece una moneda desde 1 millón de pesos en promedio.

Incluso el negocio se mueve de modo más artesanal. Como son pocas las personas que compran y venden y hay ciudades donde solo una persona conoce el tema, las transacciones se hacen cara a cara, en un café se entrega el efectivo o se da el número de cuenta para recibir la consignación.

El perfil típico de los usuarios de bitcoins, son personas con alto conocimiento tecnológico, que quieren hacer llegar sus productos al exterior de manera más fácil, que quieren hacer compras fuera del país pagando menos tasas e intereses.

Y por ser más proclives al riesgo, los hombres predominan este mercado con 80 %.

¿Cómo funciona el sistema?

Hay un plan finito de generación de monedas hasta el año 2140, según explica Carlos Mesa. Es como pensar en la extracción de petróleo que se da hasta que se acabe, o en otros valores como el oro.

Una transacción con bitcoins cuesta 12 pesos que equivale a 0,006 centavos de dólar y a 0,0001 bitcoins. El bitcoin se cotiza en promedio en 560 dólares a la fecha, pero ha fluctuado entre los 200 y los 1.000 dólares.

¿A dónde va a parar ese dinero? Esa comisión es para los mineros, que son quienes se encargan de verificar las transacciones, asegurarlas y crear nuevos bloques bitcoins. Es decir, para la administración del sistema.

Cada 10 minutos se crea una nueva cadena de bloques de 25 bitcoins y se genera un documento contable para que la información de los usuarios sea segura y confiable.

En los primeros cuatro años (desde 2009) se generaban 50 bitcoins cada 10 minutos, hoy son 25, en los siguientes cuatro años se generarán 12,5 monedas cada 10 minutos y así sucesivamente hasta que se termine de minar la cantidad total en el año 2140.

En ese momento se termina la producción de bitcoins pero el sistema sigue funcionando.
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