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| 6/14/2017 3:36:00 PM

El cáncer, un asunto personal

Cada tumor tiene su huella genética particular y por eso hay que conocerla. Pero solo unos pocos pacientes lo logran. ¿Qué hay que hacer?

En la última década los científicos han concluido tres cosas acerca del cáncer: que es una enfermedad genética generada por la acumulación de mutaciones en las células; que hay más de 200 diferentes tipos de cáncer, lo que hace de esta patología una de las más heterogéneas, y que es personal. Eso quiere decir que el cáncer de un individuo, por más que aparezca en el mismo órgano, es diferente al de otro. “El perfil genético de estos tumores, es decir los genes que están conduciendo su desarrollo y progresión son diferentes”, explica a SEMANA el oncólogo Warren Chow.

Esa diferencia indica que el tratamiento oncológico no puede caer en la categoría “una talla es buena para todos”, como sucedía hace unas décadas cuando a la mayoría de pacientes con tumores malignos se les daba la misma receta. Hoy, por ejemplo, se conocen varios subtipos de cáncer de pulmón de acuerdo al ADN del tumor y muchos de ellos tienen un medicamento específico que ataca el marcador principal que hace que tal tumor crezca. Se trata de las llamadas terapias objetivo.

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Por esto, hacer el perfil genético del tumor cada vez es más necesario. “Una de las empresas líderes en este tema es Foundation Medicine, que ofrece secuenciación de 350 genes con los cuales los médicos pueden saber qué subtipo de cáncer están tratando y así tomar mejores decisiones”, dice Chow. “Secuenciar el cáncer es más importante hoy que decir: tengo cáncer de pulmón o de próstata”, agrega.

Un estudio presentado recientemente en la reunión anual de American Society of Clinical Oncology (ASCO) es un ejemplo de esa necesidad. El trabajo, dirigido por David Hyman, médico oncólogo del Memorial Sloan Kettering Cancer Center en Nueva York, reclutó a un grupo de 55 pacientes (43 adultos y 12 niños) con una mutación conocida como TRK, un gen fusión que es el conductor de muchos tipos raros de cáncer, entre los que están el fibrosarcoma congénito, así como un subtipo de cáncer de pulmón y también de esófago. “Cada uno es raro pero si se suman son alrededor de 5.000 nuevos casos al año”, dice Chow.

Hyman les dio larotrectinib, un medicamento objetivo para atacar esta mutación y observó que 78 por ciento de los participantes tuvieron una respuesta positiva que duró más de seis meses, y en algunos hasta dos años. “No importa dónde estaba el tumor sino el gen conductor”, agrega Chow.

Aunque el estudio es pequeño y aún es temprano para conclusiones, “demuestra que este tipo de drogas podría señalar el futuro de la medicina de precisión”, dice Sumanta Kumar Pal, experto de ASCO. Este nuevo acercamiento al cáncer supone la elaboración de un examen de secuenciación genética de los tumores. Sin embargo, según Troy Cox, CEO de Foundation Medicine, solo a un 12 por ciento de pacientes con cáncer avanzado en Estados Unidos se les da un panel multigenético y “en otros países esa cifra es menor”, dijo a SEMANA.

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Los principales obstáculos son que la prueba, que cuesta entre 1.000 y 2.000 dólares, aún no la pagan todos los seguros. También hay falta de conciencia de la necesidad de hacerlos. Según Bonny Addario, sobreviviente de cáncer que creó una fundación para ayudar a otros pacientes como ella, en Estados Unidos aún se ve que a pesar de los avances en los últimos 18 meses en cáncer de pulmón, algunos médicos les dicen a sus pacientes “que pongan en orden sus cosas”, ignorando todos los adelantos actuales. El otro problema es que muchos consideran una pérdida de dinero hacer un examen si apenas hay 14 drogas aprobadas por la FDA para terapias objetivo.

Sin embargo, Cox señala que todos los pacientes se deberían hacer el panel porque aún si no hay ninguna terapia objetivo que se haya creado para su tipo de cáncer “se beneficiarían en algo”. De ese modo, se podría decir que el escenario ideal para los pacientes es que tengan una alteración genética para la cual ya hay una droga. Por su parte, Cox explica que conocer esta información ayuda a enterar al médico sobre cuál podría ser el mejor tratamiento. “En el caso de cáncer de pulmón, si resulta que tengo alto el PDL 1 y además tengo otro marcador que es TMB (tumor mutation burden), ayudará al médico a usar una inmunoterapia en lugar de quimioterapia”, señala. En ese sentido es como un mapa que ayuda a encontrar el mejor camino para atacar el cáncer.

Uno de los marcadores más frecuentes en el cáncer es el P53, que cuando está activo protege al genoma de mutaciones, pero cuando se daña deja pasarlas y permite el crecimiento desproporcionado de ciertas células. Es ahí cuando se produce el cáncer. “Si lográramos descubrir una terapia para el gen p53 sería como encontrar el santo grial”, dice Chow.

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Por su parte, hay otra utilidad y es que Foundation Medicine está integrada con laboratorios que hacen estudios clínicos y si el paciente llega a resultar positivo para uno de estos ensayos, podría considerar su participación. “La mayoría de veces estamos guiando a esos pacientes a terapias objetivo, pero también le ayudamos al sistema a ahorrar dinero al decirle que ponga al paciente en el estudio clínico”, dice Cox.

La buena noticia es que hoy existen casos de cáncer que se curan y no solo en estadios tempranos sino también en avanzados, como se ha visto con el melanoma, uno de los tumores más letales. Hace 8 años, si ese cáncer volvía y hacia metástasis en el pulmón y el hígado se consideraba incurable. Pero con inmunoterapia hoy algunos pacientes de estos tipos de tumores avanzados han sido salvados.

En el futuro, estos expertos ven la lucha contra el cáncer como una combinación de estrategias. Para Chow, la inmunoterapia es un gran avance pero aún solo ayuda a un 20 por ciento de los pacientes y por eso hay que encontrar maneras de extender ese beneficio a la mayoría. Cox cree que en diez años el cáncer será una condición crónica para muchos de estos pacientes y en casi todos los tumores.

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