Sábado, 30 de agosto de 2014

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| 2013/09/14 00:00

Hallan bacterias fecales en el agua bendita

Un estudio encontró que el agua bendita, en su mayor parte, está contaminada con bacterias de la materia fecal.

A pesar de las cualidades milagrosas que se le atribuyen, científicos austríacos descubrieron que el 86 por ciento de las muestras de agua bendita contienen materia fecal. Asimismo, afirman que las fuentes de las iglesias tienen altos niveles de bacterias y que ninguno de los manantiales sagrados puede catalogarse como seguro para el consumo humano.

Los investigadores del Instituto de Higiene e Inmunología Aplicada de la Universidad Médica de Viena analizaron el agua de 21 manantiales santos en Austria y 18 fuentes en Viena durante varias épocas del año.

Los hallazgos revelaron que en cada mililitro de agua bendita podía haber hasta 62 millones de bacterias. Además, afirman que, entre más concurrida la iglesia, más bacterias hay en su fuente.

El estudio también reportó que estas aguas no están contaminadas solamente con bacterias de la materia fecal tipo E. coli y enterococos, sino también con Campylobacter, germen que causa diarrea inflamatoria. Entre otros contaminantes que hallaron se encuentran los nitratos empleados en la agricultura.

“Necesitamos advertirle a la gente que no beba de estas fuentes”, dice el doctor Alexander Kirschner, microbiólogo de la Universidad de Viena. También recomienda que las autoridades y los sacerdotes coloquen letreros de advertencia cerca de las fuentes.

El experto afirma que estas aguas adquirieron su reputación en la edad media y que las cosas han cambiado desde entonces. “En esos días, la calidad del agua en los pueblos y ciudades solía ser tan mala que frecuentemente las personas desarrollaban diarrea u otras enfermedades (por su consumo)”.

“Si encontraban un manantial protegido en el bosque que no estuviera tan contaminado como los de la ciudad y bebían de él por varios días, los síntomas desaparecían”, continuó.

Kirschner también comenta que, “aunque en esos días el agua que bebían era más limpia, debido a la excelente calidad de la que tenemos ahora, la situación se ha invertido completamente”.

Basado en los resultados del estudio, el investigador recomienda que el agua bendita se cambie con regularidad y que se le agregue sal para evitar el crecimiento de microorganismos.

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