Domingo, 11 de diciembre de 2016

| 2005/03/13 00:00

Animales con personalidad

Recientes estudios de biólogos y sicólogos muestran que los animales tienen carácter y que su estudio puede ayudar a entender mejor el de los humanos.

Según los descubrimientos del Instituto de personalidad animal, los perros tienen cuatro aspectos en su carácter: sociabilidad, afecto, estabilidad emocional y competencia.

Dicen que los perros se parecen a sus dueños. Los hay pequeños y vanidosos, como esos que las señoras llevan al salón de belleza para hacerles manicure. Hay otros grandes y agresivos que trabajan de guardianes. Otros más son fieles y nobles, y en ocasiones sirven de guías para minusválidos o incluso trabajan de salvavidas. Para sus dueños es evidente que los perros tienen personalidad. Con base en la demostración científica de ese conocimiento popular, los investigadores del comportamiento están aprendiendo de los animales para entender a los humanos.

"Las especies tienen personalidad análoga a la de los hombres y ésta puede ser medida", le dijo a SEMANA el profesor Samuel Gosling, director del Instituto de Personalidad Animal en la Universidad de Texas. Gosling y su equipo se dedican a experimentar con perros o hienas, que son sociables como las personas. Con un método muy parecido al que se aplica a los humanos, el investigador construyó lo que él denomina "espacios de personalidad". Encontró que los caninos, por ejemplo, tienen cuatro dimensiones en su carácter: sociabilidad, afecto, estabilidad emocional y competencia, y que estos varían mucho según el ejemplar.

En la investigación más ambiciosa en este campo, un grupo de científicos del Instituto Holandés de Ecología se ha dedicado en los últimos años a medir la personalidad de los carboneros, unos pájaros salvajes, y sus resultados provisionales salieron publicados en la edición más reciente del Neuroscience and Biobehavioral Reviews.

Estos científicos realizan experimentos sencillos con cientos de carboneros. Por ejemplo, ponen en sus nidos muñecos de felpa para ver cómo reaccionan ante una presencia extraña. También les dan la posibilidad de explorar un pequeño bosque artificial en una habitación cerrada. O los asustan con el reflejo de su imagen mientras comen.

Los experimentos mostraron que los pájaros tienen personalidades que se ubican entre dos extremos: los 'atrevidos' y los 'tímidos', y que los genes que determinan esas características son los mismos en los seres humanos. Los 'atrevidos' no tienen ningún problema en acercarse a la presencia extraña o explorar el nuevo ambiente. Tampoco se asustan tan fácilmente con su reflejo y tardan poco tiempo en volver a comer. Son agresivos y curiosos. Los 'tímidos', en cambio, tienden a alejarse del muñeco de felpa, no salen a explorar el bosque artificial y usualmente no se recuperan de las experiencias negativas. Son lentos y un poco más cobardes.

Los científicos han encontrado que hay toda clase de grados en la personalidad, del totalmente tímido pero un poco arrojado, al valiente total y muy poco tímido.

En otras palabras, hay muchos tipos de personalidad, y esto es beneficioso para las especies. En efecto, hay épocas, como los inviernos fuertes, en que los atrevidos tienen más chance de sobrevivir, mientras que en las épocas de abundancia los tímidos se adaptan mejor. De igual manera, hay generaciones en que los machos atrevidos buscan a hembras tímidas, y otras en las que las hembras atrevidas buscan a machos tímidos.

Según le dijo a SEMANA el investigador Kees van Oers, que trabaja en estos experimentos, "los grupos o las parejas pueden funcionar mejor cuando tienen diferentes tipos de personalidad", algo que según los sicólogos parece cierto también en los humanos. Esa mezcla da origen a una gran cantidad de carboneros con personalidades intermedias que son los que finalmente tienen mejores posibilidades de sobrevivir y los que terminan dominando el grupo. Aunque los investigadores no se atreven a asegurarlo por falta de una demostración científica, la analogía con los seres humanos es evidente.

Los holandeses han demostrado que, como en los hombres, cerca del 50 por ciento de las características de la personalidad animal está en los genes. Y no sólo eso, sino que "es la misma clase de genes, los DRD4, que influencian la personalidad en los humanos", asegura Van Oers. Esto significa que tanto en los animales como en el hombre, la personalidad tiene fuertes raíces hereditarias. Y también, que otros factores como el medio ambiente y la experiencia cambian la personalidad. "Mientras más viejo es un pájaro, menos influencia ejercen sus genes", agrega.

Todas estas investigaciones han demostrado que la personalidad cumple funciones muy precisas en la evolución y la supervivencia de las especies. Además son útiles pues permiten hacer experimentos que por razones éticas no serían posibles en los humanos, como cruces genéticos o ensayos con clones.

Sin embargo, "uno no puede decir que todo lo que se encuentra en la personalidad de los animales es exactamente igual en los humanos", advierte Van Oers. O mejor: no hay que confundir la mascota con el amo, por mucho que el perro se parezca a su dueño.

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