Domingo, 4 de diciembre de 2016

| 2016/01/16 00:00

“Adelgazar no es solo restringir el consumo de calorías”: Libby Weaver

La experta en nutrición Libby Weaver habló con Semana.com acerca de las razones por las que a la gente le cuesta tanto bajar esos kilos de más y ofrece unos consejos prácticos para no desfallecer en el intento.

"Adelgazar no es solo cuestión de restringir el consumo de calorías y de tener fuerza de voluntad. Hay otros factores que influencian y condicionan esta meta a largo plazo"

Hasta hace algunos años la creencia general en el mundo de la nutrición era que el problema de ganar o perder peso tenía que ver con el consumo de calorías. Así lo afirma la australiana Libby Weaver, experta en bioquímica de la nutrición, conferencista y autora de varios best sellers, incluido su más reciente libro Accidentally Overweight. Semana.com habló con ella acerca de las razones por las cuales es tan difícil adelgazar.

Semana.com: En su libro menciona que hay varios factores poco conocidos pero poderosos, que contribuyen a que las personas no puedan adelgazar. ¿Cuáles son?

Dra. Libby Weaver: Desafortunadamente pienso que la mayoría de los factores se pasan por alto. Esto se debe en gran parte a que desde hace algún tiempo se considera que bajar de peso consiste en saber gestionar la energía que consumimos frente a la que quemamos.

La gente piensa que las medidas corporales son el resultado de esa simple ecuación pero esa creencia está mandada a recoger. Adelgazar no es solo cuestión de restringir el consumo de calorías y de tener fuerza de voluntad. Hay otros factores que influencian y condicionan esta meta a largo plazo.

En mi nuevo libro explico que las calorías, las hormonas del estrés, las hormonas sexuales, la función hepática, las bacterias intestinales, la función de la tiroides, la insulina, el sistema nervioso y las emociones son factores determinantes para que el cuerpo reciba el mensaje de quemar la grasa corporal, o que por el contrario la acumule.

Desde mi experiencia clínica debo decir que el componente emocional es uno de los factores más olvidados. Me apasiona ayudar a la gente a entender por qué hacen lo que hacen cuando son conscientes de lo que implica. Por ejemplo, por qué no pueden abstenerse de terminar un paquete de galletas de chocolate sabiendo que no es lo mejor para su salud y por qué se juzgan tan duro cuando se dan cuenta que compromete sus cuidados de salud.

Semana.com: ¿Por qué el estrés es un factor extremadamente negativo para el sobrepeso y la obesidad?


DLW: El cuerpo humano produce dos hormonas que determinan los niveles de estrés: la adrenalina y el cortisol, que es la hormona del estrés crónico. En otras palabras, tendemos a producir más de la cuenta cuando nos estresamos por mucho tiempo.

Históricamente, los humanos solo tenían estrés a causa de las inundaciones, las hambrunas y las guerras, escenarios en los que había escasez de alimentos. Hoy en día nuestro estrés crónico tiende a provenir de nuestras relaciones y las preocupaciones financieras, o de los problemas de salud como padecer de sobrepeso.

Sin embargo, dado que el cortisol está diseñado para salvar nuestras vidas cuando hay escasez de alimentos, incluso en esta época que parece haber en abundancia, esta hormona envía un mensaje a cada célula del organismo para comunicarles que el metabolismo necesita ir más despacio. Esto con el fin de que esa valiosa grasa almacenada pueda mantenernos en pie hasta que volvamos a tener suministros de alimentos.

 
El cortisol tiene un patrón de acumulación de grasa distinto. Deposita la grasa en el abdomen, en la parte posterior de los brazos y hace que desarrolles lo que yo llamo amorosamente una terraza trasera. La mayoría de personas responde a esta acumulación de grasa en la panza con una dieta, que significa comer menos.

Esto solo confirma lo que el cortisol le ha hecho creer al cuerpo: que no hay más comida en el mundo.
Pero en realidad sucede todo lo contrario. Cuando restringes la ingesta de alimentos en tu dieta frenas el metabolismo aún más, haciéndole creer que solo tienes que mirar la comida para mantener tu peso. Por ende, no cabe duda de que el estrés está teniendo un enorme impacto en nuestra habilidad para adelgazar y mantener el peso ideal.

Semana.com: ¿Y qué sucede con las emociones? ¿Por qué obstaculizan la meta de adelgazar?


DLW: Las emociones son un factor clave para conseguir bajar de peso a largo plazo. Creo que la forma en que nos juzgamos cuando nos desviamos de un plan nutricional o de salud suele ser más perjudicial que nuestras mismas acciones. A menudo esto puede desencadenar una espiral hacia abajo que va de la mano con una sensación de culpa y odio hacia nosotros mismos.

En vez de levantarnos la siguiente mañana y tratar de enfrentar el nuevo día como otro más, solemos evadir la ida al gimnasio o la caminata matutina. Además, tendemos a elegir los alimentos menos nutritivos y a experimentar sentimientos de impotencia y frustración. Esto no es lo ideal para tomar decisiones que estén en sintonía con las metas de salud y bienestar que nos trazamos.

Por eso en vez de juzgarnos cuando comemos cosas poco saludables, tenemos que darle paso a la curiosidad. Preguntarnos a nosotros mismos por qué hemos actuado de esa forma y entender lo que significa comer sin recursos para tomar conciencia y no darnos tan duro, pues así nunca lograremos la meta.

Semana.com: ¿Hay una diferencia de género importante en este tema que valga la pena subrayar?

DLW: Definitivamente las hormonas sexuales femeninas pueden impactar significativamente la capacidad para adelgazar de una mujer. Las principales hormonas sexuales femeninas son el estrógeno y la progesterona, con la testosterona que también juega un rol importante. El equilibrio entre estas hormonas puede influenciar si una mujer acumula grasa o la quema. El estrógeno acumula la grasa, mientras que la progesterona es esencial para acceder a la grasa corporal y quemarla.

A nivel reproductivo, la función de la progesterona consiste en impedir que el útero se contraiga cuando el estrógeno disminuye. También tiene otras funciones biológicas, pues actúa sirve como antidepresivo y diurético, para ayudar a las mujeres a liberarse del exceso de líquidos.

Sin embargo, cuando los niveles de las hormonas del estrés están disparados, el cuerpo recibe el mensaje de que la vida está en peligro y que no queda comida en el mundo. Y como el cuerpo relaciona la progesterona con la fertilidad, lo último que quiere es traer un bebé a un mundo inseguro y sin alimentos.

Así que el cuerpo piensa que te está haciendo un favor al disminuir la producción de progesterona. Después esto puede impactar nuestra decisión al elegir qué comemos o si nos levantamos o no del sofá para salir a caminar. El alejamiento de la buena producción de progesterona a causa del estrés es uno de los grandes retos de la salud femenina en la actualidad. Esto lo explico en mi libro así como en mi discurso en TEDx (ver aquí).

Semana.com: Para finalizar, denos unos consejos que puedan funcionar para que la gente logre adelgazar, verse bien y estar saludable.

DLW: 1. Use su respiración para alterar su respuesta al estrés. La forma en que usted respire es fundamental. Aunque suene así de simple, hace la diferencia. Empiece el día con 20 respiraciones, largas y lentas, antes de levantarse de la cama. O intente respirar y mover el diafragma mientras espera que la olla hierva. También puede hacerlo mientras espera sentado a que cambie el semáforo.

Si respira de esta forma, le va a comunicar a cada célula de su cuerpo que está seguro, pues la respiración es insuficiente cuando la vida está literalmente en peligro. Nada disminuye más rápido el estrés que la respiración diafragmática. Cuando hay mucho estrés, el cuerpo necesita quemar combustible para sacarlo del peligro. Así que optara por usar glucosa en lugar de la grasa corporal como combustible.

2. En vez de atacar directamente las cajas de galletas de chocolate o la caja de helado, debería tener en cuenta cuáles emociones está sintiendo en ese momento. A menudo encuentro que es positivo explorar las conexiones emocionales vinculadas a los antojos. Termine la frase: “La comida es…” y reflexione sobre su respuesta.

3. Coma más alimentos naturales. Nada, pero absolutamente nada, puede reemplazar lo que una alimentación sana puede hacer por usted. Y nada puede eliminar los efectos de una dieta poco saludable. Cuando se trata de comida, la naturaleza es sabia pero la intervención humana es la que daña lo que consumimos.

Por eso elija comidas naturales e integrales, que incluyan muchas frutas y vegetales. De esa forma usted le dará a su cuerpo los nutrientes y sustancias que solo se encuentran en esos productos y que son altamente benéficos para su salud. Si se alimenta de forma saludable hará que cada bocado cuente para su cuerpo y su bienestar. Además, evitará consumir comida con sustancias artificiales como endulzantes, colorantes, saborizantes y preservativos que tienen el potencial de quitarle energía a nuestra salud y la forma en que la utilizamos.

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