Sábado, 10 de diciembre de 2016

| 2005/04/17 00:00

Al desnudo

La ropa interior se está exteriorizando. Ya no es una prenda para ocultar sino un accesorio para mostrar y seducir.

Si la moda fuera una obra de teatro, la ropa interior sería ese personaje detrás de bambalinas, necesario para el éxito de cada escena pero escondido a los ojos del público. Sin embargo, en los últimos años ha habido un cambio de roles en el elenco de esa función pues cada vez esta prenda ha comenzado a cobrar mayor visibilidad, casi se podría decir que un papel protagónico en el vestir. A pesar de ser, como su nombre lo indica, un artículo que va por dentro y debe ocultarse, hoy muchos, especialmente los jóvenes, la exhiben sin tapujos.

De ser elementos propios de la intimidad pasaron al dominio público. En las universidades, calles, parques y hasta en las oficinas las mujeres muestran las tirantas del brassier que hacen juego con su camiseta. El sostén también se deja ver con la complicidad de una tela transparente o asomar por el escote de una camisa. Otras, más osadas, han puesto al descubierto parte de sus panties, lo cual no es una tarea muy difícil con el escaso tiro que hoy tienen los pantalones descaderados. En Buenos Aires esta moda ha tomado tanto auge que las mujeres cuando se levantan de una silla, en lugar de subirse los pantalones estiran sus tangas para sacarlas a relucir.

Lo que ha sucedido, según los expertos en materia de moda, es que la ropa interior se ha convertido en un accesorio y como tal ha dejado de ser privada. "Se quiere mostrar ya sea como complemento o para contrastar la ropa exterior", dice Patricia Lince, de Punto Blanco. La moda de la ropa interior tuvo su origen en la década de los 90 con los skaters, jóvenes raperos de Estados Unidos aficionados a las patinetas, que usaban sus pantalones caídos. Una cosa llevó a la otra. Los jeans de tiro bajo llevaron al desarrollo de los cullotes en telas estampadas, o con accesorios tipo bisutería.

Aunque es una tendencia mundial, para Martha Calad, del Observatorio de Moda de Inexmoda, en Medellín, esta costumbre ha tomado más fuerza entre las mujeres latinas debido a que ellas tienden a ser más exhibicionistas. "Es una moda provocativa y sensual que insinúa sin llegar a la vulgaridad", dice.

Como se trata de una prenda visible ha habido un gran cambio en sus diseños y colorido. Hace unos años la ropa interior venía en los tres colores clásicos: blanco, beige y negro. Aunque siguen siendo muy solicitados, hoy se puede encontrar en las tiendas una gran variedad de colores, texturas y motivos para hacerle juego a la ropa exterior. Se podría decir que la carta de colores de la ropa visible es la misma para la interior. Los diseños hoy también se guían por la ropa de calle. El brassier halter, que se ajusta alrededor del cuello, es un ejemplo. Hoy sirve de apoyo a las camisas sin espalda o para las camisetas cuello bandeja.

Algunos ven esta manifestación como una señal de comodidad y libertad de las mujeres. Para otros debe haber un límite. Lina Góez, diseñadora de la marca Touche, considera que una cosa es jugar a mostrar las tirantas del

brassier y otra, dejar ver los panties intencionalmente. "Mostrarlo todo con el descaderado superbajito es un poco forzado", dice. La clave, según ella, es que la ropa interior haga su aparición en escena en forma "sutil, discreta y elegante". En Francia hay movimientos que se oponen a esta forma de vestir y la prohíben al menos en los sitios de trabajo porque interfiere en la concentración de los empleados.

Pero gracias a la moda, actualmente la industria de la ropa interior se ha robustecido. Antes la mujer usaba un sostén mientras lavaba el otro. Hoy ninguna se atrevería a dejarse ver con las mismas tirantas dos días seguidos. Por eso tiene en su clóset toda una gama de posibilidades: tops, wonderbra, tangas, cacheteros, en una variedad de colores que le permitirán hacer combinaciones apropiadas dependiendo de la ropa de calle que elija. Los diseñadores también se encuentran felices porque su público consumidor constantemente está buscando diseños creativos. Según Patricia Lince, los detalles de los panties hoy están en la parte de atrás y en los tirantes. Vienen muy variados. Bañados en flores, con estampados felinos o con mensajes sensuales. La idea, según ella, es que la mujer aprenda a vestir su interior para que se vea, y este mensaje abarca además los calcetines y medias.

Las opiniones están encontradas. "Me parece desagradable porque no sólo tengo que ver la ropa interior sino partes del cuerpo que no quisiera. Además se nota que es intencional", dice una mujer. Otra defiende esta moda. "Me gustan los pantalones de tiro bajo y no me importa si se me ven o no los calzones. Por si acaso, los uso bonitos y de colores llamativos".

Lo cierto es que aunque antes un hombre daba cualquier cosa por saber el color de la ropa interior de una mujer, hoy ese misterio se ha develado. La tentación está a la vista.

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