Martes, 24 de enero de 2017

| 1997/10/20 00:00

Y AHORA... ¿QUIEN PODRA ADELGAZARNOS?

La píldora mágica para adelgazar salió del mercado pero otras esperan reemplazarla en los próximos años.

Y AHORA... ¿QUIEN PODRA ADELGAZARNOS?

Los gorditos del mundo recibieron la semana pasada una mala noticia. Después de haber acariciado con las manos el milagro de la droga adelgazante que les permitía bajar de peso en cuestión de semanas tendrán que volver al sacrificio de las dietas y de las agotadoras sesiones de ejercicio en el gimnasio.
La FDA, el organismo regulador de las drogas y los alimentos en Estados Unidos, resolvió prohibir la venta de la fenfluramina, uno de los principios activos de pastillas adelgazantes como Redux y Pondimin, en las cuales tenían puestas sus esperanzas y su sobrepeso los 60 millones de obesos de ese país.
La decisión del organismo estadounidense provocó una medida similar en Colombia por parte del Instituto Nacional de Vigilancia de Medicamentos y Alimentos -Invima-, que al final de la semana recogió dos productos, el Diomeride y el Grazilán, que se prescribían ampliamente para pacientes con este mismo problema.
Empleando la combinación de la fenfluramina y la desfenfluramina -conocidas popularmente como fen-phen-, estas drogas actuaban sobre el sistema nervioso, más concretamente sobre la producción de un neurotransmisor llamado serotonina. Al ingerirlas la persona tenía la sensación de saciedad y de pérdida del apetito.
Eso hacía que la ingestión de alimentos, en especial los ricos en carbohidratos, como helados, ponqués y otras harinas, se reducía sustancialmente. Las personas lograban rebajar hasta 15 kilos en un mes. Se trataba sin duda de la vía más rápida para adelgazar y del milagro que habían estado esperando. Muchos llegaron a calificarla como el descubrimiento más importante del siglo en el tema de la obesidad. La droga era prescrita sobre todo para pacientes con serios problemas de obesidad pero su popularidad hizo que hombres y mujeres con unos pocos kilos de más comenzaran a usarla solo para lucir mejor en las fotos en vestido de baño de las últimas vacaciones.
Pero la luna de miel no duró mucho. En agosto pasado, un año después de ser aprobado por la FDA, el medicamento empezó a tener serios tropiezos cuando una investigación de la clínica Mayo reveló que la combinación del fen-phen podría tener un efecto secundario fatal relacionado con una extraña enfermedad del corazón. Era el efecto menos deseable en este caso, teniendo en cuenta que los pacientes obesos enfrentan de por sí un alto riesgo cardíaco. También se le vinculó a un tipo de daño cerebral, lo cual obligó a la FDA a tomar la decisión que dejó a más de un gordo desinflado.
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Aunque a simple vista la única opción para los gordos es volver al gimnasio, hay quienes esperan que la ciencia descubra una píldora para adelgazar sin efectos secundarios. De hecho, a pesar de la controversia, las empresas farmacéuticas no se han dado por vencidas en su intento por desarrollar una droga más efectiva y menos problemática que ayude a bajar de peso.
Antes de las noticias de la semana pasada dos medicamentos estaban en el proceso de ser sometidos a la consideración de la FDA para su comercialización. Uno de ellos es Meridia, droga que actúa de la misma manera en que lo hacía el Redux, es decir, alterando los niveles de la serotonina en el cerebro para promover la pérdida del apetito y de esta manera lograr la pérdida de peso.
En las pruebas que se han realizado hasta el momento con la Meridia no ha aparecido ninguna señal de efectos secundarios relacionados con la hipertensión del pulmón, dolencia que causó el hundimiento del fen-phen. Sin embargo se ha establecido que puede llegar a aumentar la presión sanguínea e incrementar en forma leve el ritmo cardíaco, algo que en un paciente obeso puede ser bastante riesgoso.
El otro medicamento se llama Xenical, el cual trabaja con un mecanismo diferente al anterior. En lugar de alterar la producción de serotonina bloquea la absorción de grasa en el organismo. La droga se encuentra en la fase de pruebas, pero el laboratorio espera que sea sometido a la FDA en los próximos meses.
Lo sucedido con el fen-phen ha llevado a muchos expertos, sin embargo, a creer que las investigaciones deben explorar nuevas alternativas, como por ejemplo comprender más la relación de los genes con las hormonas en el funcionamiento del peso corporal. De hecho, ya se han descubierto ciertas hormonas que gobiernan ese misterioso y complejo reino.
Una de las investigaciones más novedosas en este sentido está relacionada con el neuropeptide, un químico del cerebro que en los animales actúa como un poderoso estimulador de la alimentación. Los investigadores han detectado los receptores que captan los mensajes del neuropeptide en el cerebro. Con este descubrimiento algunos laboratorios están tratando de diseñar un medicamento que mantenga al químico alejado de esos receptores. Al no producirse el contacto la persona no sentiría el deseo de comer.
Otros investigadores están trabajando con una hormona llamada leptin, que es segregada por las células con un mensaje muy claro para el cerebro. La hormona le indica que el organismo ha almacenado suficiente grasa y que ya no es necesario consumir más alimentos. En estudios preliminares con esta droga se ha encontrado que entre 30 y 45 por ciento de quienes recibieron leptin por 28 días perdieron más de dos kilogramos de peso. Otros 30 pacientes que tomaron altas dosis de la droga durante 90 días experimentaron una pérdida de entre cuatro a nueve libras.
Mientras los investigadores hacen las pruebas y ensayos pertinentes los millones de personas obsesionadas con el tema del peso esperan ansiosas el día en que la comunidad médica salga con un reemplazo más seguro del fen-phen. A pesar de los esfuerzos el panorama no es alentador. Redux tomó 20 años en lograr su aprobación y solo duró en el mercado un año, después de una decisión que ha puesto a la FDA bajo la crítica de la opinión pública. De modo que las exigencias para una próxima alternativa van a ser mucho más grandes. Además este tipo de píldoras enfrenta la resistencia de un grupo de médicos que opinan que el problema de la obesidad es tan complejo que no puede manejarse simplemente ingiriendo una droga milagrosa.
Mientras se disipan esas dudas todo parece indicar que la única alternativa para perder peso por el momento va a ser el método tradicional y el que todo el mundo rechaza: el ejercicio combinado con cerrar la boca.

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