Turismo

Turquía más allá de Estambul. Descubra las maravillas que esconde el país en la región del Mar Negro

Al igual que Estambul, la región de la costa negra esconde siglos de historia. Tradicional, fría y lluviosa, recorrerla es adentrarse en una cultura fascinante.

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1 de julio de 2026 a las 12:42 p. m.
En Turquía se cultiva uno de los tés más orgánicos y menos ácidos del mundo, gracias al clima en el que crece: frío la mayor parte del año, incluso con nieve, pero al nivel del mar.
En Turquía se cultiva uno de los tés más orgánicos y menos ácidos del mundo, gracias al clima en el que crece: frío la mayor parte del año, incluso con nieve, pero al nivel del mar. Foto: Cortesía Archivo Particular

A orillas del Mar Negro, a una hora y 45 minutos de Estambul, crece uno de los tés más orgánicos del mundo. El clima de la región de Rize, lluvioso, nublado y en invierno con nieve – solo 50 días soleados al año– es perfecto para que los cultivos crezcan sin necesidad de fertilizantes. Estas características también lo hacen mucho menos amargo al té que se produce en Sri Lanka y China. Son más de 300 las fábricas instaladas en esta zona de Turquía que comienza a despertar como destino turístico.

Aunque la cultura del té llegó tarde en comparación con el resto de Europa, se consolidó rápidamente y hoy una persona en Turquía puede tomarse más de 20 tazas diarias. Además se exporta a varios lugares del mundo. De hecho, Lipton es uno de sus grandes compradores. Las hojas de té se recolectan tres veces al año comenzando a finales de mayo. 45 días después se recoge la segunda cosecha y a los 45 días la tercera. En las fábricas se separan, procesan y fermentan las hojas.

Toda una experiencia para quienes buscan descubrir el país a través de su cultura y tradiciones más allá de Estambul y su fascinante historia como capital de los imperios Romano, Bizantino y Otomano. Hace diez años era impensable llegar a Rize desde Colombia. Pero desde que Turkish Airlines aterrizó en el país con su vuelo directo Bogotá-Estambul la travesía – unas 20 horas de vuelo en total– dejó de ser imposible.

Historia y gastronomía

Viajar por la región de la costa negra es toda una experiencia cultural empezando por el idioma y el islam. Son decenas de mezquitas las que se asoman entre las verdes colinas donde crece el té. La razón es garantizar que todos puedan rezar cinco veces al día y que los viernes ningún hombre falte para el segundo rezo y así cumplir con el mandato de oír el discurso del imán.

La melodía de las campanas que suenan justo antes de cada rezo forma parte de esas postales inolvidables del viaje.

A una hora en carro desde Rize se esconde la ciudad de Trabzon. También fría y gris, resulta encantadora por su gastronomía e historia. La gente es amable y el cambio de la moneda favorable para perderse entre mercados de especies y ropa.

La comida es extraordinaria: ingredientes frescos y platos típicos como el kuymak, un queso cremoso y espeso elaborado con harina de maíz y mantequilla, que se sirve caliente en un sartén y se disfruta con pan. O el Akçaabat Köfte, albóndigas de ternera a la parrilla con ajo y pan rallado. También está el Hamsili Pilav, un arroz especiado horneado con anchoas. Y de postre, Hamsiköy Sütlaç, arroz cremoso con leche al horno.

Panorámica de Trabzon, una de las ciudades portuarias más importantes de Turquía, ubicada a orillas del mar Negro.
Panorámica de Trabzon, una de las ciudades portuarias más importantes de Turquía, ubicada a orillas del mar Negro. Foto: Cortesía Archivo Particular

Experiencia a bordo

Turkish Airlines no solo acercó Turquía a los colombianos, diseñó toda una experiencia a bordo que permite vivir la cultura turca incluso antes del despegue. En su clase ejecutiva siempre vuela un chef, quien se encarga de supervisar todos los detalles de un menú que permite degustar un poco de los lugares más emblemáticos del país.

A manteles y en varios tiempos se sirve cada comida. Naranjas de Anatolia, higos secos de Aydin, baklava de Gaziantep, queso añejo de Kars, té de Rize, papas de Nevsehir. Cada producto habla de un país diverso, con siglos de historia.

En los aeropuertos, las salas y lounges también crean una atmósfera única. Entre mesas tipo bufé con fruta, panes, quesos y tés que solo se encuentran en Turquía. Un país al que siempre hay que volver.