Miércoles, 27 de agosto de 2014

Los beneficios del iPad en clase

| 2014/01/25 01:00

Los beneficios del iPad en clase

Estudios científicos reportan que las tabletas ayudan a que los estudiantes tengan mejores notas en el colegio. Los expertos hablan de sus beneficios.

Por estos días los estudiantes regresan al colegio y entre los útiles escolares que alistan hay uno que se ha vuelto cada vez más importante: el iPad. Aunque algunos se muestran escépticos de sus bondades y creen que este aparato es un distractor, desde que Apple lo lanzó hace cuatro años varios colegios y universidades lo han adoptado como una herramienta clave para facilitar el aprendizaje, mejorar la enseñanza y, por ende, fortalecer el rendimiento académico. Las experiencias lo corroboran.

La firma Futuresource Consulting reveló en un informe publicado en 2013 que varias instituciones educativas alrededor del mundo están invirtiendo mucho dinero en tabletas para que cada estudiante tenga la suya propia con programas y aplicaciones educativas que complementan sus clases. Varios estudios han demostrado, por ejemplo, que los niños que usan una aplicación conocida como Motion Math mejoran sus calificaciones en matemáticas en un 15 por ciento en promedio.

Aunque la mayoría de las instituciones donde se ha instaurado este sistema están en Estados Unidos, Europa o Asia, en Colombia ya hay algunos avances. En Colombia el Ministerio de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones ha entregado unas 82.000 tabletas a más de 1.000 sedes educativas y, poco a poco, está familiarizando a docentes y alumnos con estos aparatos. El Colegio de Inglaterra, en Bogotá, empezó este proyecto en agosto de 2013 y hasta la fecha ha sido un éxito. Para Yolanda Ramírez, directora de tecnologías de ese plantel, las tabletas motivan a los alumnos a estudiar y resulta más cómodo pues no tienen que “cargar tantos libros pesados en la maleta ni rayarlos. Todo lo hacen en el iPad”. Juliana Mojica, estudiante de noveno grado señala que “con los iPad interactuamos permanentemente con nuestros compañeros y profesores. Además, aprendemos de varias maneras a las que no estábamos acostumbrados, lo cual es muy divertido”, señala.

Hay un sinfín de aplicaciones que resultan idóneas para el aprendizaje, pero las de idiomas o matemáticas registran mayor número de descargas en las tiendas digitales. Esto, sumado a las múltiples funciones de la tableta como grabar audios, videos, imágenes y la conexión a internet, permite tener acceso a mucha más información relativa al tema de la clase y en diferentes formatos. “Aprenden a hablar en público, documentar, argumentar y escribir mejor. El hecho de que sea un medio audiovisual es muy atractivo”, afirma Isabel Camacho, directora del programa Ondas de Colciencias.

Según Andrés Chiappe, docente e investigador de la maestría de Informática Educativa de la Universidad de La Sabana, utilizar estos dispositivos le ofrece al estudiante una serie de herramientas que le ayudan a ser más eficiente. Aplicaciones como Evernote les dejan tomar notas en clases de forma más clara y documentar mejor lo que aprenden. “Hay un abanico de opciones y el proceso es interactivo, didáctico, veloz y preciso. El material que hay en la red y la posibilidad de compartirlo con los compañeros y docentes enriquece el aprendizaje”, dijo Chiappe a SEMANA.

Wilfred W. Fong, de la Universidad de Toronto, ha llamado aulas 3.0, es decir, de tercera generación a este proceso de transformación educativa. Los salones de la primera tenían tablero y tiza, los de la segunda usan computadores y en los de tercera predominan las tabletas y teléfonos inteligentes. Estos forman parte del M-learning (mobile learning), el modelo educativo en el que los estudiantes y los profesores tienen una tableta mediante la cual acceden a todo el contenido de

la clase. Además, en este escenario surgen nuevos conocimientos sobre la marcha debido a que es un “esquema horizontal de diálogo donde el docente y los alumnos están en igualdad de condiciones y aprenden paralelamente”, afirma Camacho.

Otra ventaja de las tabletas es que los padres pueden involucrarse más y acompañar a sus hijos cuando hacen tareas en casa. El Colegio Hove Park en Sussex, uno de los mejor calificados de Reino Unido, adoptó en 2011 los iPad como requisito para las clases. Después de tres años el colegio ha mejorado sus resultados en las pruebas de Estado y según Derek Trimmer, miembro directivo de la institución, el secreto ha sido que usan estos dispositivos dentro y fuera de las aulas. “Lo que más nos sorprendió fue el impacto que tuvo para muchos llevarse el trabajo a casa y compartirlo con sus padres”, señaló al diario The Daily Telegraph. Aunque a algunos les preocupa que estos recursos puedan volver perezosos y distraídos a los estudiantes, hay filtros de seguridad para bloquear los contenidos inapropiados. Siempre que haya un acompañamiento adecuado, los alumnos pueden adquirir más autonomía y ayudar a sus compañeros y profesores a reforzar sus habilidades con las nuevas tecnologías. “El objetivo es integrar y usar la tecnología para mejorar la pedagogía. Aunque la transición toma tiempo, lo más importante es que hasta ahora todos han mostrado su agrado con la metodología”, señaló Ramírez.

Según Do-Hyun Kim, maestra de Diseño de Medios Digitales de la Universidad de Nueva York y autora del estudio The Potential Influences on Pedagogics by Introducing iPad for Smart Education, hace dos años la mayoría de los profesores a los que les habló en conferencias sobre la iniciativa veían como una idea descabellada. Sin embargo, un año después varios colegas “me escribieron para que les explicara más cómo usar aplicaciones en sus clases”, dijo a SEMANA. Lo más importante es que los profesores se capaciten para “rediseñar los currículos y reconocer el uso pedagógico de los dispositivos móviles que poco a poco van a reemplazar los computadores”, señala Chiappe.

Aunque aún hace falta camino por recorrer para que el iPad o las demás tabletas lleguen a la mayoría de instituciones académicas por los costos, los avances que ha habido hasta la fecha son promisorios. Varios países como Corea del Sur o Estados Unidos han invertido para este fin y esperan que entre 2015 y 2017 todos los estudiantes los tengan entre sus útiles escolares.

Sam Gliksman, autor del libro iPad in Education For Dummies, afirma que la tecnología les permite a los estudiantes explorar y conectarse en una sociedad que demanda cada vez más nuevos modos de aprendizaje y enseñanza. Obviamente este no es el único factor que influye en los resultados y el rendimiento académico, pero sí puede ayudar a potenciarlos. “Es indispensable ofrecer a los jóvenes un sistema educativo que satisfaga las necesidades de la sociedad del siglo XXI y las tabletas son clave en ese proceso”, concluye Gliksman.

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