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| 2/12/2011 12:00:00 AM

Amaos los unos a los otros...

Dos expertos en la Biblia exploraron a fondo sus páginas para ver qué decía sobre la sexualidad. Todo indica que en esos tiempos la gente era menos mojigata que ahora.

La Biblia, el texto que compila el Antiguo y el Nuevo Testamento, tiene muchas más alusiones a la sexualidad de lo que se creía. Uno de los ejemplos más ilustrativos es el Cantar de los Cantares, un poema escrito por Salomón 1.200 años antes de Cristo, en el que se leen frases como: "Mi amado metió su mano por la apertura, y mi corazón se conmovió dentro de mí". Aunque algunos intérpretes de la Biblia argumentan que el texto en cuestión habla del amor de Dios por Israel o del de Jesús por la Iglesia, a la luz de dos nuevos libros se trata de un canto erótico acerca de la satisfacción del deseo sexual. Algunos libros, como el del profeta Ezequiel, han sido incluso considerados pornográficos. "Se pueden encontrar apartes sobre el sexo en la Biblia en cada página, si la gente sabe cómo buscar -dice Michael Coogan, autor del libro Dios y el sexo: lo que la Biblia realmente dice-. Creo que había una actitud positiva hacia el sexo en general en aquella época porque la reproducción era esencial. Muchos pasajes convierten a la Biblia en un texto altamente erótico. Aun así, cuando fui al seminario, todos estos fueron quitados de nuestros manuales", dijo el experto a la revista Time.

Este profesor de Religión de la Universidad de Stonehill, Massachusetts, formado en Harvard, decidió hacer una lectura exhaustiva sobre lo que dicen las sagradas escrituras acerca de la sexualidad, a raíz de un debate acalorado que se desató en Boston para decidir si se permitía o no el matrimonio entre homosexuales. Los opositores de esta iniciativa lo hacían apoyados en la Biblia.

Pero lo que Coogan encontró es que el libro no es muy congruente en temas como el matrimonio, el adulterio y las relaciones sexuales antes de casarse. Y aunque el sexo entre hombres no es bien visto, ninguno de los testamentos habla mucho del tema, "al menos no en comparación con todo el revuelo que hoy causa el homosexualismo entre los curas y pastores". En ese análisis coincide Jennifer Wright Knust, profesora del Nuevo Testamento de la Universidad de Boston y autora del libro Sexo sin protección: las sorprendentes contradicciones de la Biblia sobre el sexo y el deseo. "Este libro no ofrece un mensaje consistente sobre la moral sexual ni sobre las prioridades de Dios", dice en su investigación, en la que dedica un capítulo para explicar por qué ni el Antiguo ni el Nuevo Testamento deberían ser un manual de sexo.

"La sensación es que la Biblia censura la prostitución, el adulterio, el sexo fuera del matrimonio (para las mujeres) y el homosexualismo, pero tiene excepciones para todos los casos",afirma Knust. Cuenta cómo el patriarca Judas solicita los servicios de una prostituta en un viaje de negocios, y que el divorcio está permitido en el Antiguo Testamento pero no en el Nuevo, donde queda claro que Jesús estaba firmemente en contra y lo calificaba de adulterio. Está el caso del rey David, quien disfrutaba de los placeres sexuales con su amigo del alma Jonathan, y el de Naomi y Ruth, quienes juran amarase hasta la muerte. Tamar, una viuda sin hijos, se convierte en prostituta para seducir a su suegro y así poder tenerlos, lo que muestra que la procreación estaba por encima de las normas morales. "Prácticamente todos los mandamientos son quebrantados en la Biblia, y no por villanos, sino por héroes como Abraham, Moisés y David", enfatiza Knust.

En términos generales, en el Antiguo Testamento la sexualidad es una bendición de Dios, pero en los evangelios de los apóstoles queda claro que Jesús premia más el celibato y considera que controlar los deseos sexuales es la mejor forma de seguirlo.

Para Coogan, el caso más interesante es el del matrimonio. Pese a que la mayoría de las religiones basadas en la fe cristiana condenan el sexo antes de formalizar el vínculo, los amantes del poema de Salomón no están casados, así como tampoco hay referencia a un matrimonio entre Adán y Eva. Además la gente cree ciegamente que la Biblia apoya la idea de que este debe ser una unión entre un hombre y una mujer y que la monogamia es la norma. Pero la fidelidad a un solo hombre solo se aplica a las mujeres. "La mayoría de los personajes bíblicos hombres tuvieron muchas esposas. Salomón, el más grande amante de todos, tuvo 300". En Éxodo, la instrucción es que cada esposa y todos los hijos deben tener condiciones iguales. Paradójicamente, nada dice sobre el aborto y, a pesar de esto, actualmente "a ambos lados del debate, se invoca a la Biblia para apoyar cada una de las posiciones -dice el autor-. Probablemente citan versos que no tienen que ver con el tema".

Parte de la dificultad es que el Antiguo y el Nuevo Testamento tienen muchas insinuaciones y frases escritas en doble sentido que podrían interpretarse hoy de manera equivocada. El verbo 'conocer', por ejemplo, se refiere usualmente a haber tenido relaciones sexuales y de allí la frase "lo conoció en el sentido bíblico". Los genitales no son llamados con sus propios términos, sino a través de eufemismos. La palabra para testículos es 'piedra' y 'manos' y 'pies' se utilizan para referirse a las partes íntimas. Es común leer frases como "un niño nació de entre los pies de la madre" o "ella descubrió su pie", cuando se habla del momento en que Ruth se acuesta con Boaz, el hombre con quien se va a casar. Este lenguaje ambiguo lleva a ciertas dificultades a la hora de traducir pasajes, como el que relata Lucas cuando una mujer le besa y lava los pies a Jesús. "¿Estaba hablando del pie o del 'pie'?", pregunta Coogan. En este caso, los académicos parecen estar de acuerdo en que se refería a la extremidad inferior y no al órgano masculino. En ese contexto, dice el experto, hay cabida para muchas interpretaciones y en ellas los traductores pueden reflejar sus propias opiniones y sesgos.

El otro obstáculo es que la Biblia fue escrita en una época patriarcal en la que se aceptaba la esclavitud y las mujeres no tenían voz ni voto, por lo que todos sus textos fueron escritos por hombres. Las mujeres eran propiedad de ellos y no podían hablar en la iglesia, lo cual hoy se toma como referencia para no permitirles ser sacerdotes. El Levítico, uno de los textos del Antiguo Testamento, fue escrito para los hombres de Israel de aquella época, "para un lugar y un momento muy concretos", dice Knust. Por eso el punto que ella quiere resaltar con su libro es que generalizar las instrucciones que allí se daban en temas de sexualidad y aplicarlas al contexto de hoy es muy problemático y más si personas inexpertas interpretan el texto. De hecho, dice Coogan, los seres humanos se han apartado de muchos de los puntos de vista establecidos en la Biblia, como la esclavitud y la sumisión de la mujer, lo que demuestra que "si estas se han podido ignorar, también se puede descartar lo que las sagradas escrituras digan sobre el matrimonio entre personas del mismo género". Por eso, el consejo de Coogan es leer la Biblia para temas como el amor, la compasión y el perdón pues, dice, "en ese sentido los textos sagrados son un registro del comienzo de un movimiento mundial hacia la meta de la libertad y la igualdad entre las personas". Si se trata de sexualidad, podría ser de más ayuda el Kamasutra. 

 
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